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Comenzó el juicio por el homicidio de Pedro Ruiz

Se aguarda que este debate eche luz, después de tantos años. El defensor de la viuda insiste en un crimen perpetrado por un sicario por cuestiones políticas, línea desechada por la investigación.
Agrandar imagen Ruiz fue asesinado, en Paraná, hace siete años en su casa de calle Ituzaingó.
Ruiz fue asesinado, en Paraná, hace siete años en su casa de calle Ituzaingó.
Se aguarda que este debate eche luz sobre el cruel asesinato. El defensor de la viuda insiste en un crimen perpetrado por un sicario por cuestiones políticas. Debieron pasar siete años para que un tribunal de juicio oral y público inicie la fase final de la investigación que permitirá resolver la incógnita que rodea el brutal homicidio del cual fue víctima Pedro Alfredo Ruiz, un empleado jerarquizado del Honorable Concejo Deliberante de Paraná.

Ruiz fue ultimado con una certera estocada de arma blanca en el cuello, tras haber sido sorprendido durante la madrugada del 8 de noviembre de 2010, mientras descansaba en una habitación de la vieja casona de calle Ituzaingó 80 que había sido de su madre, Ramona Hirschfeld y que hasta ese momento servía de vivienda familiar para Ruiz, su esposa, Alejandra Araceli Clivio y sus hijas.

Que se ventilara en el inicio de la pesquisa que había problemas intrafamiliares, no fue sorpresa para el círculo íntimo de la familia Ruiz, pero a los investigadores les llamó la atención cuando en las primeras horas de trabajo de la División Homicidios la viuda hablaba de un maletín con documentación, contratos y supuestamente regímenes de pago de personal que –supuestamente- colaboraba con fondos políticos haciendo figurar contrataciones de servicios y otros extras.

Fue la versión que repitió ayer Alejandra Clivio, quien además, aprovechó su declaración de acusada de haber pergeñado el hecho que tuvo como víctima a su marido, para dejar en claro que Cesar Villalba, otro de los acusados, nunca fue su amante, sino que era simplemente un amigo de la casa. No opinaban lo mismo la madre de Pedro Ruiz, Doña Ramona, que no pudo llegar con vida a este juicio, ni su hermana, María Mercedes, quien recordó que un hijo suyo sacó a la abuela de esa casa, pese a que era suya, porque empezaba a temer por su integridad física debido a maltratos que la anciana dejó testimoniados en dos entrevistas realizadas durante 2011.

Según ellas, existía una relación a espaldas de Ruiz, lo que motivaba que en esa época ya pensara en desvincularse maritalmente de su mujer.

Cabe recordar que además de Clivio y Villalba, quien ayer estuvieron sentados distantes uno del otro, también debieron comparecer como acusados una de las hijas de Ruiz y Clivio, de nombre Daiana y quien era su novio en el momento del hecho, Luis Comelli, quienes en su momento por ser menores se les imputó un auto de responsabilidad y hoy con la edad suficiente para ser encausados, responden ante la Justicia.

Lo cierto es que el móvil del maletín no llevó a los sabuesos de homicidios a ninguna parte y por inconsistente se desechó esa línea y se reforzó el seguimiento de cruces telefónicos sospechosos a la hora del crimen entre dos de los acusados y otras líneas que seguramente serán parte de los argumentos de la Fiscal Mónica Carmona al momento de defender su acusación.

La causa tuvo momentos de zozobra técnica allá por 2012, cuando se le requirió al entonces juez de Instrucción Héctor Villarrodona, tras anularse los procesamientos, que individualice el rol de cada acusado en el hecho. Ya para 2015 se confirmaron los cuatro procesamientos y la causa siguió su curso.

Por la muerte de la madre de Pedro Ruiz, quien se había constituido como querellante, otorgando el poder para representarla al abogado Marcos Rodríguez Allende, la parte privada quedó invalidada de acusar y pese a que se intentó reflotar la figura con el aval de la hermana de Ruiz, en Casación se resolvió a fines de 2016 que era inviable.

Luego de que Clivio, su hija, Comelli y Villalba tengan su posibilidad de defenderse ante el tribunal, compuesto por los camaristas Rafael Cotorruelo, en la presidencia, Pablo Vírgala y Gabriela Garbarino como vocales, desfilarán más de 40 testigos, entre los cuales se encuentran por ejemplo los integrantes de la División Homicidios, con quien fuera hasta el año pasado su responsable, el comisario Ángel Ricle, quienes deberán desmenuzar los elementos que llevaron a aportar pruebas al juez Villarrodona que condujeron finalmente al estado de sospecha sobre los hoy encartados.

Así como la fiscalía llegó al debate sosteniendo hasta el momento una acusación contra los cuatro imputados, el representante legal de Alejandra Clivio, el reconocido abogado Penalista Marciano Martínez, sostendrá a capa y espada que se trató de un asesinato relacionado con el desempeño laboral de Ruiz y ejecutado por un “sicario”, identificando como tal a alguien que “sabe como matar”.

Ayer, Clivio volvió a manifestar lo dicho hace siete años, que ella y sus hijas estaban en otra habitación, ya que ella no compartía la misma cama con Ruiz y que al sentir golpes y otros ruidos y que al escuchar que su marido alcanzó a decir algo, como pidiendo explicaciones a su matador, colocaron una silla para trabar la puerta de la habitación y solo salieron después de varios minutos, cuando regresó la calma y hallaron a Ruiz caído en el piso, ya sin vida.

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