A 41 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO

Los jóvenes y la transmisión de la memoria

¿Cómo recuperamos el pasado y lo transformamos en memoria? “Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo
2tal y como verdaderamente ha sido".
Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro”, ensayaba el filósofo alemán Walter Benjamin en sus Tesis sobre filosofía de la historia. Entre la construcción de la memoria y el olvido batalla nuestro presente, habitado cada vez más por generaciones portadoras de imágenes heredadas sobre esos relampagueantes instantes de peligro de los que somos consecuencia. ¿De qué forma quienes no han vivido los años de la última dictadura conocen nuestro pasado reciente? ¿Qué habilidades son necesarias para la transmisión de la memoria? Compilamos, en estas líneas, algunas experiencias locales.
JÓVENES X LA MEMORIA
“Salvar del olvido lo inconcluso del pasado”, propone el slogan del programa Jóvenes x la Memoria, que desde 2010 lleva adelante HIJOS Regional Paraná junto a la Subsecretaría de DDHH de la Provincia, el Consejo General de Educación, Agmer Central y la Secretaría de Cultura de Entre Ríos. “Surge primero en Paraná, con un trabajo en 9 escuelas de esta ciudad, a partir de un laburo que veníamos haciendo desde HIJOS, sobre todo en marzo y septiembre cuando más nos demandaban para dar charlas”, explicó Florencia Amestoy, coordinadora del programa. “La apuesta fuerte es que nosotros no vamos a contarles una historia, sino que los protagonistas de narrarla, de investigarla, hacerle un recorte y darle un tamiz son los jóvenes de las escuelas secundarias de la provincia. El programa fue creciendo y expandiéndose a todo Entre Ríos, logrando mayores niveles de institucionalización”, indicó. “No solamente aprenden acerca de nuestro pasado reciente: otro de los objetivos es que las investigaciones se puedan plasmar a través de un lenguaje artístico (murales, fotografía, audiovisuales, radiofónicos, títeres, obras de teatro), y a fin de año hay una muestra en las que participan los 800 jóvenes”, agregó.

Jóvenes x la Memoria focaliza en lo regional: las indagaciones son en cada localidad, comunidad o barrio. En Santa Elena, por ejemplo, investigaron sobre el impacto del cierre del frigorífico en los años noventa, ya que uno de los ejes tiene que ver con poder entender las consecuencias actuales del terrorismo de Estado. Desde la escuela Baxada buscaron sobre el funcionamiento de la Comisaría 11 y descubrieron que había sido un centro clandestino de detención, dato que no tenían los organismos de derechos humanos hasta entonces.

A principio de año el programa convoca a cuatro escuelas por departamento, seleccionadas al azar, más otras que piden ser invitadas, totalizando unos 70 establecimientos (alrededor de 800 alumnos involucrados). Se realiza un taller de formación para los docentes, y una jornada con estrategias lúdicas para los jóvenes, que tienen que ver con desarmar prejuicios existentes entre ellos. Unos 5 mil alumnos entrerrianos ya han participado, abordando temas como identidad, represión cultural, discriminación, historias de vida de desaparecidos entrerrianos, trabajo infantil, trata de personas, consecuencias sociales y económicas del neoliberalismo o guerra de Malvinas. “La idea es que los jóvenes sean protagonistas de investigar y narrar un pasado reciente que no vivieron temporalmente, pero del que son herederos: herederos de ausencias, de faltas, de historias de lucha y de resistencia”, expresó Amestoy.
TESTIMONIOS VIVIENTES
Sabrina Gullino Valenzuela Negro recuperó su identidad en 2008. Hoy vive en Victoria y es profesora en una cátedra de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Rosario: Seminario de memoria, identidad y política. La construcción de discursos en torno a la última dictadura cívico-militar. Además, es responsable -junto con Alfredo Hoffman- del área de Derechos Humanos de la Uader. “Intentamos armar acciones políticas y académicas para todas las sedes y los territorios que ocupa la Uader en la provincia, para recuperar la historia en cada uno de los lugares en los que el terrorismo de Estado trató de desarticular a la sociedad. La ‘noche del mimeógrafo’ en Concepción del Uruguay, por ejemplo, que fue una antesala de la ‘noche de los lápices’, cuando secuestraron jóvenes por querer hacer circular un folletín”, comentó.

“Quizás está más en auge que nunca pensar la disputa de sentidos hoy en este contexto donde nos gobiernan los cómplices y beneficiarios económicos de la última dictadura. Siempre hay que pensar estrategias para acercarles a los jóvenes -que van a ser quienes tomen la posta de pensar en qué país quieren vivir- precisamente eso: poner en crisis el modelo de país desde la constitución del Estado Nación a esta parte, la historia oficial, la historia mitrista, que va contando una historia que es la de la derecha y la de las clases dominantes”, razonó. “En este rumbo laburamos en la cátedra de DDHH: pensar que los derechos humanos no queden anclados en la década del setenta, sino que la lucha por los derechos y garantías se vienen dando desde que se conformó el Estado nacional, y tratar de incorporar a los jóvenes como sujetos de la historia y de su propio tiempo histórico”, añadió.

“Es un desafío pensar cómo hacer una interpretación crítica del pasado reciente, desde cuestiones pedagógicas hasta en cuestiones de la propia militancia. Nosotros no podemos dejar de aprovechar que están las Madres, las Abuelas, están los sobrevivientes de los centros clandestinos de detención, que han sido de alguna manera los protagonistas en este intento de luchar por un proyecto de país mucho más justo. Están ahí, al alcance de dar una charla, son testimonios vivientes, son historias orales a las que los jóvenes pueden acceder. También se están sucediendo juicios por delitos de lesa humanidad, y eso es historia que está ocurriendo ahora. Tenemos que tratar que los jóvenes vivan el pasado como reciente, que estén cerca, que lo puedan incorporar como sujetos de su pueblo y puedan entender –como decía Rodolfo Walsh- que las clases dominantes han querido que cada lucha sea independiente de las anteriores, y en realidad siempre se trata de las mismas luchas de los sectores dominados tratando de defender sus derechos”, argumentó.
DISPOSITIVOS ARTÍSTICOS
Rosana Ramírez es docente de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader y trabaja la temática con estudiantes de todos los niveles y en diversos escenarios (en extensión, investigación y docencia), desde el Área de Memorias y Derechos Humanos. “Los actores con los que podemos abordar son bien diferentes, ya que somos una facultad con escuela primaria, secundaria y universidad. También hemos desarrollado instancias de formación con trabajadores administrativos y con otras escuelas que nos han visitado. En docencia, particularmente, todas las carreras universitarias de la facultad tienen una cátedra que se denomina “Memoria y Derechos Humanos”, que forma parte de los planes de estudios”, reveló. Varios de los dispositivos utilizados como disparadores se relacionan con lenguajes artísticos, con propuestas desde el campo del arte. “Lo complejo de la temática de recuperación del pasado reciente y tan cercano tiene que ver con que en las memorias sociales hay luchas al interior de los relatos. Muchos de nosotros, o con quienes trabajamos, han vivido estos contextos; es una memoria muy atravesada por lo emocional, por lo ideológico, por las vivencias. Se entremezclan cuestiones que tienen que ver con lo individual y lo social”, reflexionó Ramírez. “Apuntamos a recuperar esas memorias en clave regional, ya que hay bibliografía de Buenos Aires pero poca producción de nuestra provincia”, completó.

Dentro de las propuestas artísticas, la muestra fotográfica “Ausencias” (de Gustavo Germano), ha sido clave para abarcar todas las edades, desde el jardín hasta adultos, con visitas guiadas y talleres. “Nuestros estudiantes fueron guías de otros estudiantes de escuelas de Paraná y de localidades cercanas”, ilustró. “Nos ha dejado experiencias muy interesantes, por el impacto en el recorrido. Hemos tenido situaciones de estudiantes de Nogoyá, por ejemplo, que encontraron a sus tías o la casa de la abuela en las fotos, y que no sabían. En el mismo momento se disparan mensajitos a las familias, y seguramente eso desata mucho más que el momento de la muestra. Hay familias que no pueden hablar del tema, es difícil recordar porque es muy doloroso. Aparecen cantidades de relatos y mucha gente habla por primera vez, porque el terror se ha instalado de una manera que es difícil conversar, a 41 años, de esto que nos pasó, que nos atravesó, que nos conforma”. Además, todos los estudiantes para profesores y docentes de la facultad concretan un viaje a la ex ESMA y al Parque de la Memoria, realizando un taller previo y otro posterior. “Esa visita es el momento de encuentro con la materialidad del terrorismo de Estado, y creemos que nuestros docentes tienen que tener esta experiencia”, dijo Ramírez. Para poner énfasis en la cercanía, con los secundarios de 2016 se señalizó el “Aula de la Memoria” con los nombres de tres estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal: Reinaldo Zapata Soñez, Elsa Díaz y Andrés Uzín. “En algunos de estos talleres nos acompañaron sobrevivientes, ex presos políticos de la ciudad. El encuentro con los relatos y personas vivas hace que esto no sea una historia tan lejana”, subrayó.
NIÑOS
“Con los niños se puede trabajar con libros, con cuentos, canciones… Nosotros no contamos el horror, sino que reflexionamos con algunos conceptos, y los chiquitos siempre nos sorprenden mucho más que los adultos”, relató Rosana Ramírez. Con los más gurises se aborda la línea de la censura y el genocidio cultural a partir de la prohibición de la literatura infantil y juvenil. ¿Por qué piensan que los cuentos estuvieron prohibidos? es uno de los disparadores del espacio donde se lee y reflexiona con ellos. “Partimos de trabajar conceptos como democracia y dictadura, censura y persecución, y terrorismo de Estado, que es el concepto central para poder entender lo demás”, apuntó.

Más allá de las modalidades y estrategias que tengamos a disposición, abordar la discusión sobre el terrorismo de Estado con los estudiantes de todos los niveles resulta imprescindible para que la memoria se constituya sobre un definitivo Nunca Más.

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