salud pública

Para frenar al Chagas hay que evitar la transmisión madre-hijo

Uno de cada 25 argentinos tiene Chagas. El tratamiento es gratuito y 9 de cada 10 niños tratados tempranamente se curan. Sin tratamiento, cerca del 30% pueden desarrollar patología cardíaca o digestiva.
Agrandar imagen En Argentina la enfermedad está invisibilizada.
En Argentina la enfermedad está invisibilizada.
Los controles durante el embarazo y en lactantes pueden permitir la detección oportuna y el tratamiento de la enfermedad de Chagas, una infección que en tres de cada diez personas puede causar una grave enfermedad cardíaca y trastornos en el sistema digestivo. Así lo afirmaron expertos reunidos en el XVIII Simposio International Sobre Enfermedades Desatendidas, organizado por la Fundación Mundo Sano.

La enfermedad de Chagas tiene cura en nueve de cada diez niños cuando se trata durante la fase aguda, y en siete de cada diez tratados en la fase crónica. La Dra. Paula Sartor, Coordinadora Técnica del Programa de Chagas del Ministerio de Salud de la Nación, explicó que “en Argentina existen aproximadamente 1,5 millones de personas infectadas por Trypanosoma cruzi. De ellas, aproximadamente 380 mil padecerían cardiopatías, capaces de provocar la muerte”. Y se estima que “cada año nacen 1300 niños infectados por transmisión congénita”.

El Dr. Jaime Altcheh, Investigador principal CONICET y Jefe del Servicio de Parasitología y Chagas del Hospital de Niños R. Gutiérrez, explicó que “en Argentina se hace el tamizaje universal en embarazadas y en bebés de ocho meses para detectar Chagas y se está trabajando en un documento marco para hacerlo en la región (...) como así también en instaurar una pauta para tratar a las mujeres y niñas en edad fértil, con el fin de reducir la transmisión de madre a hijo durante el embarazo; en nuestro país estamos hablando de unas 450 mil mujeres y niñas”, comentó el experto, quien también es director del Centro Colaborador en Chagas Pediátrico OPS/OMS, asegurando que en términos sanitarios, humanos y económicos, “tratar la infección por Chagas es muchísimo más beneficioso y económico que tratar una cardiomiopatía chagásica”.

No obstante, los controles obstétricos no estarían alcanzando a la población objetivo y es necesario realizar mayores esfuerzos en ese sentido. El Lic. Marcelo Abril, director ejecutivo de la Fundación Mundo Sano, enfatizó que “el diagnóstico y el tratamiento del Chagas son gratuitos en

Argentina y sin embargo es una minoría la que accede al tratamiento. Es importante que los médicos piensen en la posibilidad de Chagas en la consulta, cuando ven a un paciente con síntomas compatibles con esta infección, porque nuestro país es el que tiene más afectados por Chagas en el mundo”.

Al analizar el impacto que tiene esta enfermedad, no sólo sobre la salud pública, sino también en el aspecto socio-económico, la Dra. Zulma Cucunubá Pérez, Post-doctoral Fellow del Departamento de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas del Imperial College London, Reino Unido, declaró que “un estudio que hicimos en Colombia reveló que la enfermedad le cuesta a dicho país unos 24 millones de dólares al año en gastos sanitarios, de los cuales la mayor parte corresponden a la atención de cardiopatías leves y moderadas, dado que el volumen de pacientes es mayor. El 70% de los costos se originan en la atención ambulatoria”. Según la especialista, “el riesgo de desarrollar cardiopatía en la población general es de 1,8%, mientras que en el paciente con Chagas, el riesgo se cuadriplica”, lo que refuerza la necesidad de tratar la infección.

En lo que respecta a tratamiento, la Dra. Silvia Gold, Presidente de la Fundación Mundo Sano, compartió la satisfacción de haber logrado que el benznidazol, desarrollado en Argentina, haya sido aceptado recientemente por la Food and Drug Administration (FDA) de Norteamérica para el tratamiento de Chagas en niños: “Este es un hecho histórico, que reconoce que el Chagas es un problema de salud pública también en EE.UU, que pone en la agenda internacional a esta enfermedad y olvidada. El benznidazol tiene carácter de droga huérfana, y en este contexto nuestro objetivo es asegurar que se mantenga en el tiempo a un precio accesible y sustentable, es decir garantizar disponibilidad, para que todos los que lo necesiten puedan acceder a él”, afirmó.

SOBRE LA ENFERMEDAD. La enfermedad de Chagas es la más frecuente de las enfermedades tropicales transmisibles en América Latina, y está estrechamente vinculada con la pobreza. Es una patología endémica en 21 países de las Américas, aunque las migraciones de personas infectadas pueden llevarla a países no endémicos de América y el Mundo. En los Estados Unidos, por ejemplo, se calcula que ya hay al menos 300 mil casos.

La enfermedad de Chagas es una afección sistémica y crónica que puede causar problemas de corazón y del aparato digestivo, con síntomas como mareo, desmayos, palpitaciones, dolor en el pecho, fatiga, estreñimiento y otros.

La infección es producida por el parásito Trypanosoma cruzi, que se transmite a través de un insecto, la vinchuca. Cuando una vinchuca infectada pica a una persona, se alimenta de sangre e inmediatamente defeca sobre la piel. Al rascarse, la persona provoca lesiones que facilitan el ingreso del parásito al organismo. La infección también se puede transmitir a través de transfusiones de sangre infectada o trasplantes de órganos infectados. Durante el embarazo, una mujer infectada puede transmitir la enfermedad a su hijo por nacer.

EN EL PAÍS Y AMÉRICA LATINA. Como se dijo, el Chagas es una de las endemias más expandidas en América Latina. Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, señalan que en todo el mundo, pero principalmente en América Latina, unos 10 millones de personas se encuentran infectadas.

En Argentina se calcula que un millón y medio de personas tienen Chagas, o sea un 4% de la población del país. Esto lo constituye como uno de los principales problemas de salud pública. Hay personas con Chagas en todo el país debido a que además de la transmisión vectorial, las migraciones humanas y la existencia de otras vías de transmisión distribuyen la enfermedad a lo largo de todo el territorio.

Respecto a la transmisión vectorial, las provincias argentinas se clasifican en alto, mediano y bajo riesgo de transmisión del parásito. También hay algunas zonas denominadas sin riesgo debido a la magnitud del número de vectores existentes.

El Chagas se encuentra en aquellas zonas del país donde hay vinchucas, aunque los movimientos migratorios han generado un aumento de infectados en lugares donde no se encuentra el insecto. Por eso sólo hay vinchucas en algunas provincias, pero la enfermedad de Chagas existe en todo el país.

Las últimas estimaciones de casos (OPS, 2006) indican que en Argentina habría 7.300.000 personas expuestas, 1.600.000 infectadas y más de 300.000 afectadas por cardiopatías de origen chagásico. La seroprevalencia de infección por T. cruzi en embarazadas en el país fue de 6,8 % en 2000 y de 4,2% en 2009. En base a estos datos, se estima que cada año nacen 1.300 niños infectados por transmisión congénita. Cabe consignar que 9/10 niños tratados en fase aguda y 7/10 tratados en fase crónica se curan. La prevalencia media de infección por T. cruzi en niños menores de 14 años fue de 1,5% en 2009.
Un mapa posible
Si fuera posible establecer un mapa, podrían distinguirse distintos renglones en el escenario nacional de la enfermedad de Chagas.
En situación de alto riesgo para la transmisión vectorial, se encuentran las provincias de Chaco, Catamarca, Formosa, Santiago del Estero, San Juan y Mendoza, que presentan una re-emergencia de la transmisión vectorial de Chagas debido a un aumento de la infestación domiciliaria y a una alta seroprevalencia en grupos vulnerables.

En situación de riesgo moderado para la transmisión vectorial aparecen las provincias de Córdoba, Corrientes, La Rioja, Salta, y Tucumán, muestran una situación de riesgo intermedio con un índice de re-infestación mayor al 5% en algunos departamentos, e insuficiente cobertura de vigilancia en algunos casos.

En cuanto a las provincias que s encuentran en situación de bajo riesgo para la transmisión vectorial, merece destacarse que la provincia de San Luis logró certificar la interrupción de la transmisión vectorial del T. cruzi por T. infestans. En el 2012 lograron certificar las provincias de Misiones y Santa Fe, conjuntamente con 6 departamentos del Sur de Santiago del Estero (Aguirre, Mitre, Rivadavia, Belgrano, Quebracho y Ojo de Agua). Las provincias de Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Neuquén y Río Negro lograron recertificar la interrupción de la transmisión vectorial.

En tanto, existe una situación de riesgo universal en las 24 jurisdicciones ya que poseen riesgo de transmisión congénita derivado de las migraciones internas e internacionales de países vecinos con elevada endemicidad.

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