Los
medios
en
la
escuela:
otra
didáctica,
otra
evaluación
Mónica
Borgogno
(*)
Cuando
se
habla
de
los
medios
en
la
educación,
la
propuesta
suele
traducirse
en
la
decisión
de
algunos
pocos
docentes
por
encarar
en
un
día
o
una
semana,
el
trabajo
con
los
medios.
La
idea
es
otra:
adoptar
a
los
medios
como
un
insumo
más
de
información,
básico
o
complementario
-que
como
tal
son
imposibles
de
eludir-,
para
abordar
diversos
temas.
Primero
porque
lo
que
dicen
los
medios,
todos
lo
consumen
y
segundo,
porque
eso
que
dicen
los
medios
es
apenas
un
recorte
de
lo
que
acontece
en
el
mundo
y la
ciudad
o el
barrio
y es
preciso
analizar
con
qué
criterios
se
selecciona
e
informa
o
ayudar
y
enseñar
a
elegir
cómo
informarse.
También
es
cierto
que
las
noticias
atraviesan
toda
la
currícula.
Lo
que
prometió
o no
un
funcionario
puede
ser
analizado
en
la
cátedra
de
Ecología
o
Formación
ética
y
ciudadana;
la
apertura
de
un
comedor
comunitario
en
un
barrio
de
la
ciudad,
puede
habilitar
su
tratamiento
en
la
clase
de
Gestión
de
las
organizaciones;
las
estadísticas
del
Indec
y su
confrontación
con
los
números
de
cada
familia,
pueden
abordarse
en
Matemáticas
o
Contabilidad;
los
sismos
o
huracanes
de
igual
intensidad
pero
diferente
impacto
según
se
produzcan
en
países
desarrollados
o
subdesarrollados
-tal
como
analiza
Ignacio
Ramonet,
director
de
Le
monde
diplomatique-,
sirve
para
tratar
nada
más
ni
nada
menos
que
la
cuestión
de
la
distribución
de
la
riqueza
en
el
mundo?
por
citar
algunos
casos.
A
propósito
del
tsunami
en
Asia,
en
2004,
Ramonet
escribió:
�La
catástrofe
nos
conmueve
por
la
magnitud,
su
brutalidad
y
porque
se
produjo
en
un
sólo
día.
Si
observáramos
estas
poblaciones
durante
todo
un
año,
veríamos
que
viven
hacinados,
sin
agua
o
consumiendo
agua
contaminada�.
También
resulta
cierto
que
los
beneficios
de
trabajar
con
los
medios
de
comunicación
son
muchos
y
que
consigo
traen
muchas
dificultades,
a la
par
que
nuevos
conocimientos
y el
requerimiento
de
otra
formación
docente.
Trabajar
con
los
medios
o
educar
en
materia
de
medios,
implica
los
mismos
temores
y
desafíos
que
trabajar
con
las
tecnologías.
Por
un
lado
requiere
asumir
que
los
chicos
consumen
información
de
distinto
tipo
y
fuentes
y
manejan
cotidianamente
las
nuevas
tecnologías.
Y
por
otro,
implica
afrontar
la
necesidad
de
actualización
permanente
de
conocimientos
e
información
para
achicar
la
brecha
intergeneracional
y
cultural
entre
alumnos
y
maestros.
La
didáctica
del
juego
Desarrollando
talleres
para
chicos
y
grandes,
sobre
medios
de
comunicación,
con
el
fin
de
brindar
herramientas
para
que
cada
uno
aprenda
a
decir
lo
suyo,
a
comunicar
sus
ideas
con
responsabilidad,
he
podido
ver
que
no
siempre
se
comprende
la
lógica
de
un
taller
para
aprender
las
lógicas
de
los
medios,
sus
códigos
de
producción
y
significación.
Por
ejemplo,
se
hace
una
radio
abierta
para
que
los
chicos
protagonicen
sus
programas
y
llegan,
se
ponen
delante
del
micrófono
y no
saben
qué
decir.
Entonces
la
directora
se
pone
nerviosa
y le
dice
al
chico
�contá,
contá
cómo
festejamos
el
acto
de
San
Martín
en
la
escuela�...
o
�leé
la
historia
de
la
cooperadora
de
la
escuela�...y
el
chico
sigue
mudo
y la
directora
más
nerviosa.
Lo
que
falla,
pienso,
es
la
consigna.
A
expresarse
oralmente
nadie
enseña
y a
través
de
nuestra
voz
podemos
transmitir
emociones,
belleza,
seguridad,
miedo,
también
saberes
y
opiniones.
Hay
que
pensar
una
consigna
para
enriquecer
su
vocabulario,
pensar
y
crear
juegos
para
desinhibir,
mostrar
distintos
modelos
de
enunciación
y
así
facilitar
su
expresión.
Se
puede
solicitar
como
tarea,
escuchar
programas
de
radio,
prestando
atención
en
el
momento
de
la
apertura
y
proponer
que
uno
salude,
otro
describa
el
día,
otro
diga
los
canales
de
contacto
con
el
oyente,
otro
anticipe
lo
que
habrá
en
el
programa
o
presente
un
tema
musical.
Con
esas
consignas,
cada
uno
organiza
la
información
y
crea
la
apertura
más
original,
la
que
mejor
le
parezca.
Unos
saludarán
con
un
�buen
día�,
otros
�qué
tal
chamigo�
o
�cómo
anda
la
paisanada
de
barrio
X?�?
Insistimos
en
que
la
modalidad
de
taller
es
la
dinámica
que
más
resultados
y
atractivo
genera
en
los
chicos.
Es
trabajo
en
grupo,
con
consignas
flexibles
que
permiten
jugar
y
aprender.
Es
una
didáctica
caótica,
sólo
para
los
que
no
aprecian
todo
lo
que
se
genera
bajo
esta
manera
de
enseñar.
A
propósito,
en
un
taller
de
radio,
por
ejemplo,
se
le
había
dado
a
los
chicos,
la
consigna
de
ensayar
en
grupos,
diferentes
entonaciones
y
maneras
de
decir
una
misma
frase
(qué
frío,
qué
calor,
qué
asco...)
y
luego
uno
de
ellos,
debía
pasar
al
frente
a
decirlas
frente
al
micrófono.
Cuando
se
terminó
de
hacer
la
actividad,
la
preocupación
del
directivo
era
que
pasen
todos
al
micrófono,
cuando
el
fin
de
la
consigna
era
que
los
chicos
elaboren
ideas,
lean,
piensen,
debatan,
escuchen
a
sus
compañeros,
se
desinhiban,
suelten
su
voz.
La
pregunta
siguiente
era:
A
cuántos
docentes
adultos,
les
gusta
hablar
por
micrófono?
Pues
en
una
radio
de
verdad
al
micrófono
ni
se
lo
agarra,
es
un
intermediario,
la
cuestión
pasa
por
animarse
a
decir
lo
propio,
poner
en
palabras
la
experiencia
de
cada
uno.
Ese
directivo
no
vio
ni
consideró
todo
lo
que
pasó
en
el
trabajo
en
grupo,
todo
lo
que
los
chicos
se
animaron
a
hacer
con
su
propia
voz.
Hasta
los
adultos
le
temen
al
micrófono
así
que
sería
lo
último
que
habría
que
evaluar.
Esta
otra
metodología
que
llevamos
adelante
e
incentivamos,
permite
desestructurar
a
los
alumnos,
imaginar,
asociar
ideas,
generar
conocimiento
entre
todos.
Asimismo,
bajo
la
dinámica
de
un
taller,
el
docente
está
obligado
a
crear
sus
propias
estrategias
y
reglas
de
juego
para
proponer,
por
ejemplo,
distintos
recorridos
de
lectura
del
diario.
Al
respecto,
cabe
agregar
la
experiencia
de
otro
juego
lanzado
en
talleres
con
niños,
jóvenes,
adultos,
que
consiste
en
lo
siguiente:
Se
arman
grupos
de
no
más
de 5
personas,
cada
grupo
debe
contar
con
el
mismo
ejemplar
de
diario
del
día.
Una
vez
leído
los
titulares
y
copetes
de
las
noticias
de
todo
el
diario,
cada
grupo
debe
idear
tres
interrogantes
cuyas
respuestas
están
contenidas
en
el
desarrollo
de
las
noticias.
La
idea
es
que
luego,
salgan
a
hacer
las
preguntas
a
los
otros
grupos
para
ver
si
saben
o no
las
respuestas
y
darles
pistas
para
que
sepan
dónde
hallar
la
respuesta
en
el
diario.
La
regla
de
juego
es
leer
el
diario.
Con
otro
juego,
podemos
conocer
algo
de
los
alumnos,
hacer
que
todos
participen
(no
necesariamente
significa
que
hablen
todos),
fomentar
la
lectura
del
diario
con
un
objetivo
específico,
estimular
la
creatividad.
Se
trata
de
proponer
a un
grupo
de
alumnos
que
piensen
cuáles
son
sus
palabras
favoritas,
ésas
que
más
le
gustan
por
como
suenan
o
porque
algo
tiene
que
ver
con
ellos.
Luego,
pedirles
que
se
fijen
si
alguna
de
esas
palabras
figuran
en
algún
lugar
de
EL
DIARIO
del
día
y
finalmente
idear
un
titular
que
incluya
esa
palabra.
Otras
lecturas
Trabajar
los
polos
temáticos
democracia
/
dictadura
es
otra
de
las
lecturas
posibles
de
las
noticias
de
todos
los
días.
Observar
los
condicionantes
de
la
producción
de
los
mensajes
(empresas
o
cooperativas,
recursos
materiales
y
humanos,
entre
otros
factores),
ayudar
a
leer
las
presiones
del
mercado
y
las
presiones
en
democracia,
y
dar
lugar
a la
importancia
de
la
palabra
para
contener,
liberar
lo
callado,
introduce
a
los
estudiantes
en
el
aprendizaje
de
temáticas
complejas
como
dictadura-democracia,
los
derechos,
el
poder.
Asimismo,
los
profesores
de
Historia
coinciden
en
señalar
como
una
de
las
ventajas
de
leer
el
diario
en
clases,
la
posibilidad
de
que
el
alumno
aprenda
a
situarse
en
su
tiempo
y
lugar,
lo
que
por
añadidura
aporta
una
proyección
de
futuro,
habilita
la
idea
y
posibilidad
de
transformación
y la
construcción
y
protagonismo
de
esos
cambios.
Ese
situarse
en
tiempo
y
lugar,
trae
consigo
la
valoración
de
la
identidad
propia,
el
sentido
de
pertenencia
al
barrio,
ciudad,
país,
región.
Y
todo
esto,
es
evaluable.
La
lectura
informativa,
sea
cual
sea
el
soporte,
nos
pone
en
contacto
con
todo
lo
que
no
funciona
en
el
barrio,
en
la
ciudad,
en
la
provincia,
en
el
país,
pero
también
con
sus
responsables.
Esto
significa
la
posibilidad
de
habilitar
y
crear
conciencia
sobre
el
significado
del
ser
ciudadanos
puesto
que
a
partir
de
dichas
lecturas,
podemos
aprender
y
reconocer
nuestros
derechos
y
dónde
acudir
cuando
se
llevan
por
delante
nuestros
derechos.
Esta
otra
manera
de
enseñar
los
medios
o
trabajar
junto
a
las
producciones
mediáticas,
requiere
otra
actitud
y
formación
docente
y
otra
evaluación.
En
efecto,
esta
metodología,
esta
didáctica,
trae
consigo
diferentes
habilidades:
creatividad,
gestión
de
la
información,
formulación
de
preguntas,
organización
de
la
información,
saber
escuchar
y
trabajar
en
grupos,
niveles
de
lectura,
sensibilidad,
emoción
y
compromiso
ante
los
problemas
sociales,
que
exigen
mayor
observación
y
movilidad/movimiento
de
parte
del/los
docente/s.
Este
movimiento,
podrá
tener
diversas
lecturas
pero
no
será
ni
más
ni
menos
que
eso
y
será
bastante:
que
un
maestro
se
mueva
en
función
de
sus
diferentes
alumnos,
lo
decimos
de
nuevo,
significa
saber
aprovechar
los
diversos
consumos
culturales
de
los
chicos,
adolescentes
y
jóvenes;
ejercitar
la
flexibilidad;
animarse
a
jugar
y
ridiculizar
la
propia
voz
y
también,
mirar,
escuchar
y
evaluar
lo
que
no
estamos
acostumbrados
a
mirar,
escuchar
y
evaluar
en
el
aula:
la
creatividad.
Lic.
en
Comunicación
Social
(orientación
en
Educación,
Cultura
y
Ciencia).
Ponencia
dicha
en
el V
Congreso
Nacional
de
Educación.
Paraná,
sábado
12
de
septiembre
de
2009.