Rural

¿Quién se queda con las ganancias en la cadena láctea?

La FADA realizó un informe para sumar claridad y datos a esta discusión. Para tal fin, elaboró indicadores de formación de precios para la leche entera en sachet y para el queso cremoso, sobre la base de los precios de feb
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El sector lácteo durante el último año y medio ha sufrido una crisis estructural. Comenzó afectando en mayor medida al sector tambero, producto de una recomposición del precio del maíz y una caída importante de los precios a nivel internacional. Sin embargo, a medida que fueron cerrando tambos y fue cayendo la producción de leche, también por las inundaciones, la crisis también se fue extendiendo a las industrias, alguna de las más importantes con problemas previos.
Esta crisis ha provocado discusiones en torno a los precios de cada eslabón de la cadena y quién se queda con las ganancias de la misma. El presente trabajo, elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) pretende sumar claridad y datos a esta discusión. Para tal fin, se elaboraron indicadores de formación de precios para la leche entera en sachet y para el queso cremoso.
Se tomaron estos dos productos, explica FADA, para representar un producto de primera necesidad con márgenes menores en los eslabones industrial y comercial, como es la leche, considerada un producto “gancho” o de atracción; y el queso, también muy importante en la producción láctea, pero que opera con márgenes mayores en estos dos eslabones.

Leche.
El precio promedio pagado al productor tambero fue de $5,08 por litro de leche en febrero. Para producir ese litro, el tambo promedio tiene un costo de $5,42, paga impuestos por $0,16, resultando una pérdida por litro de $0,50. Esta pérdida se ha venido reduciendo desde principios de 2016 pero todavía opera en terreno negativo.
Mucha gente se pregunta por qué siguen produciendo con márgenes negativos. Las respuestas son tres: muchos no siguen produciendo; algunos tienen escalas o tecnologías que operan mejor que el promedio; y la última respuesta tiene que ver con que el resultado antes de impuestos y amortizaciones es positivo, de $0,40, por lo cual, el margen operativo es positivo, pero sin contabilizar impuestos y amortizaciones. La industria paga $5,08 por la leche cruda, tiene otros costos de fabricación, administración, comercialización, fletes y amortizaciones, de $5,691; y paga impuestos por $0,14; resultando en una pérdida de $0,21. Vende el litro de leche entera en sachet a $10,71.
El supermercado tiene otros costos por $3,04, paga impuestos por $0,78 y tiene un resultado negativo de $0,13. El precio de venta promedio de la leche es de $14,39 más IVA, derivado de promediar una primera marca con una segunda, tomando 60 puntos de venta de Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, a través del sistema de precios claros.
Cuando a este precio se le adiciona el IVA del 21%, que significa $3,02, se obtiene un precio final al público de $17,41. Aquí cabe resaltar que la Ley de IVA exceptúa a la leche del pago de IVA, por lo que debería tener una alícuota de 0%. Sin embargo, el tipo de leche que exceptúa ya no se encuentra disponible en el mercado, pero la idea de la ley es que la leche más básica que se comercializa en el mercado no pague IVA, por lo que se considera que debería actualizarse.
Si se observa la cadena completa desde la producción hasta la comercialización del litro de leche en febrero-marzo de este año, todos los eslabones presentan pérdidas; los costos están por encima de los precios de venta, que en conjunto representan el 81,2% del precio al consumidor (si se tiene en cuenta el precio neto de IVA, la participación de los costos ascienden a 98,3%), con una presión impositiva del 23,6% y un margen negativo en torno a -4,8%.

Queso.
El producto primario del queso, por supuesto, es la leche, por lo que la situación del tambo explicada en la parte anterior, se repite.
Para producir un kilo de queso, se necesitan, en promedio, 7,69 litros de leche cruda.
Esto significa un rendimiento de la leche del 13%. Así, para la industria, la compra de la leche para hacer un kilo de queso significa $39,08. Tiene otros costos por $20,03, paga impuestos por $3,49 y tiene una ganancia de $2,40 por cada kilo producido.
En el caso del comercio, paga $65 el kilo de queso, tiene otros costos ponderados por $31,36, paga impuestos por $11,98 y tiene una ganancia de $3,96. Esto le da un precio de $112,30 más $23,60 de IVA, resultando en un precio al consumidor de $135,88, de acuerdo al IPC del Indec.
En el caso del comercio, los costos no se pueden calcular como en el caso del tambo y la industria, ya que vende una gran cantidad de productos distintos. Lo que se hace es calcular los costos promedio por cada peso vendido de todos los productos del supermercado, y aplicarlo al precio del queso, o de la leche en el caso anterior. Analizando toda la cadena, la producción de queso cremoso y su comercialización presentan menores costos respecto a la leche, en torno al 68,5% del precio al consumidor final, contribuyendo al Estado con el 29,7%y obteniendo una ganancia del 1,8% para toda la cadena.

Análisis.
En primer lugar, el margen negativo en la venta de leche que arroja el análisis para el eslabón del supermercado se debe a que la leche representa un producto de atracción o de consumo masivo, que permite compensar esa pérdida con otros productos de la cadena, tales como quesos, yogures, postrecitos, entre otros.
En segundo lugar, tanto en el caso de la leche como el queso, los sueldos acaparan gran parte de los costos, dónde influyen un gremio fuerte y los aportes y contribuciones que no son percibidos directamente por los empleados.
Los costos laborales totales explican el 23,24% del precio final de la leche, o el 28,11% si se considera el precio sin IVA. En el caso del queso, es el 22,80% y el 27,58, respectivamente.
En el caso de la leche, si se analizan los costos laborales hacia adentro de cada eslabón, representan, en el tambo, el 16,51% del precio al que vende el tambo; en la industria, el 9,70% del precio al que vende la industria; y en el supermercado, el15,07% del precio al consumidor sin IVA.
En el caso del queso, representan, en el tambo, el mismo 16,51%; en la industria, el 11,97% del precio del kilo de queso que vende la industria al supermercado; y en el comercio, el 14,91% del precio sin IVA.
Por su parte, los costos de logística también inciden directamente en la estructura de costos.
Por último, ¿productor vs comercio?, se pregunta FADA. Es una pregunta que invita al debate y reflexión. Sí es cierto que los menos favorecidos siempre son aquellos que pertenecen a los nodos extremos de la cadena, en este caso son los productores tamberos y los consumidores finales, pagando precios que mucho se alejan del precio del litro vendido en el campo.
El precio en góndola del sachet de leche representa 3,5 veces el precio que se paga al tambero. La realidad no es distinta con el queso cremoso donde la relación es la misma, ya que en términos relativos el consumidor final compra 1 kg de queso para el cual se utilizó alrededor de 8 a 10 litros para su fabricación.
A nivel internacional se observa el precio de venta de la leche en el comercio oscila entre 3,55 veces lo que se le paga al productor en Chile y 2,07 veces en Estados Unidos, participando con el 28,2% y 48,8% sobre el precio al consumidor, es decir, existen factores estructurales y de coyuntura económica tanto en Argentina como en otros países del mundo que hacen a la escala de sus costos. Para el caso de nuestro país, los productores participan del 23,7% del precio final.




El sector lácteo argentino

Argentina cuenta actualmente con 11.666 unidades productivas distribuidas principalmente en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa.
Se supone una producción diaria promedio de 2.755 litros por unidad productiva y 21,88 litros por cabeza. El año 2016 fue uno de los más adversos para el sector y continuó siéndolo en el primer trimestre del 2017, producto de la caída de los precios internacionales de la leche y las inundaciones que afectaron fuertemente los niveles de producción.
La producción nacional de leche cruda en 2016 fue de 9.895,19 millones de litros, un 13% menos respecto a 2015. Alrededor del 93% de la producción de leche es entregada a la industria para su procesamiento mientras que un 7% no ingresa al circuito formal. Del total de la producción de leche cruda, el18,4% se consume como leche fluida, el 74% restante a la elaboración de otros productos lácteos, en la que los quesos presentan la mayor proporción (57,7%), destacándose la producción de quesos de pasta blanda (incluye queso cremoso) con el 21%.
Las principales usinas lácteas se encuentran próximas a las producciones tamberas, existiendo una fuerte concentración en la industria. La mayor parte de la producción láctea tiene como destino el mercado interno a través de leche fluida, quesos y yogur, principalmente. Parte de la producción también es exportada como leche en polvo.
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