¿En qué rincón estará haciendo pis nuestro niño de bronce?

La escultura que se erigió hace ochenta años y fue robada hace treinta, se llama “Le petit pissant”. Se proyecta emplazar una nueva que ocupe el lugar de aquella otra, que fuera donada en 1938 a la ciudad.
Agrandar imagen La foto que muestra el pequeño niño de bronce fue tomada por el fotógrafo Nicolás Cichitti.
La foto que muestra el pequeño niño de bronce fue tomada por el fotógrafo Nicolás Cichitti.
Hay una historia de dudoso mensaje final que dice así: cuando los alemanes llegaron a Bruselas, en plena primera guerra mundial, una de las expoliaciones más dolorosas que sufrió la capital belga fue la de una estatua que representaba la imagen de un niño orinando, con actitud desinhibida, casi desfachatada, o, por qué no, simpática.

Lo dudoso de la versión es que la invasión alemana a la neutralidad del estado que integra los Países Bajos dejó muchas bajas en vidas y en bienes, pero sin embargo se ha dejado constancia escrita en crónicas que los alemanes no pudieron con ese robo. El pueblo se plantó, en medio de una ola de indignación, cuando las fuerzas invasoras retiraron la escultura que en 1619 hizo un escultor llamado Jerome Duquesnoy.
Esa historia fue contada por EL DIARIO, en 1938 en oportunidad en que la ciudad de Paraná le daba la bienvenida a su propio niño que lanza aguas, y que tuvo el privilegiado destino del Parque Urquiza.

Aquí se la llamó “Le petit pissant” y fue emplazada en ese año, es decir exactamente medio siglo antes de que fuera robada de su emplazamiento en el ya para entonces constituido parquecito en la costanera baja.

A esa placita, cargada de juegos y adornada con una vieja locomotora negra, se la bautizó con el nombre de su principal habitante: “Le petit pissant”.

La pieza fue donada por un vecino de la ciudad al que las crónicas del momento identifican como el doctor Luis J. Cano.

El Parque Urquiza comenzaba a ser poblado de hermosas esculturas que se ganaban un lugar en la consideración de los paranaenses, erguidas entre la parquización prolija que hizo convivir, sobre las barrancas, al verde perenne del césped con árboles exóticos y algunos autóctonos.

“Le petit pissant es una obra universalmente conocida, y su ejecutante, el escultor Francisco Duquesnoy o Von Kenoy, está representado en los museos más importantes de Europa. Se trata pues de una escultura de alto mérito artístico, que es una copia de la obra de arte que existe en Bruselas, a la que se denomina ‘Mannenken pis’, en idioma flamenco, o ‘Le petit pissant’, en francés, y que significa ‘el niño que hace aguas`”. Eso se escribió en esta Hoja en oportunidad del emplazamiento de la obra escultórica donada a la ciudad.

Luego describía que la obra reproducía la figura de un niño de unos seis años de edad, enteramente desnudo, ciñendo por el cuello a un ganso. Tanto de la representación del niño como la del plumífero animal salía agua.

De ahí, de lo primero, es decir del agua que lanza agua como si estuviera orinando, sale la idea de compararlo con la escultura de Bruselas. Sin embargo, excepto por esa acción de expulsar las aguas del mismo modo en que lo haría un niño, en muy poco se parecen ambas piezas escultóricas.
Es que mientras el “petit” belga orina sin hacer otra acción que esa misma, el “petit” paranaense lo hacía al mismo tiempo en que parecía luchar contra el ave, que también lanzaba agua pero por el pico.

“Le petit pissant” robado del Parque Urquiza hace ya treinta años era de bronce, medía 92 centímetros y, según la aludida publicación de la década del 30 pesaba 200 kilogramos. Como dijimos, en 1988 alguien se la llevó de la plaza de la costanera baja sin que quedara ningún testigo que pudiera ofrecer datos concretos. Algunos meses más tarde, como en una planeada concatenación de hechos, desaparecería también la Venus del Rosedal.
Con los años que estamos citando en esta nota, hay que decir que hace exactamente ochenta años que se emplazó la escultura, y hace treinta que la robaron. Es decir que cuando se estaban cumpliendo los cincuenta años de emplazamiento es que fue hurtada para siempre.

Hace un año, la Municipalidad de Paraná anunció que se llamaría a concurso entre los estudiantes de la Escuela de Artes Visuales para que hagan un nuevo “petit pissant” y así destinarlo al paseo de la costanera baja.

Días pasados, ante una consulta con autoridades municipales, la respuesta fue que la creación de la nueva escultura está pendiente porque lo primero que se está buscando es que la plazoleta con juegos infantiles recupere una fuente de agua que “la anterior gestión municipal tapó con arena”, y denunciaron que enterrado también quedó el motor que movía el agua en esa fuente.

La foto que ilustra esta nota fue tomada en la década del sesenta por Nicolás Cicchitti, un fotógrafo de EL DIARIO que perdió la vida cuando cumplía su tarea de reportero gráfico, al caer desde un techo mientras cubría una marcha de la CGT en calle España, de Paraná.
Su tarea dejó documentación minuciosa, de gran nivel artístico, incluso, de la construcción del Túnel. Y también muchos otros retazos de la ciudad, como el que muestra esos dos caballos bebiendo del agua que lanza la estatua desaparecida.

Le petit pissant quedó como denominación de algo que fue, algo que estuvo. Hoy queda la pregunta sobre el destino de nuestro pequeño meón de bronce, y también el deseo de que la figura sea reemplazada por otra similar, salida de la mejor propuesta de nuestros artistas plásticos de la escuela pública de arte.
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]

¡Escribí tu comentario!

[X]
* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.

¿Deseas reportar este comentario?

No Si
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]

¡Escribí tu comentario!

[X]
* 600 caracteres disponibles
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores. eldiario.com.ar se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina.