POLICÍA COMUNITARIA

Un comisario paranaense cursó en Israel para recoger experiencias

Se trata de Carlos Schmunk. Participó de un curso de tres semanas para interiorizarse de técnicas sobre Policía Comunitaria.
Agrandar imagen Schmunk, en Israel. Actualmente es jefe de Robos y Hurtos de la Policía de Entre Ríos.
Schmunk, en Israel. Actualmente es jefe de Robos y Hurtos de la Policía de Entre Ríos.
Sus ganas de tratar el tema lo muestran con una energía especial, no habló de él, habló del aprendizaje al que accedió, habló de hacer cosas y de su compromiso con la Policía.

El comisario Carlos Ariel Schmunk tiene preparación para el mando y se ha transformado en un jefe estimado y respetado por sus subordinados y sus camaradas. Reconocido por autoridades gubernamentales por trabajos especiales y respetado por jueces y fiscales.

La actual cúpula sabe que tiene en él el potencial de un funcionario con ganas de hacer, de trabajar y por eso cuando mencionó que había sido invitado para un importante curso sobre Policía Comunitaria en Israel, lo apoyaron.

“El curso surge a través de una invitación de un amigo, abogado de la ciudad de Diamante y al mismo tiempo de gente amiga de la colectividad Judía, que me conoce por mi actividad policial y me recomienda que participe de este curso. Fue así que me conecté con la Embajada de Israel, donde se deben cumplir con una estricta serie de requisitos para poder llegar hasta ese lugar y tras ser aceptado en la selección de personas –fueron solamente dos de Argentina- que aspiraban a participar, me apresté a preparar el viaje”, comenzó diciendo.

Respecto a la temática del curso, hizo previamente un pantallazo sobre lo que le impactó cuando llegó a destino, tomando en cuenta que Israel tiene sus conflictos armados con sectores limítrofes, pero, en la parte interna, plantea el tema seguridad de la ciudadanía de una forma muy particular.

“En cuanto a seguridad urbana, puedo decir después de haber asistido y convivido con la situación de Israel, que hablar de delito es hablar quizá de lo que conocemos como hurtos en forma muy aislada. No existe allí lo que aquí llamamos el robo calificado, el asalto con armas para fines de robos. No existen robos a la propiedad, tampoco el arrebato en las calles. Allí el problema es bélico-militar, y aún en ese tema estamos hablando de un estado muy organizado”.

“El curso fue sobre policía comunitaria. Se realizó en un campus de la universidad. Se expuso sobre la experiencia de la Policía Comunitaria en Israel y la relación con los distintos organismos del Estado, que funciones cumplen para prevenir casos de delincuencia juvenil y otros distintos tipos de delitos. Cuando comenzamos a cursar, se nos explicó que para ellos, la Policía y la Justicia podrían ser graficados como un equipo de fútbol para entender la estrategia de trabajo. En el posicionamiento comparativo se habló de que el arquero podría identificarse como el policía y los defensores en el mismo equipo, los integrantes de la Justicia. Quiere decir que si alguien llegó a instancias del arco, es porque fallaron los demás efectores. Antes de que llegue a actuar la policía, o una persona deba ser judicializada por cualquier tipo de delito, se elaboran estrategias para trabajar en una permanente prevención, que va desde la educación, la formación del adolescente y el rescate de quienes potencialmente pueden llegar a transformarse en un riesgo para sí mismo o para la sociedad. Hay centros juveniles, hay voluntariados, la figura relevante del Policía Comunitario dentro de la sociedad. De esa manera han logrado evitar llegar a la consumación de hechos delictivos y a sacar chicos de la calle. Se intenta que los adolescentes no tengan exceso de tiempo ocioso, siempre se les propone actividades deportivas, culturales y por sobre todas las cosas, se trabaja estrictamente en el tema deserción escolar”, detalló.

Schmunk resaltó que “no hay que perder de vista que estamos hablando de una sociedad comprometida, eso es muy importante, no se piensa individualmente, todos están comprometidos en la seguridad de todos. Así como se piensa en la seguridad familiar, se piensa en pos de fortalecer a su Estado”.

Mas en detalle expresó que “estamos hablando de diferentes niveles de seguridad. Israel cuenta con una fuerza militarizada, después cuentan con la Policía de Seguridad, la Policía Fronteriza, la Policía Comunitaria, que específicamente interrelaciona con la civilidad y la problemática social y finalmente el sistema de Voluntariado, y en este último escalón pueden incluirse a personal policial o a civiles, por ejemplo policías retirados, militares que ya no forman parte de la reserva y hasta cualquier tipo de personas que puedan portar armas de fuego. Ellos donan cuatro horas mensuales de sus vidas, o más, después de sus actividades, destinadas a cuidar su barrio o cualquier otro tipo de actividad productiva para su comunidad. Ellos consideran que el Policía de Seguridad está para ocuparse de delitos graves, y por eso para trabajar en temas de prevención delictual se turnan comunitarios y voluntarios en cada barrio al que pertenecen”.

“El Voluntario que va a cuidar su barrio, se presenta en la comisaría se le otorga un movil policial y se le asigna un funcionario policial, generalmente un novato, donde el voluntario, que generalmente es un veterano que maneja la información y la problemática de un barrio es el que marca las pautas de recorrida. Cuando finalizan, vuelven a la comisaría, entrega la llave del móvil y sigue su actividad privada”.

Pareciera la panacea organizativa o la aspiración de cualquier sistema que se precie de ser organizado, pero la pregunta del millón es si lo que aplica Israel como modelo de seguridad interna, ¿es aplicable aquí en nuestro medio? .

“Si, hay cosas que se pueden tomar como ejemplo para aplicar, tomando en cuenta que la nuestra es otra realidad. Ellos tienen a favor que ya existe una conciencia social, saben lo que quieren como sociedad. Aquí se podrían adoptar ciertas modalidades de trabajo, pero habría que comenzar con mejorar la aceptación de la Policía en el seno de la sociedad. Por ejemplo, que al narco enquistado en el barrio, no sea solo una tarea policial o judicial sacarlo de allí, sino que se trabaje en conjunto con los habitantes del barrio. No es una tarea de un dia para otro, hablamos de un esquema de tareas en el cual los jóvenes que caen en manos de ese narco dejen de mantener su circuito de comercialización y no se trata de meter a todos presos, sino de ir cambiando la vida de los actores con distintos controles o medidas restrictivas a cargo de actores responsables asignados para tal fin. En el caso de ellos, chicos que lograron salir de la adicción, se comprometen en el sistema como guías de quienes aún sufren la drogodependencia y cuando el narco pierde la clientela deja de tener rentabilidad su delito”, analizó.

Agregó que “Por otra parte, hablando hipotéticamente, nosotros podríamos implementar la figura del policía comunitario. Ese policía comunitario debe tener ingreso irrestricto en entidades educativas, en áreas de salud, o en cualquier sector de actividad pública. El policía comunitario tiene un peso importante allá, en cada ciudad, son ciudades chicas. Aquí se lo podría implementar uno por cada barrio. Es el que tiene toda la información y trata de solucionar cualquier tipo de conflicto. Va a tratar de evitar que el conflicto prospere, porque conoce la zona, conoce a sus habitantes y se anticipa a situaciones latentes. Por supuesto que si se consuma el hecho delictual, da participación a la Policía de Seguridad, pero su tarea es que no se llegue a tal situación y para esto debe estar interconectado con efectores que brinden asistencia inmediata a problemáticas familiares o sociales apremiantes”.
Policía Comunitario
Schmunk destacó que la figura del Policía Comunitario es un policía que conoce la realidad de un barrio al que es asignado por un superior que confía en su trabajo meramente de prevención.

Ante el planteo de que por la descripción brindada, en Israel existe un respeto hacia las instituciones, un sentimiento comunitario, o dicho en criollo, todos tiran del carro para el mismo lado, pero, ¿cómo se implementa algo así en nuestro medio, donde lamentablemente, el uniforme policial ya no es respetado en sectores marginales?.

“Justamente, en el curso se mencionaban experiencias en las cuales se hablaba del recelo que algunas personas podían tener con la policía de seguridad y eso permitía que, aún en hechos consumados, el policía comunitario se enterara antes de que llegara al lugar de un incidente la policía de seguridad y llegaba antes también, porque la gente confiaba más en su intervención. Se lo respeta y eso es algo que nadie puede designar u ordenarle a nadie, que se lo respete o se confíe en él, es algo que se gana con perseverancia, con profesionalismo y con experiencia aplicada al trabajo”, dijo.

Contó que “en Israel también existen problemas de adicciones y el trabajo de estos policías comunitarios es sacarlos de la calle, pero no de manera arbitraria, sino proponiendo otras opciones, orientando su recuperación y luego, aunque parezca mentira, formarlos como líderes, para que sean esos mismos jóvenes los que instruyan a otros que pasan por lo que ellos pasaron. Así funciona el sistema.

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