PROGRAMA PUEBLOS AUTENTICOS

Villa Tulumba, un museo a cielo abierto en el norte cordobés

Este pueblo cordobés conserva en gran parte su estilo colonial con casas altas con fachadas con molduras, aberturas importantes, las clásicas banderolas con rejas forjadas, y faroles añejos.
Agrandar imagen La localidad será puesta en valor para el turismo. Está proyectado restaurar la antigua capilla.
La localidad será puesta en valor para el turismo. Está proyectado restaurar la antigua capilla.
En el pueblo de Villa Tulumba, en el norte cordobés, las coloridas casas del siglo XVIII y XIX surcadas por calles empedradas y arboladas constituyen un museo a cielo abierto y volverán a lucir como en sus inicios para convertirse en un atractivo turístico a través del Programa Pueblos Auténticos.

Villa Tulumba fue incluida en la segunda etapa de ese programa, que llevan adelante los ministerios de Turismo y de Cultura de la Nación junto a otras nueve carteras nacionales, organismos provinciales y municipales, y que busca potenciar el desarrollo turístico, poner en valor de la identidad del pueblo y revalorizar sus patrimonios

“El programa Pueblos Auténticos va a ayudar muchísimo a Tulumba porque nos va a permitir conservar la edificación colonial restaurada y vamos a tener la difusión necesaria para que el turista vuelva a nuestra localidad”, manifestó el intendente electo, Sebastián Peralta, que asumirá el cargo el viernes próximo.

Profesor de electromecánica y radiólogo, indicó a Télam que el pueblo tiene alrededor de 2.000 habitantes, más otros 700 que habitan en los parajes rurales .

“Villa Tulumba -comentó- es un pueblo que posee aproximadamente unas 200 hectáreas, pes cabecera del departamento homónimo, y ubicada a 150 km al norte de la ciudad”.

La provincia estaba habitada al este y al norte por el pueblo originario de los sanavirones del río Dulce que cubrían la provincia de Santiago del Estero, llegando hasta la cordobesa Quilino.

“Un detalle muy importante es que en Tulumba existe una ordenanza que prohíbe modificar las fachadas de los edificios en las calles céntricas, pero esa norma se aprobó tarde porque ya se habían efectuado algunas modificaciones que rompió la armonía colonial que tenía la población en ese momento”, agregó el funcionario municipal.

Peralta resaltó que “hay muchas cosas que se pueden hacer y que van a llevar mucho trabajo, como conciliar con algunos propietarios para modificar algunas fachadas y reparar esa imagen colonial que teníamos hace un tiempo”.

El principal atractivo de este pueblo cordobés “es que se lo considera un museo a cielo abierto”, destacó, porque conserva en gran parte su estilo colonial con casas altas con fachadas con molduras, aberturas importantes, las clásicas banderolas con rejas forjadas, y faroles añejos.
La calles principales conservan el empedrado que se sabía asentar en barros formada por piedras “clavadas” que, según el intendente electo, necesitan algunas mejoras para “recuperar su aire colonial”.

Peralta dijo que la reconversión turística “no solamente es un generador de oportunidades para el pueblo, sino que será un salvoconducto para la localidad, para proyectar a futuro en que se va a basar la economía de Tulumba”.

“Lamentablemente vamos a recibir un pueblo con una crisis económica y deuda impresionante que va a impedir realizar una obra que tenemos proyectada como la hostería municipal, una construcción de unos 35 años que funcionaba de manera excelente, que tenía 8 habitaciones equipadas, comedor y pileta”, explicó

“Para esa obra llego dinero para ampliarla y no solamente que no se amplió, sino que saquearon todo, desaparecieron los muebles, artefactos, y el edificio está abandonado”, agregó.

El pueblo cuenta además con el Santuario Mariano, cuya piedra basal la colocó Fray Mamerto Esquiú en 1882, y que es llamada Catedral del Norte.

“Es un santuario imponente que tiene un tabernáculo que perteneció a la Catedral de Córdoba. En la etapa colonial se hizo una colecta de oro y plata entre todos los pueblos de la provincia para construir uno nuevo en la Catedral de la ciudad capital y quien más aportó fue nuestro pueblo”, reseñó.

“El tabernáculo -añadió- esta tallado en una pieza de cedro por los aborígenes de las misiones jesuíticas de la provincia de Misiones y tiene detalles artísticos únicos en el país, algunos conocedores saben decir que a nivel religioso es lo más importante que se ha visto en arte en el país”.
Los Reynafé y el cura Benítez
Otros datos históricos para resaltar es que aquí está la casa de los Reynafé, los hermanos que fueron acusados y ejecutados por el asesinato del caudillo riojano Facundo Quiroga en Barranca Yaco.

El centro de interpretación conecta con la casa del cura Hernán Benítez que fue consejero espiritual y confesor de María Eva Duarte de Perón, y director espiritual de su fundación de ayuda social.

Y en el santuario están los restos de monseñor José María Dávila, párroco de Tulumba que tiene un parentesco con el Cura Gabriel Brochero.
Cerca del pueblo, en el paraje rural El Cerro, un pequeño arroyo rodeado de una frondosa arboleda, custodiado por una pequeña capilla y una ermita en lo alto del cerro, que es el lugar elegido por los locales para disfrutar de una buena jornada al aire libre.

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