Salud

Lo mejor es cuidar los ojos de tantos agentes nocivos

Una consulta oftalmológica a tiempo podría evitar el 80% de las discapacidades visuales. El problema es la falta de conciencia social que existe en torno a la necesidad de cuidar la salud también en estos aspectos.
A propósito del Día Mundial de la Visión, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB, por sus siglas en inglés) estiman que en el mundo hay 36 millones de personas ciegas y que 217 millones de personas viven con discapacidad visual severa a moderada. En total, 253 millones de personas vivían en 2015 con deficiencia visual. También se estima que 1,1 mil millones de personas tienen deficiencia de visión de cerca, una condición que puede corregirse con lentes.

Lo curioso es que mantener una buena salud visual no cuesta tanto. Basta con realizar un examen oftalmológico, al menos una vez al año, para detectar no sólo los problemas de graduación que derivan en una visión defectuosa, sino también algunos problemas patológicos que pueden provocar consecuencias mucho más graves para la visión de las personas.

También es necesario protegerse de agentes cotidianos que provocan daños a la vista, como la contaminación ambiental, la mala iluminación, el deslumbramiento, la exposición prolongada a los rayos UV y a la luz azul nociva emitida por dispositivos digitales.

Estos factores, en la infancia, tienen aún mayores consecuencias. Se estima que el 80% de los daños causados por la exposición a la radiación UV ocurre antes de los 18 años, razón de sobra para tomar medidas de protección ocular también en los niños con el fin de reducir problemas visuales en la vida adulta.

Una medida apropiada de protección frente a estos factores nocivos para la vista es el uso diario de lentes con tecnología fotosensible, los cuales se adaptan automáticamente a cualquier cambio de iluminación en interiores y exteriores, ofreciendo comodidad, conveniencia y bienestar a los ojos. A la vez que brindan una protección ideal contra la luz azul nociva de las pantallas digitales y el sol, como fuente natural.

Muchas personas se quedan ciegas porque no saben que tienen enfermedades oculares, ya que a veces no hay señales ni síntomas de advertencia. Por este motivo, este día es sumamente significativo para tomar conciencia de que el 80% de las discapacidades visuales son evitables, de ahí la importancia de la consulta oftalmológica temprana y que la población esté informa sobre cuáles son las causas de discapacidad visual.

NO DESCUIDARSE. Mirar todos los días a los seres queridos, disfrutar de los fascinantes paisajes o distraerse con una buena película, son pequeños placeres que son posibles gracias a la vista. De hecho, es un sentido que está activo desde el momento en que nos despertamos, hasta cuando caemos rendidos en la cama, sin embargo, sólo le prestamos atención a los ojos cuando molestan.

En ese sentido, vale la pena reparar en que visitar al especialista cada uno o dos años es lo más recomendable, aún cuando no haya aparecido algún problema en los ojos. En el caso de los niños, conviene incorporar la práctica a partir de los 3 años.

La alimentación hace su parte, en cierto. De hecho, las zanahorias son muy buenas para la vista, pero no previenen enfermedades.

Que todo el mundo se realice un examen visual evita una posible pérdida de desarrollo en la visión, sobre todo en los niños, pues puede traer retrasos en la escuela. En adultos, se controla el avance de enfermedades como miopía o astigmatismo.

No obstante, una buena alimentación también es importante para la salud de tus ojos: las vitaminas A y C, así como el magnesio, son fundamentales para el desarrollo de la vista aunque a no sustituyen la revisión y otros cuidados.

No evitan la miopía, pero son buenas. En la retina tenemos unas células que se alimentan de vitamina A, ésta ayuda a que esas células trabajen bien y evitamos complicaciones o riesgos mayores. Es más, cualquier fruta y hortaliza es buena para los ojos.

LAS GAFAS. unto a la sugerencia de cuidar los lentes, aparece la sugerencia de que mejor evitar cristales arañados y armazones flojos. Las gafas son como asistentes para la vista y debemos darles el mantenimiento adecuado para que permanezcan como nuevas el mayor tiempo posible. Hay que limpiarlas en húmedo y con productos de óptica, no con otros hechos para la limpieza del hogar que son corrosivos y estropean las lentes. Al final, una lente estropeada hace que la gente fuerce la vista.

El antirreflex en las gafas es muy necesario, pues ayuda a que los ojos convivan mejor con las luces artificiales y no se esfuercen en enfocar.
También las lentes de contacto requieren de una estricta rutina de limpieza cada vez que se las vas a poner o quitar; no hacerlo puede derivar en una infección.

Entre los cuidados a tener en cuenta está el uso de un líquido adecuado para limpiarlas cada vez que se colocan y se retiran, así como guardarlas en un recipiente libre de bacterias al que hay que cambiar el líquido a diario.

Las mujeres deben cuidar de no dejar ningún residuo de maquillaje y, en general, todos deben tener cuidado de llevar protección si van a realizar alguna actividad de riesgo, como un deporte o un trabajo en el que se manipulen productos que puedan entrar al ojo.

Las gafas oscuras tienen un uso recomendado hasta en invierno. Los especialistas aseguran que incluso cuando la luz del sol no es molesta, nuestros ojos están a expensas de los rayos UV, que desgastan la vista y generan problemas como cataratas, quemaduras de retina u otras enfermedades.

Antes de los 12 años, los niños no tienen desarrollado su sistema de protección y los rayos les dan directamente; por eso es importante que también a ellos se les cuide desde pequeños.

ANTE LA COMPUTADORA. Tal vez sea imposible vivir sin ordenadores, tabletas, celulares o aparatos de televisión. Sin embargo, los ojos se resienten, pues muchas veces abusamos de estos aparatos y no los usamos de manera correcta.

A la televisión la tenemos que ver a una distancia de dos metros, más ahora que son tan grandes. En el caso del ordenador, la mejor distancia es la de 50 centímetros y de manera lineal, para que el ojo no tenga que acomodarse tanto.

Sobre la iluminación, los expertos señalan que nunca hay que utilizar estos aparatos a oscuras, pues eso genera problemas en la graduación y cansancio extremo a los ojos.

Cuando vemos el ordenador o la televisión con la luz apagada activamos dos partes distintas del ojo. Por un lado, la retina al centro se activa para percibir la luz y por el otro, la periferia de la retina que se activa con la oscuridad. Esto provoca que la pupila se dilate y entre más luz de la que necesitamos.

Hay que tener en cuenta que, al igual que la piel, los ojos necesitan estar húmedos. En caso de que se sufra de ojo seco, hay que llevar consigo siempre lágrimas artificiales o gotas que hubieran sido recetadas. Sin dudas, las personas que tengan los ojos sensibles deben utilizar productos adecuados para evitar la sequedad.

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