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Cultura:
POESÍA . Presentan un trabajo de dos reconocidos autores locales
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El soneto, o la seducción de una cárcel sin límites
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ENCUENTRO. “Más allá de la forma y de consideraciones sobre la vigencia del soneto, lo importante para ambos siempre fue la poesía”, aseguran Federik y Alfaro. (Sergio Ruiz) |
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Sonetos, de Juan Manuel Alfaro y Julio Federik, reúne a dos voces poéticas reconocidas de la provincia. Recientemente editado, el libro será presentado este viernes a las 20 en el Museo Provincial de Bellas Artes en un acto organizado por la Asociación Mariano Moreno.
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| Carlos Marin
Dos privilegiados. Eso puede considerárselos, desde el punto de vista literario, a Juan Manuel Alfaro y Julio Federik. No sólo por el compromiso y calidad de su producción, sino también por haber podido acceder al universo incomparable del lenguaje y al ilimitado territorio de la poesía teniendo como mentores e interlocutores a personalidades como Carlos Álvarez, Juan L. Ortiz y Marcelino Román, entre otros. Compañeros de ruta de itinerarios literarios y humanos desde la década del 70, ambos autores han recorrido caminos propios en el mundo de la poesía y la narrativa. Pese a las singularidades, han mantenido intactos lazos que se han reforzado con el tiempo a partir de intereses comunes y perspectivas coincidentes tanto en lo atinente a la participación y el compromiso (ambos integraron una lista que renovó la SADE local a comienzos de los 80) como a lo que refiere a lo estrictamente literario. Y es que ambos reconocen la fuerte seducción y el influjo irresistible que ejerce sobre su escritura en versos el soneto. Esta forma, de la cual pueden hallarse innumerables definiciones, entre ellas la que le dio Tuky Carboni de ser una “cárcel sin límites” de la poesía, ha sido el continente en el que Federik y Alfaro han volcado alguna de sus mejores producciones. En el caso del primero, Mi lugar, por ejemplo, es una pieza que ya es un clásico que cautiva a lectores que a su vez lo recitan superando barreras impuestas por condiciones socioeconómicas, educativas y de origen. Y es que, hay que decirlo, más allá de algunas estériles discusiones acerca de su vigencia o su supuesta estructura perimida, a favor del verso libre, la búsqueda y la experimentación, lo cierto es que el soneto ejerce una atracción irresistible a nivel masivo. Es decir, sigue gozando de los favores del público.
CONVICCIONES. Apoyados en este convencimiento —y por convicción respecto a que lo realmente importante más allá de la forma— Federik y Alfaro concretan un aporte significativo con la edición de Sonetos, libro editado recientemente por Ediciones Comarca, en el que reúnen una selección de piezas que consideran significativas en su producción. Portadores de un legado vasto y muy rico al que han conquistado por pasión y convicción, formados de primera mano con grandes de la poesía — y de allí su condición de privilegiados— estos dos entrerrianos recrean y hacen su aporte al acervo conformado por la obra de poetas como Carlos Mastronardi, Alfredo Martínez Howard, Guillermo Saraví, Marcelino Román, Carlos Alvarez, José María Díaz, Reinaldo Ros, Luis Sadí Grosso, entre tantos otros. Es que la poesía, se sabe, es en Entre Ríos un campo fértil en el que han brotado y brotan, permanentemente, calificados referentes. A la altura de las circunstancias, es decir del legado que han recibido, los autores de Sonetos transitan (cada uno desde la personalidad que su pluma ha sabido reflejar) un camino en el que, lo reconocen, “no se trata de competir sino de lograr que gane la poesía”. “Si hemos podido continuar durante todo este tiempo trabajando es porque nunca competimos, ni jamás nos propusimos hacerlo”, reflexiona Federik. Es que, para el paranaense, que recibió consejos y fue alentado por Juan L. Ortiz, “lo importante para ambos siempre es la poesía”.
MÁGICO. Alfaro y Federik se han encontrado en EL DIARIO para compartir la alegría que significa la presentación de este trabajo en sociedad. Pero más allá de la formalidad de la noticia, la charla entre estos dos poetas, fluye hacia cuestiones más sustanciosas que el detalle acerca de la fecha y hora del acto que tendrá lugar en el Museo de Bellas Artes. Es que una definición sobre el soneto (“una dificultad tentadora y una facilidad traidora” evocada en la charla por Alfaro remite a un nombre con peso propio en el sistema literario entrerriano (Marcelino Román). Y a una reflexión sigue una opinión. Y así continúa el intercambio entre dos escritores
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