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Debate sobre los desafíos de las universidades argentinas

El ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, dijo que “la gratuidad universitaria ya no alcanza para dar igualdad de oportunidades” y llamó a rediscutir la enseñanza superior y la secundaria.
Agrandar imagen El ministro de Educación de la Nación participó del debate sobre la universidad.
El ministro de Educación de la Nación participó del debate sobre la universidad.

El ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, dijo que “la gratuidad universitaria ya no alcanza para dar igualdad de oportunidades” y llamó a rediscutir la enseñanza superior y la secundaria que, aseguró, “hoy no produce chicos preparados para el mundo del trabajo ni de la universidad”.

Finocchiaro participó de un debate sobre los desafíos de las casas de estudio argentinas, a casi un siglo de la Reforma Universitaria, que compartió junto a otras autoridades en la Usina del Arte, situada en el barrio porteño de La Boca.

La escuela secundaria debe preparar “chicos con conocimientos significativos para desenvolverse tanto para el mundo de la universidad como en el del trabajo, pero hoy no produce ese tipo de alumnos”, dijo Finocchiaro a Télam al finalizar el evento.

Para el ministro, “muchos chicos fracasan porque llegan a la universidad con un gran déficit de capital cultural”, pero eso no se soluciona “secundarizando” la universidad, sino “solucionando los problemas de la escuela media”.

“El Operativo Aprender muestra qué es lo que la sociedad envía a la universidad, por lo que está claro que no es un problema específicamente universitario. Tenemos que trabajar para que los chicos vuelvan a recibirse en la universidad”, sostuvo.

CAMBIOS. La Reforma de 1918, indicó, “cambió la estructura de pensamiento de la universidad” y, cien años más tarde, el desafío es adaptarla “al siglo XXI”.

“Eso se logrará a través de la planificación, de ver cuáles son la áreas de vacancia y cuáles son las carreras que se necesitan para el desarrollo estratégico para el país”, aseguró.

Aunque ponderó que hoy las universidades públicas sean gratuitas, dijo que hoy hay que “ir por la igualdad de oportunidades, y la gratuidad ya no alcanza para eso”.

“Como Estado tenemos que ir buscar a esos jóvenes que quieren estudiar y para quienes la gratuidad de la universidad es poca cosa. Del quintil más pobre del país, sólo uno de cada cien alumnos que estudia logra ser graduado universitario”, afirmó.

Al respecto, apuntó que “no hay que olvidar que la universidad pública se financia con el dinero público de los contribuyentes”, por lo que tiene que haber “un Estado inteligente” que sepa administrar correctamente los recursos.

ARTICULACIÓN. Josefina Mendoza, presidenta de la Federación Universitaria Argentina (FUA), expuso en el debate que el índice de deserción en las universidades argentinas –uno de los más altos de la región– está “íntimamente relacionado con el factor socioeconómico”.

“Muchos de los que abandonan son lo que se frustran al no tener conocimientos básicos. Por eso, hay que trabajar en la articulación entre universidad y la escuela secundaria”, afirmó.

Mendoza señaló que “la gran mayoría de los que terminaron el secundario nunca pisaron una universidad y ni sabe ni qué quiere estudiar”.

VOCACIONES. El rector de la Universidad Nacional de Córdoba, Hugo Juri, subrayó que se debe mejorar el nivel medio “para dar a
conocer nuevos campos de conocimiento y así despertar nuevas vocaciones”, y que eso requiere “la cooperación entre secundaria y universidad”.

También participaron del encuentro el ministro de Educación de Córdoba, Walter Grahovac, y el secretario de Emprendedores y Pymes del Ministerio de Producción, Mariano Meyer, quien habló de la importancia del “factor tecnológico” en el futuro del empleo de las nuevas generaciones.

“Tenemos un problema estructural de empleo en el país y el cambio tecnológico va a absorber el 50 por ciento de los trabajos en los próximos 20 años. Por eso, si no preparamos mejor a la gente que va a vivir en el mundo que se viene, este problema va a ser aún peor”, advirtió Meyer.
Agenda
Este debate fue el primero de una serie prevista en el proyecto “Hacia el Centenario de la Reforma Universitaria: Ideas que son futuro”, a un siglo de que el movimiento estudiantil que en 1918 sentó las principales bases del actual sistema universitario nacional.

La cartera educativa propondrá en los próximos meses una agenda de actividades para “evocar la gesta reformista de los estudiantes del 18 para recuperar sus principios fundamentales y proyectar su importancia en la educación universitaria presente y futura”.
La Reforma Universitaria de 1918
Durante el primer gobierno del radical Hipólito Yrigoyen (1916-1922) sucedieron los acontecimientos conocidos como la “Reforma Universitaria de 1918”. Estudiantes universitarios de Córdoba protestaron contra lo que consideraban prácticas autoritarias y dogmáticas de quienes dirigían la universidad.

Los principios reformistas fueron los siguientes:

COGOBIERNO. Este principio sintetiza el gobierno de la universidad compartido por los diferentes sectores de la comunidad universitaria: docentes, graduados y estudiantes.

ASISTENCIA LIBRE – DOCENCIA LIBRE. La Reforma Universitaria sostiene que es fundamental respetar todas las corrientes del pensamiento y las tendencias de carácter científico y social, sin censuras ni prejuicios de ningún tipo. El principio de libertad de cátedra sostiene que cada cátedra tiene completa libertad para investigar y enseñar, y no puede ser supervisada académicamente. A su vez, la cátedra paralela sostiene la necesidad de que existan múltiples opciones para los estudiantes, quienes a su vez deben poder elegir entre ellas libremente, y la cátedra libre es el derecho de todo intelectual, científico, o artista, con idoneidad suficiente, a tener una cátedra para difundir su conocimiento.

PUBLICIDAD DE ACTOS UNIVERSITARIOS. Para los reformistas de 1918 es fundamental que la Universidad respete el carácter público de la información, que se difundan todas y cada una de sus medidas de gobierno para que todos los integrantes de la comunidad universitaria puedan ser participar democráticamente.

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA. La concepción reformista considera que la universidad debe ser autónoma y auto-gobernada, la comunidad universitaria debe elegir sus propias autoridades sin injerencia del poder político, y darse sus propios estatutos y programas de estudio. La Universidad necesita libertad para que la investigación, docencia y extensión se concreten con excelencia

EXTENSIÓN UNIVERSITARIA. La Reforma Universitaria supone el despliegue de la función de extensión que permite recrear la misión social de la Universidad a partir de asumir al conocimiento como un construcción social en donde la sociedad se beneficia con sus aportes y la Universidad se enriquece con otros saberes. La consolidación de espacios de diálogo con actores sociales, productivos, culturales y gubernamentales permite la construcción de agendas de trabajo colectivas y el fortalecimiento de las políticas públicas, especialmente para beneficiar a los sectores más vulnerables.

EDUCACIÓN LAICA Y ACCESO PARA TODOS.
Según los ideales reformistas, la Universidad debe ser laica, es decir desvinculada de cualquier credo religioso, para que pueda cumplir con sus funciones en un campo de amplia libertad espiritual, diversidad de opiniones y saberes. A su vez, debe favorecer el acceso de todos a la Educación Superior, pues la enseñanza no puede quedar restringida a determinados grupos. Los estudiantes reformistas sembraron la semilla de la lucha y defensa por la educación gratuita y el ingreso irrestricto que daría frutos dos décadas después.

UNIVERSIDAD Y CIENCIA. La Reforma Universitaria promueve que la investigación científica sea realizada dentro de las universidades, para consolidar un sistema científico de excelencia, y con especial atención a los problemas y demandas de la región, y que los investigadores transmitan sus conocimientos al resto de la comunidad universitaria y a la sociedad, por medio de la enseñanza.

AYUDA SOCIAL AL ESTUDIANTE. El movimiento reformista, desde sus orígenes, fue un proceso democratizador, impulsor del libre pensamiento, modernizador. Por lo tanto, plantea que el conocimiento de alta calidad es un derecho de todos y cada uno de los ciudadanos, y no solamente reservado para una elite, como sucedía a principios del Siglo XX en nuestro país y el mundo. Así, la Universidad reformista ha desarrollado políticas activas que promueven el acceso a la educación superior y a lograr la permanencia de los estudiantes en la Universidad. Surgieron de este modo los sistemas de becas y ayuda al estudiante, y se ha desarrollado el área de Bienestar Estudiantil, al calor de los principios reformistas.

RELACIÓN OBRERO – ESTUDIANTIL. Los protagonistas del movimiento reformista plantearon lazos de solidaridad con el movimiento obrero, compartían sus preocupaciones y su visión se basaba en la idea de una universidad de puertas abiertas a la sociedad, y a todos los ciudadanos.

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