Cultura y Espectáculos | Festival Nacional de jineteada y folclore

Valientes montadores y gauchos cantores animan la noche diamantina

Miles de personas siguen llegando a la Ciudad blanca para admirar la bravura de los jinetes y disfrutar de la música criolla en el Festival Nacional de Jineteada y Folclore.
Sábado 7 de Enero de 2012 | 23:38
Festival Nacional de jineteada y folclore
Foto: Festival Nacional de jineteada y folclore
Esta noche se presentarán en el escenario Carlos Santamaría el ballet Haciendo Patria, Por Siempre Tucu, Javier Colli Trío, Amandayé y Las Voces de Montiel. Mañana actuarán: Carlos Ramón Fernández, Ballet Diamante Baila, Dúo González - Galarza, Los del Gualeyán, Ganador Pre Diamante y Abel Pintos. El lunes también será el momento de la premiación y consagración del Campeón Nacional de Jineteada y Mejor Tropilla 2012.
La conducción del espectáculo musical está a cargo de Mario Alarcón Muñiz, Manuel Lazo y Pablo Markocich. En las lunas anteriores pasaron por el escenario Roxana Carabajal, Antonio Tarragó Ros, Los Tekis, Los Chamarriteros y Los Ches, entre otros. También hubo desfile de agrupaciones tradicionalistas y se eligió a la paisana nacional.

Convocatoria. Las calles, los comercios y los campings de Diamante permanecen densamente concurridos por el público que asiste de manera masiva a la fiesta gaucha.
El campo Martín Fierro se nutre de amantes de la jineteada, el folclore y las tradiciones. Las tribunas desbordan de gente que llega con sus canastos, mates y tortas fritas.
El duelo entre jinetes y caballos deslumbra tanto como las melodías que interpretan los músicos y cantores, así como las danzas de los grupos de baile.
Dos pantallas de led, una en el escenario y otra en el campo, permiten apreciar con lujo de detalles los números folclóricos y la demostración de valentía de los jinetes.

Entre crines y bastos. El espectáculo de jineteada se desarrolla en el campo Lisardo Gieco. Allí se dan cita los más temerarios jinetes del país y tropillas de reconocida calidad. Las 400 montas se reparten en dos categorías: crines y bastos. Mañana es la final de los jinetes y se premiará a la mejor tropilla.
El capataz de campo, Oscar Viganoni, dice que hace 43 años “que anda con los caballos de doma”, y que conoce otros festivales del país, pero afirma que “el de Diamante es único”. Los motivos son la destreza de los jinetes, la categoría de las tropillas, las comodidades del predio y la belleza de la ciudad.
El montador Jorge Barbelis ha alcanzado las semifinales y asegura que llegar a la final sería “una emoción muy grande”. A sus 30 años, recuerda: “El primer año que vine me quebré, pero decidí seguir viniendo por la calidez de la tribuna de Diamante, que cuando ve una figura buena la reconoce y apoya dándole un aliento increíble”.
Los apadrinadores son Juan Carlos Viganoni y Pedro Kreik. Las payadas sobre el mangrullo son protagonizadas por Uberfil Concepción y el Tape Chaná. Los animadores de la jineteada son Miguel Gómez, de la provincia de Santa Fe, y el Chano Izaguirre, de Victoria.

Feria. El campo Martín Fierro alberga a numerosos puestos de comida y bebida, artesanos y a vendedores de ropas gauchas, llamados pilcheros. En sus coloridos puestos se puede encontrar todo lo que un hombre necesita para montar y vestir. Botas, monturas, espuelas, riendas, pañuelos, bombachas y hasta los llamativos facones que comúnmente se ostentan aferrados entre el cinto y la rastra.

Entradas. El valor de las entradas generales fue estipulado por los organizadores en 60 pesos de jueves a domingo y 70 pesos para el gran cierre del lunes. Los menores pagan 20 pesos, los estudiantes y jubilados 40. Para las plateas hay que abonar 10 pesos más, para el lateral derecho 8 pesos (con sillas), y para el lateral izquierdo 4 pesos (sillones).

Las peñas. En su cuadragésimo primera edición, el Festival Nacional de Jineteada y Folclore de Diamante tendrá cuatro peñas que servirán para continuar con la actividad cultural una vez que finalicen los números artísticos sobre el escenario mayor.
La peña Los Cumpitas, funciona en el Mercado Central, al lado de la Terminal de Ómnibus. La peña Los del Gualeyán se encuentra en 3 de Febrero y Alem. La peña de FM Mix tiene lugar en el comedor del Campo Martín Fierro. La peña de Diana Zapata se realiza en el Balneario Municipal.


José Curbelo, un recitador de estilo

José Curbelo es referente de payadores de varias generaciones. Hoy será la atracción cuando cultive su estilo en el Campo Martín Fierro. “Es muy satisfactorio poder asistir al Festival Nacional de Jineteada y Folclore de Diamante porque tengo muy buenos recuerdos”, dijo José Curbelo (62) desde Buenos Aires.
El festival diamantino lo ha tenido en el mangrullo en algunas ediciones anteriores. “En esas ocasiones tuve la oportunidad de conocer a don Lisardo (Gieco), un hombre auténtico, firme en sus decisiones, un gaucho entrerriano con todas las letras”, dijo el payador oriental.
Curbelo compartirá la payada con un joven exponente de este arte criollo, David Tokar, de San Vicente. “Desde muy chico sentí atracción por la payada. Empecé a cantar mis primeras milongas antes de los 10 años y a escribir mis sentimientos desde muy chico. Admiraba a los grandes payadores y sentí la necesidad de contar lo que sentía, lo que veía, improvisando como ellos lo hacían”, aseguró Tokar.
La condición que Curbelo encuentra para ser un buen payador es tener “un profundo amor por la cultura gaucha y frecuentar buenas lecturas. El payador es un hombre que debe conocer de todo, debe instruirse; si va a un lugar debe conocer previamente su historia, interiorizarse, hablar con la gente”. Para enriquecer su explicación, Curbelo apela al poeta Marcelino Román: “El payador cultiva las flores de la cotidianeidad”.




Uberfil, el payador que recorrió el país “floreando”

El payador uruguayo Uberfil Concepción es uno de los cantores que amenizan con ingeniosas rimas cada noche de jineteada. Con poncho al hombro y una guitarra aferrada a su puño, desde hace 15 años “florea” desde el mangrullo del campo Lisardo Gieco.
“Comencé con el arte de payar en Uruguay, hace 45 años. Aprendí de payadores viejos como Héctor Gutiérrez, quien supo venir en algunas oportunidades a Diamante”, contó Uberfil.
Explicó que el payador improvisa y “en los floreos detalla lo que ve antes y después de cada monta”. Además, “se saluda a los amigos, se nombra a la gente que uno ve en el campo y también hay que saber de jineteada” remarcó.
Reconoció que el Tape Chaná, el payador que lo acompaña en cada noche diamantina, “conoce más detalles que yo sobre basto y encimera porque fue jinete de joven”. Uberfil también supo montar alguna vez en tierra uruguaya, “pero allá el pihuelo –la pieza metálica que sujeta y de donde giran las rodajas de la espuela– es largo y aquí corto y, en la categoría basto, en Uruguay se ensilla con recado completo y acá es pelado nomás”.
Uberfil evocó a los payadores del siglo XIX cuando oficiaban de periodistas que cantaban noticias de pueblo en pueblo. “San Martín lo tuvo a Falucho y Artigas a Joaquín El Negro Lencina, que según cuentan fue el primer payador”, dijo el oriental.
Con orgullo afirmó que en los últimos 20 años recorrió la Argentina de punta a punta. “Me faltaría San Juan y Catamarca para haber cantado en todo el país”, apuntó.




Roxana Carabajal, un artista de estirpe folclórica

La cantautora santiagueña, Roxana Carabajal, está cumpliendo 10 años como solista. Atrás quedaron aquellos tiempos en que se desempeñaba como corista de su tío Peteco.
En estos días se encuentra difundiendo su último disco Mujer Santiagueña. La primera vez que estuvo en Diamante fue precisamente con su tío más famoso, hace más de una década.
Carabajal narra con pasión cada etapa de su carrera: “Creo que siempre he manejado un hilo musical, más allá del cambio de integrantes de mi banda y de la utilización de distintos instrumentos”. Así, Roxana asegura que “no hay grandes cambios”, porque se trata de “sonidos esenciales”.
En referencia a su abuelo, dice “Carlos Carabajal tenía un sonido terrenal, telúrico, no me gusta decir tradicional, pero sí autóctono. En cambio, en mi adolescencia transité sonidos innovadores” afirma la cantautora que lleva un apellido que se ha convertido en sinónimo de chacarera. De todos modos, ella sostiene que la evolución es “muy importante” y que nota una “cierta transgresión” en los músicos de su generación.
En cuanto a su desempeño artístico, Roxana evalúa: “Veo un crecimiento en lo personal, me animo a cosas que antes no hubiese hecho jamás” y amplía: “Antes, por ejemplo, me dedicaba nada más que a cantar, y ahora me animo a la danza, a ejecutar algún instrumento. Incluso, incursiono en los chistes, aunque en realidad es mi hermano Dipi el que se encarga de eso”.
La artista subió al escenario Carlos Santamaría el viernes por la noche. Con sus músicos desplegó un show impecable en el que interpretaron temas del nuevo disco como Abriendo venas del monte y Melodía del monte con un fuerte arraigo a su terruño. No faltó un gato como El Olvidao, ni tampoco canciones como Donde él me espera o Ahí hay amor. Durante una hora recorrió una variedad de estilos y mixturas musicales que incluyeron también la guaracha santiagueña.