Opinión

Todos sabían

Lo que interesa abordar en este espacio es una de las frases más escuchadas en los últimos tormentosos tiempos en la zona donde se ejerce el poder en Paraná: “Eso ya se sabía”.
Agrandar imagen El Superior Tribunal de Entre Ríos quedó en el centro de la polémica.
El Superior Tribunal de Entre Ríos quedó en el centro de la polémica.
El proceso que llevó al vocal de la Sala de Procedimientos Constitucionales y Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ), Carlos Chiara Díaz, a su destitución, que no se logró porque en menos de 24 horas presentó dos notas renunciando a dejó varias cuestiones para analizar.

Una de ellas es si el temblor que sacudió al STJ terminó o si las esquirlas de la explosión que significó el primer juicio político que se realiza en la historia de Entre Ríos contra un juez alcanzarán a otros integrantes del máximo órgano de Justicia de la provincia.

Esto se irá definiendo a medida que la dinámica política y algunas causas vayan avanzando; por ejemplo, la que se sustancia contra el perito balístico del STJ, Antonio Vitali, en la que algunos movimientos muy particulares en los actores podrían significar un nuevo impulso contra la persona de la presidente del STJ.

Lo que interesa abordar en este espacio es una de las frases más escuchadas en los últimos tormentosos tiempos en la zona donde se ejerce el poder en Paraná: “Eso ya se sabía”.

Siguiendo la frase al pie de la letra –de inequívoco parentesco con otra clásica cita del imaginario popular nacional: “yo, argentino”–; “todos” sabían que los supremos hacían un uso arbitrario de los viáticos, las licencias y las salidas jurisdiccionales.

“Todos” sabían y daban cuenta en los pasillos, de que hubo un cambio en la lógica de la resolución de las causas que llegaban a la Sala de Procedimientos Constitucionales y Penal, integrada por Claudia Mizawak, Daniel Carubia y Chiara Díaz, que no encontraba argumentos jurídicos, sino estrictamente personales y vinculados a la dinámica de desarrollo de los conflictos entre los vocales.

“Todos” sabían que los superiores asumen que son una casta que está por encima de cualquier ciudadano. Esto último encontró una inesperada fundamentación en las esperas previas de las dos últimas, y fallidas, jornadas de juicio político, y tal vez signifique una de las explicaciones de por qué “todos” sabían, pero “todos” callaron.

Memoriosos caminadores de los pasillos judiciales y legislativos recordaron dos situaciones que exhiben una conducta que, al menos en un primer abordaje, estaría reñida con la altura ética que se espera de un funcionario que tiene sobre sí la responsabilidad de administrar justicia.

Semidioses. La primera que se recordó ocurrió en Tribunales, más precisamente en una oficina donde se asegura que aún resuenan los gritos de un integrante del STJ que, por una supuesta demora en la firma de una sentencia, a viva voz, le espetó a una funcionaria de menor jerarquía, que ellos, los vocales, eran “como semidioses”.

El segundo recuerdo ocurrió en Casa de Gobierno, en una de las reuniones previas a la definitiva implementación del Nuevo Código Procesal Penal (CPP) de la provincia, en la jurisdicción Paraná.

En esa ocasión, según refirió otra fuente, se discutía una ampliación presupuestaria para hacer frente a aquella situación, pedido que los legisladores condicionaron a la presentación de “resultados” recolectados en las otras jurisdicciones en las que el Nuevo CPP ya se había implementado.

Paños fríos. Después de algunas reiteraciones respecto del pedido de información sobre el avance en otras jurisdicciones, un senador, ante la supuesta indiferencia de un supremo que departía amablemente con otros legisladores, exigió la información, recibiendo como respuesta, “buscala vos”. Algunos trabajadores de la Casa Gris aún recuerdan la mirada que cruzaron el legislador y otro supremo presente en el encuentro, con la que el último, conocedor de las sutilezas de ambos espacios, pretendió llamar al legislador a poner paños fríos.

Sin embargo el legislador redobló la apuesta y respondió: “Si no hay información, no hay presupuesto”. La réplica del supremo no fue sutil.

Los memoriosos recuerdan que en un ámbito en el que la tensión se podía cortar con un cuchillo, replicó: “Vos no le tengas miedo a Dios, porque está en el cielo, pero a mí sí teneme miedo, porque yo estoy acá”.

El pasado miércoles se constituyó el Senado en Corte de Justicia, y ya con la renuncia de Chiara Díaz oficialmente aceptada y notificada a todas las partes, el Juicio Político cesó porque el proceso se declaró abstracto.

Otras discusiones, respondiendo a otros tantos intereses, acapararán el interés de la opinión pública. A los posibles nombres a suceder a Chiara Díaz se añadió el debate sobre la posibilidad de disminuir el número de vocales del STJ. Ambas discusiones son legítimas y necesarias.

Sin embargo, otra discusión impostergable debería darse a partir de esta crisis en el Poder Judicial, que es ¿qué tipo de Justicia queremos los entrerrianos?

Tal vez encarando este debate, el número y los nombres ya no serían un problema, sino parte de la solución; de una solución aportada por vocales con la autoridad ética, moral y académica para resolver complejos problemas como jueces y no como semidioses.

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