Río Paraná

Experto asegura que “La mortandad de peces no se produce por agrotóxicos”

Un especialista atribuyó el fenómeno a la falta de oxígeno producida en humedales alejados del caudal del río. En total son 56 los tipos de peces afectados.
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Un especialista atribuyó el fenómeno a la falta de oxígeno producida en humedales alejados del caudal del río. Entre los peces muertos hay 49 especies identificadas, y otras siete afectadas pero sin pérdida de vida. En total son 56 los tipos de peces afectados.
Las imágenes son dantescas. Una lancha avanza sobre las aguas tranquilas de un curso de agua prácticamente abriéndose camino entre vegetación en galería y peces muertos. Muchos peces muertos. Casi todos de grandes dimensiones. El video captado por los comunicadores del programa de pesca El Pato se viralizó de un modo asombroso desde que se conoció hace menos de una semana. Con el video se viralizó también la tristeza, la preocupación, la indignación general y las redes sociales, en especial Facebook, se cargó de explicaciones variadas y conjeturas apresuradas.

La palabra agroquímicos o agrotóxicos se repiten una y otra vez, y no faltan alusiones a barcazas dañadas que derraman su venenoso contenido al río Paraná. Sin entidad necesaria como para ser tratadas como teorías conspirativas, las explicaciones de voluntariosos legos en lugar de aportar información verás multiplica argumentos para la confusión general.

Entonces, ¿qué está pasando en los cursos de agua por lo cual se produce una espeluznante mortandad?

El biólogo Danilo Demonte estudió la zona afectada, en especial donde el curso de agua lame las costas de la ciudad santafesina de Romang, y alcanzó a descubrir 49 especies de peces muertos y otras siete especies afectadas, quietas, que se dejan llevar por el movimiento de agua, ya evidentemente moribundas. Es decir que hay 56 especies afectadas de una u otra forma por el fenómeno.

Consultado por EL DIARIO, el experto no dudó en indicar que las muertes se producen por falta de oxígeno en aguas secundarias de la cuenca.

“La zona de humedales, que pueden estará conectadas o no del cauce del río, como algunas lagunas, tienen falta de oxígeno debido a múltiples situaciones”, dijo para mencionar entre estás al arrastre de material orgánico que demandan oxígeno y se lo quita al agua. También los fuertes calores hacen su trabajo porque los peces y todas las especies de río tienen mayor generación de energía, lo que también termina afectando a la oxigenación acuática.

“Las zonas desconectadas, por ejemplo aquellas lagunitas que no tienen contacto con el río, presentan situación más comprometida. El sol, más los vientos hacen que se produzca primero la desconexión, luego hace que el agua quede como un caldo. El oxígeno empieza a mermar y el hecho de que mueran peces, además de contaminar el agua con tóxicos, hace que se consuma más oxígeno aún y agrava la situación”, dijo el biólogo, que efectuó los estudios desde su función en la Dirección de Manejo Sustentable de los Recursos Pesqueros de Santa Fe.

Demonte no duda en indicar que se trata de “claros fenómenos que se conocen, que ocurren periódicamente y que los pescadores también lo saben”. De ese modo le salió al cruce a las versiones que dan cuenta de que se trata de un hecho puntual por derrame de agrotóxicos.

“Cuando la mortandad es tan grande generalmente se trata de una cuestión ambiental y no una contaminación por cuestiones humanas”, definió en diálogo con EL DIARIO.

Tras indicar que hay mucha cantidad de peces flotando muerto, pero que también los hay bajo la superficie, y que muchos otros no están muertos pero están quietos y moribundos, el biólogo dijo que pudo reconocer surubíes, rayas, armados, amarillos, tarariras, mojarras, entre otras especies. “El río Paraná tiene unas 280 especies y yo pude ver una afectación total de 56, entre muertos y moribundos”, afirmó.

Sostuvo que no es posible por el momento mensurar la pérdida de ejemplares, pero que el trabajo de estudio continúa en desarrollo. En determinado momento de la entrevista, Demonte tomó un libro de referencia, titulado “Calidad del agua del Río Paraná”, editado en 1971, y cuyo autor es Argentino Bonetto, para ilustrar sobre el fenómeno. Tras leer un párrafo queda en claro que ya en aquellos años se hablaba de la periódica muerte de peces por falta de oxígeno en el agua alejadas del cauce central, y que la dimensión de la pérdida de vida es comparable con la pesca de un año en toda la zona.
Atontados
En esta oportunidad la zona afectada es la llanura de inundación que abarca territorios de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y Chaco. “Son varios kilómetros los afectados donde entró material orgánico y afectó la calidad del agua. En algunos casos esa afectación es leve y lo que hace es que los peces queden como atontados”, explicó.

Insistió en que la afectación también se agravó por las fuertes lluvias que las zonas de pastizales. Luego esa vegetación se pudre y entonces ahí hay un consumo grande de oxígeno. “No es una cuestión de contaminación humana, y no sólo ocurre en el humedal santafesino sino también en zonas como Victoria”, en territorio entrerriano.

La explicación de Demonte coincide con la del subsecretario de Recursos Naturales de Santa Fe, Alejandro Larriera. “Los resultados de las mediciones de los niveles de oxígeno del curso de agua han arrojado niveles muy por debajo de lo necesario para la supervivencia de los peces”, sostuvo.

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