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Instan a levantar la voz para reclamar mejor educación

Dos especialistas disertaron en Paraná: Manuel Álvarez-Trongé, presidente de Educar 2050, y Carlos March, de la Fundación Avina. Fue en el último Foro Anual del Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER).
No es común que en los encuentros de las entidades empresarias el tema educativo tenga espacio en la agenda, la mayoría de las veces focalizada en la economía y la política. En el último Foro Anual del Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER), realizado hace unos días en Paraná, sin embargo, la educación tuvo un lugar central –como debe ser– y dos especialistas expusieron su visión sobre el desafío de largo plazo más importante que tiene el país: recuperar la calidad educativa como base para un desarrollo económico y social sustentable.

Carlos March, director de Comunicación Estratégica de la Fundación Avina, y Manuel Álvarez-Trongé, titular del proyecto Educar 2050, analizaron la realidad de la educación argentina, expusieron ideas, expresaron a través de números y frases contundentes el enorme deterioro del sistema educativo y, sobre todo, remarcaron que sin una educación de calidad será imposible superar la pobreza.

La sociedad civil debe levantar la voz para reclamar mejor educación, arengó Álvarez-Trongé, mientras March fue demoledor con la clase política al remarcar que el sistema político argentino no resiste una educación que forme ciudadanos. Ambos, además, valoraron la impronta sarmientina que tuvo la educación argentina.

Proyecto ético.
March, periodista y escritor, habló sobre cómo construir sociedad civil desde la educación para generar una sociedad sostenible e inclusiva, y definió a la educación como un proyecto ético. “Es la capacidad colectiva de una sociedad de elegir lo que le conviene para garantizar la dignidad humana a todos”, explicó.

El sistema educativo, en este sentido, “genera el piso de acceso a la dignidad humana” y “por eso es fundamental contar con un sistema educativo de inclusión”.

March se refirió a las cosmovisiones que construyen una sociedad: la democracia, el desarrollo sostenible, la ideología y la educación, que “es, básicamente, la que organiza el futuro”.

La Ley 1420, sancionada en 1884 durante la presidencia de Julio Argentino Roca e inspirada en Domingo Faustino Sarmiento, recordó March, diseñó un sistema educativo común, gratuito y obligatorio para todos los argentinos y favoreció la universalización del acceso a la educación. “Y eso fue pensado mucho más allá de la coyuntura, fue pensado sobre la base de un modelo de país que se quería desarrollar”, señaló.

Desde el sistema educativo, remarcó, se construyó la clase media argentina, dado que fue el acceso a la educación, entendida como bien público, lo que generó la movilidad social ascendente.

March no dudó en asegurar que “el sistema educativo se ha destruido de manera salvaje y planificada” porque “el sistema político argentino no resiste una educación que forme ciudadanos”. La educación, agregó, además de ser un proyecto ético debe ser también un proyecto estratégico. “Hay que pensar seriamente cómo reducimos la inequidad, porque el 33 % de pobreza de la Argentina es estructural”, afirmó.

Luego enumeró los cinco aspectos que generan inequidad en la sociedad argentina: la carencia de bienes públicos de calidad, la baja institucionalidad pública, la pobreza y carencia de entramado social, la ausencia de organización colectiva y la falta de acceso a las oportunidades. Y esa inequidad, según su visión, será mitigada cuando la sociedad argentina pueda garantizar la educación como bien público, el acceso a las oportunidades y la inclusión.

Desafío. El abogado Álvarez-Trongé, por su parte, les planteó a los participantes del Foro Anual del CEER que Entre Ríos se ponga como objetivo ser la provincia mejor educada de la Argentina. “Educar es conjugar el verbo amar y el verbo amar es la base de la educación”, señaló. Dijo también que la educación es transmitir conocimiento y habilidad, pero la verdadera educación es transmitir criterios y valores.

En Educar 2050, el proyecto que lidera Álvarez-Trongé, se propusieron hace 10 años colocar a la Argentina entre los mejores países en calidad educativa del mundo. “Si en el deporte, por caso el fútbol y el tenis, nos propusimos ser los mejores del mundo y ganamos dos Mundiales y una Copa Davis, por qué no proponernos ser los mejores en educación”, se preguntó, y recordó que nuestro país “en muchos momentos fue ejemplo en educación”.

Álvarez-Trongé explicó que en Educar 2050 trabajan para incidir en las políticas públicas y hacerles entender a los políticos que la educación debe ser una prioridad en el país. “La sociedad civil debe levantar la voz para reclamar mejor educación”, enfatizó casi en tono de arenga, y aseguró que los argentinos tienen que hablar siempre de educación, “hasta en el asado del fin de semana con la familia y los amigos”.

Tras señalar que el origen de Educar 2050 fue la indignación, Álvarez-Trongé precisó que la labor que llevan adelante tiene cuatro ejes: comunicación, investigación, trabajo a campo, y articulación con aquellas entidades que también quieren mejorar la educación.

El especialista, además, ponderó el trabajo en materia educativa de “Chile, Brasil, Perú, México y Colombia, países que estaban por debajo de la Argentina, y eso nos muestra que se puede mejorar”.

En las pruebas TERCE, recordó, Argentina salió novena en lectura entre los países de América Latina. “¿Se imaginan la indignación que tendríamos si saliéramos novenos en fútbol”, comparó.

Álvarez-Trongé vinculó directamente los malos resultados de los alumnos argentinos en las pruebas nacionales internacionales con la pobreza y subrayó que la educación es una de las herramientas para comenzar a superarla.

Tras remarcar que “tenemos que educar para la ciudadanía, la paz y la humanidad”, Álvarez-Trongé dijo que “el gran objetivo” es colocar el aprendizaje como eje del desarrollo sustentable de la nación. En Colombia, por ejemplo, “lo hizo el estado de Antioquia, ¿por qué no hacerlo en Entre Ríos?”, desafió.
La vigencia de Sarmiento
El abogado Manuel Álvarez-Trongé, presidente del proyecto Educar 2050, durante su disertación ante los empresarios entrerrianos, contó una anécdota que marca la vigencia del pensamiento de Domingo Faustino Sarmiento.

Hace poco más de un mes, comentó, viajó a Estados Unidos y conoció a la ministra de Educación del estado de Massachussets. “Me la presentaron y al hablar de cuestiones educativas lo primero que me dijo fue ‘ustedes lo tuvieron a Sarmiento’. Seguimos cobrando rentas sarmientinas…”.

Manuel Álvarez-Trongé, presidente de Educar 2050, dijo que la sociedad debe exigirles a los políticos que la educación sea una prioridad. Carlos March, de la Fundación Avina, fue más duro y consideró que “el sistema educativo se ha destruido de manera salvaje y planificada” porque “el sistema político argentino no resiste una educación que forme ciudadanos”.

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