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Policías complicaron la situación del efectivo acusado por violento crimen

Policías que declararon en el juicio que se sustancia contra Moisés Medrano, por el crimen de Marcelo Comar, permitieron construir una línea argumental que une familiares vinculados con el delito.
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Al menos tres de los diez efectivos de la Policía de Entre Ríos que declararon en la segunda jornada del juicio que se sustancia contra el ex sargento Moisés Medrano, que está sentado en el banquillo de los acusados por el crimen de Marcelo Comar, ocurrido el 9 de febrero de 2014, en una casa ubicada en zona rural de Oro Verde, en Tezanos Pintos, complicaron la situación del imputado.

El testimonio de los efectivos permitió vislumbrar un fuerte indicio de responsabilidad de Medrano en el hecho, sostenido en tres situaciones: la relación de parentesco del imputado con reconocidas personas vinculadas al delito, incluso a hechos como el que se investiga en este juicio; el crecimiento patrimonial impropio para un policía; y la débil versión del robo de su arma reglamentaria, supuestamente ocurrida el 20 de febrero de 2014, precisamente cuando las sospechas se cernían sobre Medrano y cuando desde la fuerza se había emitido la orden de peritar todas las armas, en un examen de registración de armas en manos de uniformados, con el objetivo de tener una base de datos con proyectiles testigos, para así cotejarlas y descartar si hubo uniformados que participaron de un delito.

Anónimo. Ayer, altos mandos de la fuerza sostuvieron que las sospechas recayeron sobre Medrano por varios llamados anónimos que insistían en la participación de aquel en el crimen de Comar.

Si bien ninguno lo pudo vincular al violento asesinato, con sus relatos fueron construyendo una serie de indicios que lo complicaron.
Entre ellos se pudo escuchar el del jefe de la comisaría octava, donde Medrano prestaba servicios en 2014, que dijo que la denuncia por el robo el arma reglamentaria del imputado, formalmente se registró tras una reunión en la Jefatura Departamental porque el imputado se negaba a realizar la muestra testigo.

En el debate quedó en claro que en la fuerza estaba instalada la orden de peritar las armas, si bien la notificación formal se fuer realizando progresivamente.

En este sentido, Medrano se careó con un ex colega, quien según sus dichos, fue quien lo notificó aquel 20 de febrero. El testigo sostuvo que no lo recordaba, e incluso sostuvo que para esa fecha no pudo estar en la comisaría porque estaba de licencia. Ambos se mantuvieron en sus declaraciones, por lo que el careo se dio por fracasado.
Versión débil. Otro opinó que la denuncia del robo del arma fue “totalmente irregular” y añadió que “es muy extraño que la haya hecho después que pasó todo”.

El testigo, que tenía un alto cargo en la fuerza sostuvo que la situación le generó un conflicto con otro alto mando, puesto que se quejó que le ocultaron que estaban tras los pasos de Medrano, cuando lo enviaron a solucionar una supuesta situación de rebeldía del imputado que se negaba a realizar el examen.

En este sentido recordó que increpó a su colega, de quien dijo que también eran amigos, diciéndole “me escondiste la leche Ricardo”.
El testigo precisó que Medrano no sólo era sospechado por su participación en este hecho, sino que lo era por “otros en las cercanías, se quejaba que todo apuntaba a él” en referencia a los antecedentes de sus familiares.

También dijo que cuando el imputado le dijo que le habían robado el arma, manifestó que “al arma no la van a encontrar, y se reía. Yo pensé que estaba bromeando” y agregó que Medrano “daba a entender que la había hecho desaparecer, al tiempo que se contradecía con que se la habían robado”.

Compatibles. Otro testimonio fuerte fue el de un perito de Balística de la División Escopometría de la Dirección de Criminalística. Éste sostuvo que la pericia que se realizó sobre dos vainas calibre 9 milímetros que se secuestraron en la casa de la familia Comar, con un cartucho que se secuestró en el domicilio de Medrano, arrojó que los tres fueron “accionados por el mismo arma de fuego”.

El perito brindó una elocuente explicación, con demostración con un arma de fuego incluída, de las huellas de accionamiento que deja un arma en una vaina o un cartucho.

En este sentido, sostuvo que las huellas son únicas, puesto que cada arma tiene “personalidad y le da identidad, no hay dos armas iguales”.
Así, concluyó que “en un momento de la historia (las vainas y el cartucho) estuvieron en el mismo arma”, incluso añadió que “se determinó que el cartucho que se secuestró en la casa del imputado estuvo tres veces en el mismo arma”.

Una garrafa y un Vento. Un ex colega de Medrano sostuvo que en aquellos días “había sospechas de que personal policial podía estar siendo investigado, especialmente un funcionario de comisaría octava”, e incluso añadió que el mismo Medrano lo manifestaba cuando aún no se sabía de la línea investigativa.

Otro dijo, respecto al crecimiento patrimonial del imputado que sorprendió que comprara un VW Vento, “cuando hacía un tiempo había pedido plata prestada porque no podía comprar una garrafa”.

Huella única
El perito realizó una explicación muy gráfica sobre cómo un arma deja una huella única en una vaina o un cartucho. En este sentido precisó las diferencias entre vaina, cartucho y proyectil.

La primera es la cápsula que expulsa el arma tras ser disparada, el segundo refiere al elemento que se expulsa del arma sin que se la haya disparado, mientras que el último es la parte superior del cartucho, que tras su accionamiento, impacta contra un cuerpo.
Fuente: EL DIARIO

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