HISTORIAS URBANAS

El yaguareté gemelo que estuvo perdido en la selva de cemento

En 1935, el escultor Emilio Sarniguet hizo al menos dos piezas de El Yaguareté.
Agrandar imagen
Con su andar elástico, con la boca que parece estar jadeando, abierta para regular la temperatura del cuerpo, ese cuerpo lleno de músculos prestos a ponerse en actividad si acaso surgiera una caza inesperada, así, de ese modo tan elegante y temible, el yaguareté de bronce reina desde su privilegiado lugar en las barrancas del Parque Urquiza.
Llegó a modo de obsequio que hizo el abogado y político Leopoldo Melo promediando la tercera década del siglo pasado, que es cuando el Parque ya había tomado su fisonomía actual, de barrancas parquizadas, árboles seleccionados, esculturas destacadas y construcciones de piedras.
La estatua del felino del Litoral es obra del escultor Emilio Sarniguet, un artista que se dedicó a reproducir las fauna de la región, para lo cual se valió de la destreza creativa que alimentó en la Asociación Estímulos de Bellas Artes, donde estudio, y en los talleres de París, donde perfeccionó sus dotes artísticas.
Nació en Buenos Aires, en el año 1887, y murió en esa misma ciudad 56 años después. Le vendió el Yaguareté al diamantino Melo, quien lo adquirió ya pensando, desde el primer momento, con la intención de destinarlo a ese parque que comenzaba a deslumbrar a la sociedad paranaense.
Melo fue un dirigente radical antipersonalista que se hizo conocido por su ojeriza, casi digamos su odio, contra Hipólito Yrigoyen, por su participación activa en la Semana Trágica, su adhesión a la Liga Patriótica y su apoyo a la presidencia del dictador Agustín P. Justo, del que fue ministro del Interior. Era radical y terminó siendo conservador, y con esa mutación, llegó a ser candidato a presidente derrotado en las urnas por Yrigoyen y bajo imperio de la voluntad popular.
El Yaguareté es ajeno a las circunstancias políticas de su entorno y, así, en su existencia de bronce, ha sido uno de los primeros habitantes del paseo público paranaense, una vez que, allá por los primeros años de la década del ’30,y en plena crisis mundial, se decidió hacer ese gran parque de barrancas.
El Yaguareté fue creado en 1935 y llegó a la ciudad un par de años más tarde. El autor utilizó el molde para una pieza idéntica, que tuvo un destino más accidentado que nuestro felino, sobre el que han escrito otros autores sobre los que siempre es placentero volver.
Amaro Villanueva escribió sobre esa pieza artística, tres o cuatro años después de haber sido emplazada en uno de los clásicos ribazos del Parque Urquiza, según contó. La nota se desprende de una charla entre el cronista y algún otro paseante. Ambos se encuentran admirando la obra cuando se acertó una tercera persona.
–Mire cómo camina… –lanzó a modo de inicio de conversación el que se sumó último a la escena.
–¿Cómo camina? ¿Qué ve usted? –le preguntó Amaro
–Que camina mal. ¿Ande ha visto usted, señor, un bicho de cuatro patas que levante al mesmo tiempo los dos remos del mesmo lao? Si fuese así, señor, ¿ande iba haber caballo de sobrepaso? Y, encima de eso, lo pior es que si un animal levanta por junto la mano y la pata del mesmo lao, señor, se viene al suelo sin que precise pecharlo…
“Me quedé observando El Yaguareté –continúa el escritor en su crónica de EL DIARIO– y constatando la exactitud de las consideraciones del paisano. Recordé que el caballo de El Resero, obra también de Sarniguet, me ha había causado una rara impresión de dureza mecánica, que no sabía precisar en qué detalle residía, pero que ahora, a la luz de la observación criolla, comprendía que se situaba en el movimiento anormal de los remos del equino”.
Amaro Villanueva habla en ese párrafo de la obra más conocida y celebrada del escultor: El Resero, que es una magnífica estatua ecuestre de un gaucho resero. La obra fue encargada por la Municipalidad de Buenos Aires para situarla en el barrio de Mataderos, frente al Mercado de Liniers. Por esa escultura, finalizada en 1932, Sarniguet recibió el Primer Premio del Salón Nacional.
“Se trata de un tributo al arreador de reses y a su compañero, el caballo criollo. Muestra al caballo andando en marcha lenta y regular, con las riendas flojas y la cabeza del caballo gacha. La estatua tiene características precisas y respeta tanto la vestimenta del jinete como el emprendado del caballo”, describen así a la obra en los catálogos.
La extrañeza que advirtió Villanueva en la estatua, está dada, efectivamente, por el andar del caballo, que tiene las cuatro patas sobre el suelo, cosa que es muy infrecuente en los equinos al momento de caminar.
Sin embargo, el entrerriano Villanueva elogia, más allá de esas cosas del andar, las obras de porteño Sarniguet.
Lo cierto es que el artista plástico no sólo hizo esa escultura para la ciudad de Buenos Aires, sino otra que es la que ocupa esta nota: un hermoso ejemplar de Yaguareté. Sí, un felino del Litoral idéntico al que habitó tempranamente el nuestro, en las barrancas del Parque Urquiza.
El Yaguareté porteño es de 1935, como su hermano adoptado por los paranaenses. Allá se la emplazó en Parque Chacabuco, de donde fue retirada en 1980, cuando las autopistas del intendente dictador, Osvaldo Cacciatore, minaron las entrañas de la ciudad, arrasando con cuanto se levantaba en su traza de cemento y muerte.
Desde allí fue trasladada al zoológico porteño, pero fue retirada también de ese lugar cuando el paseo de animales enjaulados fue privatizado en 1991. El destino, entonces, ya no fue un paseo público sino un porteño depósito municipal, dependiente de la Dirección de Monumentos y Obras de Arte.
Se la rescató de la oscuridad, se la restauró, se le construyó un basamento de 3 mil kilos donde fue emplazada: sobre el original sitio del Parque Chacabuco. El 2 de agosto de 2002 se hizo la inauguración de la nueva etapa del Yaguareté.
La desgraciada figura felina vivió 21 años de encierro. Mejor suerte tuvo su hermana llevada a Entre Ríos, donde reina desde hace 80 años.

Temas:

HISTORIAS URBANAS
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]

¡Escribí tu comentario!

[X]
* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.

¿Deseas reportar este comentario?

No Si
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]

¡Escribí tu comentario!

[X]
* 600 caracteres disponibles
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores. eldiario.com.ar se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina.