La pasión por cocinar

Historias que se guisan a fuego lento: los condimentos de vida de cada propuesta culinaria que buscan compartir el sabor local para paladares exquisitos.
Agrandar imagen Los creadores mostraron sus platos, cocinando para la gente.
Los creadores mostraron sus platos, cocinando para la gente.
La feria de gastronomía y turismo que se realizó durante el fin de semana de Carnaval fue un momento ideal para que los comensales pudieran observar la preparación de los diversos platos en vivo y conversar con sus creadores. En Sabores del Litoral 2018, EL DIARIO hizo una recorrida por algunos puestos de chefs que hablaron de sus entusiasmos.
Abuelo.
El Gran Japón cumplió cuatro años hace unos días, pero Maximiliano Echeverría hace más de 15 que trabaja en el rubro. Tuvo servicio de viandas particular y cocinaba para eventos y bandas. “Estudié Gerenciamiento Gastronómico, aunque si tengo que hablar de profesión, soy más cocinero que otra cosa”, acara durante una pausa de la coordinación del stand que ofrece las papas con chedar, panceta y cebolla caramelizada; empanadas de pescado; y sándwich de cerdo. “Antes de estudiar ya laburaba de esto, pero quería largarme solo y necesitaba conocimientos en temas administrativos”, agrega el hombre de 42 años. Maximiliano dice que la vida lo fue llevando a este oficio que le genera satisfacción, “como en este caso, hay mucho trato con la gente, charla, elogios y críticas”. Gran Japón es, a la vez, un homenaje al bar que tenía su abuelo, Juan Bernardo Toto Echeverría, que en los años 50 puso el tradicional Gran Japonés en la calle Urquiza, y que según su nieto era más comerciante que cocinero. La especialidad era la fugazeta rellena, que también presenta Echeverría en la actualidad. “Es muy llenador el rubro por el hecho de justificar, con un plato de comida o una bebida, una juntada de amigos, un festejo de aniversario o cumpleaños. La gastronomía es eso: compartir con la gente que uno quiere. Es raro que uno se junte a comer para plantear una situación fea, para pelearse con alguien. Te sentás porque extrañás, porque charlás. Eso es lo que me llevó a esto más que la comida en sí. Me gusta cocinar, pero me genera una serie de satisfacciones que van más allá de alimentarse”, explica. Padre. Joaquín Ramírez cocina pizza a la chapa. El nombre del emprendimiento gastronómico del pizzero de 31 años es Don Joaquín. “Hace 15 años que hago pizzas, empecé con papi y heredé absolutamente todo de él: las recetas, los detalles, estirar la masa por el aire o con el palote”, indica. Su padre, Sergio Edgardo, es mecánico de profesión, aunque en algún momento, entre 2003 y 2006, pusieron juntos un local de pizzería que le sirvió al hijo para dar sus primeros pasos. “Desde las 6 a las 11 amasaba, y desde las 12 atendíamos al público”, recuerda. El padre, además, es el que inventó el horno especial en el que trabaja Joaquín, que en un momento llegó a tener un techo de chapa con carbón encima, pero lo sacó por la incomodidad. Los tres hornos actuales tienen el tamaño de una caja de pizza y se abren como tostadoras. En uno calienta el queso, en otro lo remata, de acuerdo al calor de cada compartimento. “Cuando lo invito al viejo se prende porque le encanta esto de la gastronomía. Por eso me gusta a mí también, esto es lo mío desde siempre, amo la pizza”, confiesa. Desde hace año y medio Joaquín se largó comercialmente con una receta propia de harina cuatro ceros, harina integral y semillas. “La idea es llegar a mi local de nuevo, pero con otra estrategia de trabajo, porque me gustan los eventos particulares, regionales y sociales en general; es donde se hace la diferencia. Lo que disfruto es poder mostrarlo en el momento, que me vean cocinando”, sostiene. Su mujer lo complementa en la atención al público. De martes a domingos, la pizza a la chapa se cocina en su casa y se envía por cadete: “tengo una clientela muy grande por internet y WhatsApp”, aclara.

Código Postal. “Es la primera vez que estamos, vamos a probar suerte, somos tres profesionales de la cocina que arrancamos con esto”, cuenta Fabricio Schroeder, de 30 años, uno de los inventores de 3100, que utiliza el código postal de Paraná como referencia de comida regional. En la feria ofrecieron comida al disco servida en pan: pollo, cerdo y vegetales de estación. “Esto es todo nuevo, no tenemos local y es nuestra presentación al público”, dice el arquitecto y profesor de gastronomía. “Siempre me gustó la cocina y quería estudiar eso, pero mi viejo me dijo que de gastronómico me iba a morir de hambre, así que hice arquitectura: el título para mi padre, y en el medio empecé a estudiar esto y ahora estoy haciendo lo que me gusta”, relata. La idea de 3100 es presentarse en ferias, hacer eventos, y en el futuro poner un negocio propio. “Me gusta transmitir pasión y conocimientos. Poder educar a la gente. Esto, por ejemplo, es pollo al disco con curry, y la gente empieza a ampliar el paladar. Estamos en ese proceso acá, se ve, la feria es importante y está explotando”, se entusiasma.

Viajes. El chef Gustavo Moro, de 35 años, es el dueño del bar de tapas Málaga. Es de Paraná, pero a los 17 años se fue a estudiar gastronomía a Córdoba. “Desde chico mi abuela y mi viejo cocinaban súper bien”, indica. “Empecé a laburar en Córdoba dos años, estuve en los mejores restaurantes; había tocado techo y un jefe de cocina me ofreció una pasantía en España por tres meses”, resume. Al poco tiempo de estar en la península ibérica consiguió trabajo y los tres meses fueron seis años, de los cuales la mayoría los pasó en varias ciudades de la provincia de Málaga. Regresó a trabajar con su padre en el campo, y al tiempo emprendió otro viaje a Australia para seguir en su rubro. “Volví con la idea de compartir lo que había aprendido, de ahí surgió Málaga. Es difícil hacer cocina de allá con productos de acá, por eso es una adaptación: las tapas son más pequeñas y con productos autóctonos, de temporada (como los bastoncitos de surubí). Voy todas las semanas al mercado y la carta va variando cada tanto”, informa Gustavo. “Lo que me gusta de cocinar es transmitir tu amor hacia otras personas, lo que vos sabés; además es divertido”, añade. “La feria sirve porque hay mucha gente que no nos conoce. Prueban y cuando pasan por el local se acuerdan. Hemos hecho mucha clientela a partir de las ferias Destapar y Sabores del Litoral. Salir un poco del local también está bueno”, opina el chef viajero.

MÍSTICA.
“No soy chef, soy cocinero aficionado y me especializo en pescado, que es lo que más me gusta hacer”, aclara Paulino Sommer, que con sus 29 años es dueño del Quincho de Puerto Sánchez. Paulino estuvo en Sabores del Litoral presentando sus platos típicos con un toque de actualidad, como la boga asada con rúcula y especies.

“Abrimos un comedor hace dos años, pero previamente cocinaba para mis amigos, y a ellos les gustaba como lo hacía yo, que es como me habían enseñado”, señala. Los que le enseñaron fueron sus abuelos, tíos y vecinos del barrio de Puerto Sánchez, pescadores de toda la vida que le inculcaron esta forma de ganarse el pan. Él estudió profesorado en química, trabajó en un laboratorio y como administrativo en Salud, pero decidió largarse con este microemprendimiento familiar asociando a un par de amigos. “Había empezado a cocinar para vender desde casa y fuimos creciendo de a poco. Un día vino un master chef a Paraná, probó nuestras empanadas y nos aconsejó abrir un comedor para ofrecerles a los turistas. También nos dio la idea de hacer un evento que se llama “la fiesta de la empañada de pescado”, que se celebra en Puerto Sánchez, y así arrancamos”, cuenta Paulino.

“Traté de aprender todo lo que me inculcaron mi abuelo y mis tíos sobre el tratamiento del pescado y cómo se cocina de forma antigua. Yo le fui incorporando cosas nuevas. Ellos me instruyeron porque querían que yo aprenda como se ganaban la vida y preparaban la comida; y a mí siempre me encantó eso”, relata. Paulino se fue haciendo de sus propios elementos, como el horno y la churrasquera, y en la calle del Pescador al final, fue de los primeros en arrancar con un comedor. “Empezamos tres, ahora hay más de nueve. Queremos que Puerto Sánchez sea conocido como un lugar para ir a comer pescado. No es un comedor, somos todos, un grupo grande, y trabajamos muy bien”, explica.
Hoy continúa la feria
Debido al gran éxito y la repercusión de la Feria “Sabores del Litoral” se decidió agregar una jornada más con entradas 2x1 para que nadie se quede afuera.
Hoy martes 13 de febrero, desde las 18 y hasta la medianoche, se realizará la actividad en el Puerto Nuevo.
La actividad es organizada por la Municipalidad de Paraná, a través de la Secretaría de Turismo y el Ente Mixto de Turismo (Empatur).
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]

¡Escribí tu comentario!

[X]
* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.

¿Deseas reportar este comentario?

No Si
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]

¡Escribí tu comentario!

[X]
* 600 caracteres disponibles
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores. eldiario.com.ar se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina.