ESPACIOS DEL SABER

Las bibliotecas, según los años

El material bibliográfico forma parte del proceso de aprendizaje tanto para estudiantes como para docentes e investigadores. Hipólito Polo Deharbe, responsable de la Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Educación, habla sobre el escenario donde los libros esperan interactuar con el usuario.
Sábado 27 de Agosto de 2011 | 10:48 Hs. (Actualizado: 10:48 Hs.)
A lo largo de cinco mil años, las bibliotecas adoptaron formas muy diferentes. En la llamada era de los manuscritos se guardaban tablillas de barro con las primeras transacciones comerciales documentadas en habitaciones de templos egipcios para custodiar los papiros, o en amplias salas con nichos en los muros y galerías sobre columnas, en el Imperio Romano.
Luego, en la Edad Media, la biblioteca se reduce a un pequeño cuarto en los monasterios donde es prácticamente imperceptible.
Tras la aparición de la imprenta, resurge nuevamente en el mundo renacentista con salas enormes con pupitres con libros encadenados. Así es que se concibe como el lugar de disfrute y prestigio del príncipe. Se pueden apreciar tres tipos en esta etapa, según cuenta Alfonso Muñoz Cosme en su libro Historia de la Arquitectura de las Bibliotecas, la biblioteca de plan central se concibe como resumen del universo y se abre a estudiosos e investigadores; la biblioteca templo se construye a imagen de la iglesia orientada a instrucción de los predicadores y clérigos; y una tercera vía, denominada biblioteca de planta cruz (en la primera mitad del siglo XVIII), como síntesis de ambas tendencias.
En tanto, la biblioteca de la Ilustración, queda representada como una gran bóveda que cubre todo el saber. Aunque surgen otras propuestas como el comienzo de la separación de espacios para lectura y depósitos de libros que se generalizará hasta la actualidad.
Fue durante la revolución industrial donde la biblioteca se convierte en un mecanismo compuesto por espacios especializados. Se multiplicó la capacidad de producción editorial, se extiende la enseñanza pública y aumenta el número de lectores. “Las bibliotecas dejaron de ser un privilegio de la nobleza o un tesoro de las instituciones religiosas para convertirse en una institución pública, organizada y financiada por el Estado para el servicio de los ciudadanos. Bajo esa idea se crearon las grandes bibliotecas nacionales, y la biblioteca llegó a la modernidad convertida en una máquina sofisticada y exacta. Los volúmenes articulados, los depósitos en torre, las circulaciones separadas, hicieron de la biblioteca un organismo enormemente complejo”, describe Muñoz Cosme.

EN LA ACTUALIDAD
Para graficar la función de las bibliotecas en el contexto local, Polo Deharbe, a cargo de la biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, describe que la biblioteca es un lugar donde tanto estudiantes como docentes e investigadores encuentran su fuente de información y donde además encontrarán el material para acompañar el proceso de aprendizaje.
“En la lectura descubre el conocimiento –dice- y va formando sus ideas y su perfil profesional”.
El personal que trabaja en una biblioteca se transforma en un facilitador, tiene la función de acercar el libro al usuario, o cualquier otro material bibliográfico que sea requerido. En este aspecto, también es importante que la búsqueda se acompañada, y asesorada por quienes además organizan la información.
“Hoy, es necesario tener lo de una manera accesible y lo más pronto posible todo el material que necesita el usuario para su trayecto de aprendizaje”, comenta.
El bibliotecario a través de normas que le competen organiza la biblioteca para que la información pueda ser localizada en forma eficiente, procurando que esté todo bien para facilitar el acceso del usuario a todo tipo de información.
Las nuevas tecnologías también se involucraron en el proceso de afianzamiento de las bibliotecas. Así es que se encuentra material bibliográfico en variados soportes y multimediales como videos, películas digitalizadas, conferencias, audio de personajes trascendentes.
Otro de los procesos que algunas de las bibliotecas comenzaron a ejecutar, es el de los recursos en la web. Para este trabajo se requiere una catalogación de los sitios académicos y por lo tanto personal idóneo para este proceso que facilita la búsqueda de la información a los lectores.

REPOSITORIO INSTITUCIONAL
En las diferentes unidades académicas se produce conocimiento. Mediante tesis, informes finales de investigaciones y otras publicaciones tanto docentes como estudiantes elaboran trabajos que aportan a cada disciplina un nuevo aprendizaje. Sin embargo, muchas veces esas construcciones quedan en el espacio de la biblioteca y no cuentan con la difusión necesaria para su utilización.
“Estamos trabajando sobre la idea de que esos trabajos puedan digitalizarse –explica Deharbe- ya que es importante que se conozca la producción que se realiza en cada carrera universitaria. Se requiere previamente un trabajo instrumental, que es el de conseguir la autorización del autor, si desea publicar totalmente, parcialmente o el abstract de su elaboración. Así podríamos tener una biblioteca virtual que es el reflejo de la producción de la institución. Es lo que se denomina la literatura gris, porque no está en los canales comerciales. Al poder divulgarlos, estamos enriqueciendo la ciencia y mostrando lo que se produce”.
El tema repositorio institucional resuena desde hace dos años a la fecha y está cobrando importancia en los últimos tiempos, “no sólo hay que tener el personal capacitado para hacerlo sino los instrumentos legales que esto requiere”, aporta Deharbe.

LA LECTURA
A pesar del debate de este siglo que hace referencia a la lectura de los libros y a las páginas de Internet, el libro sobrevive a pesar de quienes creen que cada vez más la lectura es exclusiva de la red.
Existen bibliotecas escolares, públicas provinciales y nacionales, populares, de institutos superiores, de colegio de profesionales, universitarias y otras tantas que siembran el saber de acuerdo a la temática que se les requiere.
“El libro pasa por diferentes etapas, la de revisión, de corrección, y un editor que decide publicarlo y comercializarlo. Adquiere en su cadena de producción una importancia y va a tener un impacto en varios sentidos. Hoy la publicación en Internet es diferente, requiere de un público muy informado para discernir si lo que está leyendo es correcto o no”, opina el bibliotecólogo. Y agrega: “Toda la riqueza de la humanidad sigue estando en las bibliotecas. Más allá de lo que brindan las nuevas tecnologías, aún no existe un trabajo donde se encuentre en la red toda la riqueza que tienen las bibliotecas del mundo, mas de 5.000 años de historia”.
El deseo es que las bibliotecas tomen la verdadera dimensión. Que las políticas públicas también las abarque en todos sus sentidos. Con los libros, con los nuevos formatos, con un cambio de lugar para que se encuentre la información en su conjunto, en cantidad y para que el usuario pueda interactuar con esos contenidos.
“Hay que trabajar a nivel de tecnologías y buscar que las bibliotecas se potencien creando redes. Se hacen calles, escuelas, pero no se construyen bibliotecas. Hay que darle lugar a la infraestructura que necesitan, tener espacio para la lectura recreativa, académica y contactar al usuario con los libros, facilitar las redes, que le den la debida importancia. Espacios para que puedan existir las bibliotecas abiertas y la seguridad necesaria para que puedan interactuar con el libro o cualquier otro material”, remarca.

PARA EL ESTUDIANTE
Un alumno que se inscribe en una carrera de alguna facultad de la UNER, al estar inscripto como alumno regular se convierte en usuario de la biblioteca de su facultad. En el caso de requerir material o libros de otra biblioteca, el mecanismo que se utiliza es el préstamo interbibliotecario el que consiste en que el estudiante manifiesta el interés por un texto o material bibliográfico de otra institución y en ese caso el préstamo se realiza entre bibliotecas.
El alumno lo pide en la biblioteca que le corresponde y entre los responsables de las diferentes bibliotecas hacen el trámite correspondiente. Cada biblioteca se hace responsable. Esta formalidad rige en toda la UNER pero sin embargo el proceso está implícito para otras bibliotecas de otras universidades. “En la UNER este mecanismo está aceitado, faltaría ponerlo en práctica con las demás universidades. En principio no habría inconvenientes”, aclaró Hipólito Deharbe.
Diseño: Grupo Octógono  |  Management Technology: Advertis  |  Powered by: SigloCero