Información General Ver todas PLAZA MANSILLA. El Colegio de Arquitectos pide que se respete la idea de un concurso

“Que el corazón de la vida política no sea un estacionamiento”

Mientras continúan los trabajos de refacción del espacio junto al frente de la Casa de Gobierno, autoridades del Colegio de Arquitecto pide al gobierno provincial que recuerde que hay un proyecto vigente.
La Plaza Mansilla es un nombre y un recuerdo en Paraná. Y una polémica nunca cerrada. Cada tanto, surge el anuncio de que el bodoque de cemento donde funcionarios, trabajadores del centro cívico y quien tenga la suerte de encontrar lugar, dejan sus autos durante las horas laborales de la administración pública. Estamos hablando de la vieja plazoleta que supo convidar de verde el sector previo a la Casa de Gobierno, de lo que sólo queda una bella fuente de agua con sus esculturas y una pila de árboles junto al estacionamiento de taxis.
La polémica, por estos días, es porque la idea ganadora en un concurso se ve postergada o reemplazada con otros criterios. Y en ese marco, el Colegio de Arquitectos se pregunta si “el corazón de la vida política seguirá siendo un estacionamiento”, al tiempo que pide que se respete al trabajo que se impuso por concurso.
“El fantasma de la Plaza Mansilla sobrevuela inquieto el corazón del centro cívico. Sepultada primero en pavimento y luego en el olvido, la plaza pagó caro el hecho de haber ocupado el lugar más cómodo que encontraron los funcionarios de ocasión para estacionar sus autos”, escribimos en Relicario, crónicas urbanas de Paraná.
Hay ciudadanos de Paraná que se resisten a la idea de naturalizar, en el tiempo, la retina y la memoria, la presencia de cemento donde antes se extendía una de las plazas más bellas de Paraná.
En las últimas horas, autoridades del Colegio de Arquitectos acordaron acciones con los ganadores del concurso público Plaza Mansilla, Rubén Cabrera y Margarita Trlin, para que se concrete la obra elegida en 2012. “Es el lugar donde se sintetizan los intereses de toda una provincia”, señalaron los profesionales y recordaron que el espacio funcionó como plaza hasta que “por resolución de un gobierno militar se convirtió en estacionamiento”.
Desde el CAPER, su presidente Mario Coulleri, dijo que siguen esperando ser atendidos por el ministro de Infraestructura Luis Benedetto y adelantó que llevará el reclamo a la Federación Argentina de Arquitectos, informó la agencia APF. La entidad profesional recordó que hay un concurso vigente para la refacción de la Plaza Mansilla de Paraná.
PLAZA DESAPARECIDA. La plaza desaparecida contaba con añosos cipreses que respondía a la forestación ideada por el paisajista y arquitecto Charles Thays, de gran prestigio en las ciudades que saben de parques célebres. El mismo Bernardo Rígoli, arquitecto premiado con medalla de oro en la Exposición Universal de París en 1886, dio el visto bueno al proyecto de hacer dos plazoletas frente a la Casa de Gobierno que él mismo ideó en estilo ecléctico, mezcla de barroco y renacentista.
“La monumentalidad del palacio de gobierno merecía un jardín en su frente. Por eso, cuando la Casa de Gobierno se hallaba en plena construcción, a fines de 1886, se llamó a licitación para efectuar el desmonte de las calles que rodeaban el edificio en construcción. Recién dos años más tarde, en 1888, se tomó la decisión de hacer una plaza digna de acompañar la obra de Rígoli. El 29 de enero de 1889 hubo una convocatoria de ideas y precios para tal fin. Antes, la Municipalidad de Paraná había aportado herramientas y trabajadores para desmontar la tierra del lugar, mientras el personal del Departamento Topográfico marcaba los límites del predio a parquizar”, dijimos en el libro mencionado.
Por aquellos años, el empresario Víctor Cartesi, también con el visto bueno de Bernardo Rígoli, había construido las veredas de ambas plazoletas, a las que en conjunto se llamaba Plaza Mansilla (en algunos años se la denominó plazoleta Belgrano). Las aceras que construyó Cartesi estaban hechas de cemento portland y arena, como existían entonces en la Plaza Alvear.
Las autoridades del Colegio de Arquitectos no dejan pasar por alto que la plaza fue destruida en un gobierno de facto.
“Hasta debería ser una reivindicación histórica en contra de los gobiernos ilegales. Esto se sustanció durante el gobierno de Favre, que fue la dictadura, cuando de un plumazo se borró la plaza existente y se le asignó el rol que en la actualidad tiene, entonces debería ser hasta una reivindicación histórica de volver a su estado original, al concepto de espacio público, como plaza, reivindicando esa quita que se le había hecho de manera ilegal”, dijo el arquitecto Cabrera.
Con el interés puesto de que esta vez la reconstrucción de la plaza o directamente la construcción de una nueva no quede en el anuncio, el vicepresidente del Colegio de Arquitectos, Ernesto De La Torre, el presidente de la Regional Oeste Noroeste, Fernando De La Rosa, el vicepresidente Francisco Taibi y los arquitectos Cabrera y Trlin se reunieron a fin de evaluar pasos a seguir en el reclamo de la concreción del proyecto ganador del concurso público efectuado por el Gobierno entrerriano en el 2012. “La intención fue tener un diálogo entre los colegas que somos responsables del proyecto de la Plaza Mansilla y la institución organizadora en ese concurso que es a su vez la que nos representa, nuestro Colegio de Arquitectos”, dijo Cabrera el término del encuentro que se llevó a cabo la semana pasada en la sede del Caper central.
La plaza llegó a vivir seis décadas, tiempo suficiente para atesorar numerosas historias del quehacer político-institucional. Fue un escenario privilegiado para ver pasar la historia entrerriana. Hasta que un día, el gobierno de facto que en la provincia encabezaba el brigadier Ricardo Favre durante los últimos años de la década del 60 y primeros de los 70, decretó la muerte de la Plaza Mansilla. Aquellos Gobiernos municipal y provincial explicaron que, en el marco de lo que paradójicamente denominaban Operativo Plaza, se estaban “ejecutando trabajos de fondo y envergadura para permitir un conjunto armónico y embellecido, atendiendo la necesidad del hombre de estar en contacto con la naturaleza”. Entonces, sin más vuelta, se ordenó reemplazar el verde del jardín por el frío gris del pavimento.

¿Más de lo mismo?
En el encuentro entre autoridades del Colegio de Arquitectos y el ministro de Planificación, se habló “de los inconvenientes que se dieron motivados por el no cumplimiento de un acta acuerdo que se realizó oportunamente entre el Colegio de Arquitectos y el Gobierno de la provincia para la realización y la posterior ejecución de obra del proyecto ganador”, recordó.
“Como se han evidenciado por lo que se ve en el lugar y por las propias manifestaciones en los periódicos, que se han realizado obras de mantenimiento, de limpieza, de algunos sectores del lugar para que aparentemente vuelvan a cumplir el mismo fin que tenía antes”, se lamentó Cabrera.
“Como arquitectos estamos muy preocupados no solamente por el lugar sino por la condición que se había pensado que era de espacio público, de plaza urbana, un lugar que sea representativo para todos los entrerrianos, un lugar para manifestarse y que evidentemente con la idea de este gobierno de iniciar obras eso no se ha puesto en valor”, sostuvo Cabrera.
El ganador del concurso entiende que todo los cambios apuntan a que el sector siga cumpliendo la función que se le dio el día que destruyeron la plaza Mansilla: un estacionamiento.
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