Investigación

9 de enero, una fecha significativa para la historia de Paraná

De acuerdo a documentación existente en el Archivo General de la Nación, fue el 9 de enero de 1810 que La Baxada fue elevada a Villa. Lo acredita documentación que rescató Pérez Colman.
Agrandar imagen La documentación relevada por Pérez Colman permite establecer los antecedentes.
La documentación relevada por Pérez Colman permite establecer los antecedentes.
Paraná no tiene fecha formal de fundación. Su historia se remonta a hechos históricos concretos, que la han ido reconociendo en el tiempo desde aquellos primeros pobladores hasta la ciudad que hoy se abre al progreso permanente y constante.

El primer antecedente histórico, se registra a fines del siglo XVI, cuando se levanta una capilla que prestaba los servicios religiosos a los pocos pobladores de la “Baxada de la Otra Banda del Paraná”. Ese poblado siguió creciendo y las autoridades decidieron dotarlo de una iglesia, iniciativa a cargo de Mauricio Zabala, entonces gobernador de Buenos Aires.

Así, el Cabildo Eclesiástico erigió la Parroquia del Pago de la Otra Banda del Paraná bajo la advocación de la Virgen del Rosario el 23 de octubre de 1730.

Cronológicamente, un 25 de junio del año 1813 la Asamblea General decretó que el poblado de la Baxada de la Otra del Paraná, se elevara a Villa.

La convención en torno a la historia de la ciudad ha coincidido en establecer entonces como fecha de celebración y Día de la Ciudad la fecha en que fue elevada a Villa.

Sin embargo, en el análisis profundo, el estudio en profundidad de los hechos y procesos históricos indica que nada se produce por generación espontánea. En todo acontecimiento hay una serie de motivos previos que, eslabonados conducen a un momento de condensación. Se sabe, en toda construcción de la historia, se seleccionan algunos acontecimientos y fechas que adquieren relevancia sobre otros. Con el paso del tiempo, estos últimos pueden incluso caer en total olvido.

En este aspecto, vale recordar que el proceso por el cual Paraná es elevada a rango cuenta con un antecedente que es poco conocido y sin embargo es muy relevante, como señala Juan Carlos Bertolini. De su tarea de investigación que realizó en archivos de la provincia y de la Nación –que cristalizó entre otras producciones en el libro Indice sintético de la toponimia entrerriana, que concretó junto al historiador Rubén Bourlot y presentó a fines de 2016- el geólogo paranaense rescata una fecha clave: el 9 de enero de 1810, cuatro meses antes de los acontecimientos de mayo y tres años antes de la Asamblea General Constituyente y Soberana de 1813.

Dato casi olvidado. Bertolini resalta un dato relevante sobre la creación de la Villa de Paraná.

Para ello se basa en la transcripción que hace el historiador César Blas Pérez Colman de un decreto de 1810. En este punto, Bertolini indica que de acuerdo con el “Expediente nº 1247.

Interior. Legajo 51. Período 1810-1811 ‘Establecimiento del Cabildo y Creación de la Villa del Pueblo de Paraná’, del Archivo General de la Nación; fue el Virrey Baltazar Hidalgo de Cisneros quien el 9 de Enero de 1810 Decretó la Creación de la Villa, siendo estos antecedentes los consultados por la Asamblea del Año XIII para reafirmar esa creación el 25 de Junio de 1813”.

En el inicio del documento citado, se establece que la medida se establece “a solicitud del vecindario que recide (sic) en el lugar nombrado La Bajada del Paraná, con la advocación de N. Sa. del Rosario”, que comprende “un numero mui (sic) crecido de vecinos”. El texto del Expediente, subraya Bertolini, finaliza con la firma de Manuel José De Velez el Secretario de Actas que luego sigue empleado en la Asamblea de año 1813.

Entre los antecedentes que avalan la decisión se menciona a Tomás de Rocamora quien en función de una comisión encomendada en 1782 por el virrey Vértiz fue enviado a establecer poblaciones en la zona entre los ríos Paraná y Uruguay, donde habían ocurrido algunas disputas entre jurisdicciones.

El Expediente establece asimismo la creación de una estructura administrativa, con el nombramiento de autoridades (Alguacil mayor, Alferez Real, Defensor de menores y otro de pobres) y dispone que la Villa “distribuya sus calles y demás con arreglo a las leyes del Reyno (sic)”.

De esta forma, indicó Bertolini, queda claro “lo planteado en su época por el Dr. Cesar B. Pérez Colman y lo expuesto en EL DIARIO en la edición del 10 de enero 2010 por el Dr. José Carlos Carminio Castagno, sobre el Bicentenario de esa elevación al rango de Villa”.

El último virrey. Baltazar Hidalgo de Cisneros en España y antes de su Decreto Virreinal de elevación a Villa integró la Jefatura Naval como Oficial naval de carrera. En 1805 combatió contra los ingleses en la Batalla de Trafalgar, resultando ser uno de los marinos españoles más destacados que participaron en ella. Ostentaba además el rango de General y Jefe de escuadra y enarboló su insignia en el navío Santísima Trinidad, que era el barco mayor de todos los que tomaron parte en la batalla y que protagonizó uno de los episodios más intensos. La de Trafalgar fue su última acción naval. Asumió el mando del puerto de Cartagena y participó en la resistencia contra la invasión napoleónica de su país. Fue vicepresidente de la Junta de Cartagena, presidente de la Junta de Guerra y capitán general del Departamento Naval de Cartagena, uno de los más importantes puertos militares de España.

Cisneros llegó al Río de la Plata en el contexto de la etapa final del período de la Reforma borbónica en España y su imperio. La serie de cambios administrativos aplicados por los monarcas españoles de la casa de Borbón a partir del siglo XVIII en el Virreinato de Nueva España buscaban remodelar tanto la situación interna de la península como sus relaciones con las colonias. Estos propósitos respondían a una nueva concepción del Estado, que consideraba como principal tarea reabsorber todos los atributos del poder que había delegado en grupos y corporaciones y asumir directamente la conducción política, administrativa y económica del reino. Sin embargo las Reformas llegaron con retraso y no alcanzaron a mitigar el proceso revolucionario e independentista en las colonias.

En ese marco Cisneros fue el último virrey del Río de la Plata con poder efectivo sobre todo el territorio rioplatense. Asumió su cargo en un momento que era también de crisis económica.

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