Donar sangre, una necesidad además de un gesto solidario

Hoy, de 8 a 11:30, en la Plaza 1º de Mayo, habrá una actividad para promover la donación en el marco del Día Nacional del Donante de Sangre.
Agrandar imagen En media hora, el donante de sangre queda liberado.
En media hora, el donante de sangre queda liberado.
Hoy, de 8 a 11.30, habrá en la plaza 1 de Mayo (Urquiza y San Martín) habrá una actividad a propósito del Día Nacional del Donante voluntario de sangre.

Se complementará con la iluminación rojo carmín del frontis de la Casa de Gobierno y la Municipalidad.

Ahora, si bien estas campañas dan siempre resultados positivos, lo queda por hacer es muchísimo, tanto que en realidad sólo un bajísimo porcentaje de la población es donante habitual.

En ese sentido, es razonable tener en cuenta que la donación de sangre es un acto altruista para el que no hay que tener condiciones excepcionales; únicamente la conciencia de que es necesaria para alguien (o para nosotros mismos, ya que 9 de cada 10 personas la necesitarán en algún momento de su vida); y las ganas de dedicarle apenas media hora.

Puede donar cualquier persona con buen estado de salud, mayor de 18 años y menor de 65, y que pese más de 50 kg.

Sólo el haber padecido determinadas enfermedades (hepatitis, sida, paludismo, tumores y otras), haber estado enfermo en los días previos a la donación o haber tomado algunos medicamentos, hacen que una persona no sea candidato a donar en un momento determinado.

En cualquier caso, el personal de salud que hace las colectas de sangre, hará unas pruebas y algunas preguntas para saber si el donante estás en condiciones de realizar la donación. En los casos que se lo excluya temporalmente, una vez transcurrido el período indicado, puede volver a presentarse para donar.

UN HÁBITO SALUDABLE. Al llegar al lugar de la donación (colectas en unidades móviles, hospitales, Centro de Transfusión...) se hace un reconocimiento para comprobar que el donante esté en condiciones de donar (toma de presión y temperatura, niveles de hemoglobina).

Posteriormente, la sangre que se extrajo será analizada para las enfermedades de transmisión sanguínea: chagas, hepatitis B y C, sífilis, VIH, VPH, brucelosis entre otras. Una bolsa de donación recoge 450 cc de sangre; es una cantidad que el cuerpo asume sin ningún problema cuando estamos sanos y que no causa ningún trastorno posterior. El cuerpo la regenerará en unos días mientras sigue con su trabajo habitual.

El proceso de donación dura unos quince minutos y al acabar te ofrecerán un refrigerio y bebida, junto a recomendaciones para las horas siguientes: beber abundante líquido, no cargar con mucho peso en el brazo que se haya pinchado, no fumar, entre otras.
La donación de sangre es un proceso seguro que se realiza bajo la responsabilidad de un equipo médico.

Todo el material que se usa es estéril y de un solo uso. Es imposible la transmisión de ningún tipo de enfermedad durante este proceso. El reconocimiento previo asegura que el donante cumple con todos los requisitos y que la donación no supondrá para él ningún riesgo. Además todas las donaciones son analizadas.

POCOS, EN REALIDAD. “Un donante de sangre voluntario es una persona que dona en forma solidaria y desinteresada, sin tener un familiar enfermo o alguien conocido que lo requiera”, explicó la doctora Gabriela Dabusti, presidente de la Asociación Argentina de Hemoterapia, Inmunohematología y Terapia Celular.

Además, la diferencia principal entre donantes voluntarios y donantes de reposición es la información. “Los donantes voluntarios donan frecuentemente; ya pasaron varias veces por la experiencia y están informados. Conocen su situación de salud, son conscientes de las situaciones de riesgo y ellos mismos saben que están en condiciones de donar. Por ello decimos que es sangre segura”, aclaró.

Solamente el 1,5% de la población dona sangre en la Argentina, muy por debajo del 8 o 10 por ciento necesario. Es decir, que de los 45 millones de habitantes que viven en la Argentina, son donantes de sangre unas 670.000 personas. Según cálculos del hospital Garrahan, para alcanzar el objetivo de cubrir las necesidades transfusionales, nuestro país debería contar con hasta 2 millones de donantes por año.

A escala mundial se realizan anualmente unas 92 millones de donaciones de sangre. Sin embargo, 30 millones de estos donantes voluntarios donan una sola vez y no vuelven a hacerlo. En cada donación se extraen tan sólo 450 mililitros, de manera que al tener más donantes de repetición se puede lograr que el suministro y la seguridad de la sangre y sus derivados sean más confiables.

RECURSO VITAL. La donación de sangre es un acto anónimo, voluntario y altruista, y siempre se realiza bajo vigilancia de personal calificado. Es muy importante ya que la sangre es una necesidad permanente, no puede fabricarse, no se compra ni se vende y sólo se obtiene de personas solidarias que la donen para ayudar a vivir a quienes la necesitan.

La sangre es un recurso importante en todos los tratamientos programados y en las intervenciones urgentes. Permite aumentar la esperanza y la calidad de vida de los pacientes con enfermedades potencialmente mortales y llevar a cabo procedimientos médicos y quirúrgicos complejos. Asimismo, es fundamental para tratar a los heridos durante urgencias de todo tipo (desastres naturales, accidentes, conflictos armados, etc.) y cumple una función esencial en la atención materna y perinatal.

“El día de mañana debería ser todos los días. La población debe tener presente la necesidad de donar sangre regularmente. En las campañas o recolecciones notamos que es proactiva a donar sangre, pero hay que acercarse a ellos, ya sea visitando universidades, iglesias, empresas, ONGs, organismos del Estado, instituciones, etc., para que haya más convocatoria”, afirmó la doctora Adriana Loggio médica especialista en hemoterapia y medicina transfusional.

Y agregó: “Estamos transitando un cambio de paradigma. Antes la gente se acercaba a los hospitales o clínicas para donar a un determinado paciente, amigo o familiar. Ahora la propuesta es salir a la población para incentivarlos a donar sangre y que no sea en un momento de urgencia o necesidad solamente”.

La especialista apunta a que se trate de “un motivo solidario y de festejo” y aclaró que también se evita la idea generalizada de “reservarse la sangre” para donarla a un amigo o familiar que lo necesite.

LA CLAVE ES EL HÁBITO. De acuerdo con Dabusti, la clave es el hábito: “Hay que lograr que la donación voluntaria de sangre sea una costumbre y también sea cosa de todos los días. Una persona puede volver a donar cada dos o tres meses, depende el caso. Por lo que la especialista propone usar como recordatorio algunas fechas importantes: cumpleaños, aniversarios o el cambio de estación y así saber cuándo la persona está en condiciones de volver a donar. Una unidad de sangre donada salva la vida de tres o más personas, tanto adultos como niños”.

Para la especialista, la clave de la formación de donantes comprometidos está en la educación. Desde la escuela primaria se debe abordar el tema, naturalizando la situación de ir a donar sangre, para que al llegar a los 18 años sea natural habitual y cotidiano donar sangre voluntariamente.
En segundo lugar, la información constante y permanente. Las personas tienen que conocer la problemática actual y estar informados en cuanto a la importancia de ir a donar sangre. En tercer lugar, el trabajo en conjunto de todos los actores sociales (centros de salud, asociaciones científicas, ONGs) junto con el Estado.
Cuándo no puedo ser donante de sangre
-Si tengo gripe, fiebre, infecciones, diarrea o vómitos al momento de la donación.

-Si padezco enfermedades cardíacas, pulmonares, asma bronquial, anemia, tuberculosis activa, trastornos de coagulación, enfermedades renales, diabetes en tratamiento con insulina, úlcera gastroduodenal en actividad, cáncer o cualquier enfermedad que puede ser transmitida por la sangre.

-Si padezco o he estado en riesgo de adquirir infecciones de transmisión sexual, como Sífilis, gonorrea o HIV.

-Si estoy embarazada o no han pasado 8 semanas desde el parto natural o 1 año desde el parto por cesárea.

-Si en el último año me realizaron alguna cirugía o recibí transfusiones.

-Si en los últimos doce meses me realicé tatuajes, acupuntura, peercings o tuve heridas en la piel, en cualquier parte del cuerpo.

-Si tengo más de una pareja sexual o sexo a cambio de dinero o de drogas, con hombres o mujeres en el último año.

-Si me he inyectado drogas ilegales alguna vez o he consumido cocaína en el último año.

-Si he tenido contacto sexual con alguien que se encuentre en -cualquiera de los puntos anteriormente mencionados.
Cuándo puedo ser donante de sangre
-Si gozo de buena salud.

-Si tengo entre 18 y 65 años de edad (los menores de 18 y hasta 16 años lo pueden hacer con autorización de los padres o tutores; los mayores de 65 años con autorización médica).

-Si mi peso es de 50 kgs. o más.

-Si han transcurrido más desde 2 meses desde mi última donación de sangre.

-Si no padecí enfermedades infectocontagiosas, ni estoy en riesgo de adquirirlas.

-Si tengo hipertensión controlada, problemas tiroideos o alérgicos sin manifestación en ese momento; si padecí hepatitis antes de los 12 años, o mononucleosis.

-En caso de tomar alguna medicación, el donante deberá informarlo para ser evaluado por el médico responsable.
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