Crespo. Las tradicionales jornadas “A Campo Abierto” de la Asociación de Cooperativas Argentinas volvieron a Entre Ríos
Agricultura y ganadería, en una visión sistémica
Convocados por ACA, un millar de personas recorrió la Granja Eberle. Los visitantes obtuvieron información técnica de primera mano sobre trigo, maíz, soja, sorgo, silaje, fertilización, riego y protección de cultivos.
Miercoles 22 de Febrero de 2012 | 09:55 Hs.
(Actualizado: 09:55 Hs.)
Agricultura y ganadería, bajo una mirada sistémica, fue la propuesta central de la edición que inauguró, en Crespo, la edición 2012 de las jornadas A Campo Abierto, que cada año organiza la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
Unas mil personas recorrieron las seis estaciones en que se dividió la muestra, y allí los técnicos de ACA explicaron en detalle las características de los productos y servicios que ofrece la entidad.
Trigo. En la primera estación, dedicada al trigo, el ingeniero agrónomo Leandro Ortis explicó el trabajo que realiza ACA a través de su Programa de Mejoramiento de Trigo, cuya sede central está en la ciudad bonaerense de Cabildo, a la que se agregó hace un año otra en Pergamino. Allí se evalúan todas las variedades que se van generando en distintas zonas del país.
En el caso de Entre Ríos, remarcó, los ensayos de materiales se llevan a cabo en microparcelas en Victoria. Allí, cada año, se evalúan entre 800 y 900 parcelas bajo un sistema de siembra directa y aplicación de altas dosis de fertilizantes, con y sin pesticidas para determinar el comportamiento sanitario, y después evaluar la calidad panadera de las variedades.
Las mismas evaluaciones se realizan en ensayos de macroparcelas, en Crespo y Ramírez.
Ortis, además, presentó la paleta de variedades de trigo que ofrece ACA. Destacó, en este sentido, que “hemos incorporado en las variedades ACA 303 y 304 los genes que confieren resistencia a fusariosis de la espiga y a roya de la hoja” que, a su vez, “han mejorado la calidad panadera”.
Anticipó que la entidad lanzará su primera variedad de genética francesa que se llamará ACA Ciprés, de ciclo largo, recomendada “para siembras tempranas, del 15 de mayo al 15 de junio, en Entre Ríos”. Este material, además, tiene muy buena capacidad de macollaje y una altura promedio de 75/80 cm, que “lo hace muy apropiado para la siembra directa con aplicaciones de altas dosis de fertilizantes”.
Una “excelente caña –muy resistente al vuelco–, muy buena resistencia a la roya de la hoja, muy buen peso hectolítrico y muy buenos valores de proteína en grano” son otras de las características de ACA Ciprés.
Otra variedad disponible desde la pasada campaña es el ACA 906, una de las más cortas del mercado triguero, que permite anticipar la cosecha y entrar al lote con soja cinco a seis días antes que otros ciclos cortos.
Presenta, sin embargo, una capacidad moderada de macollaje por lo cual desde ACA recomiendan entre 140 y 150 kilos de semillas por hectárea. Es moderadamente susceptible a roya de la hoja por lo que hay estar atentos en espigazón, realizar monitoreos y, eventualmente, aplicar fungicidas.
Tiene muy buenos rendimientos y, desde el punto de vista de la calidad, ACA 906 es “un material que tiene un grano blanco, de muy buena calidad comercial e industrial, y muy buenos valores de volumen de pan”.
El ACA 356, por su parte, es una variedad de ciclo largo - intermedio, similar al ACA 320 y 315. Se puede sembrar desde el 20 de mayo al 15/20 de junio, tiene muy buena capacidad de macollaje y muy buen comportamiento a roya de la hoja. Es “excepcional” desde el punto de vista de la calidad.
El ACA 901, por último, es una variedad de ciclo intermedio - corto, con muy buen porcentaje de proteína y gluten.
Con relación a la calidad, más allá de la genética de cada material, Ortis les recordó a los productores que “ustedes deben acompañar” cada variedad con manejo, rotación y fertilización.
Maíz. Luego de la estación triguera, los productores pasaron por la de maíz, en donde vieron cultivos en secano y bajo riego. Allí el ingeniero agrónomo Andrés Pereyra hizo un repaso del trabajo de ACA para agregarle valor a sus materiales, tanto a través del sistema de mejoramiento tradicional como de la biotecnología con la incorporación de eventos, gracias a un convenio firmado con Monsanto.
El ingeniero agrónomo Fernando Mrozek, a su turno, explicó todo lo relacionado con la fertilización en maíz y recordó que antes de decidir cuánto fertilizar debe hacerse un análisis de suelo para saber cuál es la dosis a aplicar.
Al hablar del riego, el profesional aclaró que cuando se planificaron los ensayos en Granja Eberle se decidió regar lo necesario para que el cultivo se desarrollara como lo haría en una campaña realmente buena desde el punto de vista de las lluvias.
Se realizaron, concretamente, cuatro tratamientos. En el testigo, que sólo se fertilizó con 70 kg de de fosfato monoamónico (MAP), de las 69.000 semillas sembradas “en los conteos encontramos 60.000 espigas, es decir que un 12% de plantas no llegó a fructificar”. Esto indica, coligió Mrozek, que “erramos en la densidad”, dado que en años con déficit hídrico la misma debe ser menor. En esa parcela, por tanto, el rendimiento esperado es de 5.500 kg/ha.
En el tratamiento 2, con el agregado de 100 kg de urea, la cantidad de plantas con espigas se mantuvo en 60.000 plantas con espigas de las 69.000 semillas sembradas, un 12% menos. Sí se modifica significativamente el peso de las espigas debido a que en este caso se llegó a 130/140 gr por espiga, contra los 80/90 gr de las espigas del testigo. El rendimiento, en consecuencia, será mayor: 8.100 kg/ha.
Al hacer un análisis económico, Mrozek señaló que esos 2.600 kg de diferencia, obtenidos al aplicar 100 kg de urea, demuestran la conveniencia de la fertilización. “Echar 100 kg de urea costó 60 dólares por hectárea” mientras los 2.600 kg adicionales –descontados los gastos– “representan un retorno de 4,4 dólares por cada dólar invertido en esos 100 kg de urea. Una relación de 4,4 a 1 significa una tasa del 340%, en cuatro, cinco o seis meses. Qué banco o qué negocio da semejante tasa de retorno”, subrayó el profesional para demostrar “lo eficiente que es la fertilización”.
En la parcela regada, el tratamiento 3, los componentes de rendimiento “variaron sustancialmente” con relación a la parcela en secano. De las 69.000 plantas encontraron 74.000 espigas, lo que significa que hay un 8% de plantas con doble espiga y, a su vez, el peso promedio de las espigas estuvo en 150 gr.
Mrozek estimó, para este tratamiento, un rendimiento de 11.000 kg/ha con una tasa de retorno “de 10 a 1”.
En el tratamiento 4, de alto potencial, donde se agregaron 100 kg extra de urea, los componentes de rendimiento son similares al tratamiento 3, pero con espigas más pesadas.
La estimación de rindes, en este caso, es de 12.200 kg. Al hacer el análisis económico, “el retorno es de 5,6”.
Mrozek, finalmente, dio precisiones sobre la canasta de productos de fertilizantes de ACA. “Contamos con una amplia gama de productos sólidos y líquidos sobre la base de fósforo, nitrógeno y azufre” y “una línea de microelementos y biofertilizantes que actúan como complemento de los fertilizantes de base”, concluyó.
Soja. La ingeniera agrónoma Marisa Della Maddalena, por su parte, habló de las variedades de soja que ACA tiene en el mercado, y se refirió a los convenios que la entidad tiene firmados con otras instituciones para obtener variedades tolerantes o resistentes a mancha ojo de rana –la temida MOR– y muerte súbita.
Comentó que líneas propias de ACA de los grupos de madurez III al VI, con el gen BTRR2 de Monsanto, se enviaron a Estados Unidos para su conversión. Esas líneas deberán ser evaluadas en ensayos y recién después comercializadas.
En Granja Eberle se vieron materiales de los grupos III al VI, los más importantes para esta zona, sembrados el 1 de noviembre, en secano y bajo riego. En diciembre se regaron 160 milímetros, comentó Della Maddalena, pero evitó hacer estimaciones de rendimientos.
Protección. La protección de los cultivos, un tema de creciente interés entre los productores, fue el punto analizado por el ingeniero agrónomo Sebastián Dedominici.
“El tema de los herbicidas ha sido un segmento que ha tomado valor en los últimos años ante el uso intensivo del glifosato que ha provocado, en algunos casos, tolerancia de ciertas malezas especialmente rama negra”, indicó.
Para eso, en ACA están probando productos para tratar de armar un sistema de control para proteger a la soja antes de ser sembrada, en el barbecho químico.
Dedominici, sin embargo, descartó que este nuevo producto, con marca propia, esté disponible en el mercado este año, aunque “sí vamos a comercializar algunos productos para el control de las malezas difíciles”.
Dedominici, finalmente, destacó la decisión de ACA en materia de insecticidas “de tratar de incorporar la mayor cantidad de productos bandas verdes”.
En la calicata
La ingeniera agrónoma Amancay Herrera, desde una calicata, explicó la composición del suelo de la Granja Eberle, un argiudol vértico Serie Crespo. Describió las características de cada horizonte: en el A1 –los primeros 20 centímetros–, en este caso, el nivel de materia orgánica es del 4,8%, un valor muy bueno, con muy buena disponibilidad de nutrientes. Habló también del horizonte B22T, cuya característica más importante es la acumulación de mucha arcilla (50%), muy común en los suelos duros de Entre Ríos. Siembra directa y rotación con gramíneas son las recomendaciones centrales para el manejo.
¿Tenés twitter? ¡seguinos!
Unas mil personas recorrieron las seis estaciones en que se dividió la muestra, y allí los técnicos de ACA explicaron en detalle las características de los productos y servicios que ofrece la entidad.
Trigo. En la primera estación, dedicada al trigo, el ingeniero agrónomo Leandro Ortis explicó el trabajo que realiza ACA a través de su Programa de Mejoramiento de Trigo, cuya sede central está en la ciudad bonaerense de Cabildo, a la que se agregó hace un año otra en Pergamino. Allí se evalúan todas las variedades que se van generando en distintas zonas del país.
En el caso de Entre Ríos, remarcó, los ensayos de materiales se llevan a cabo en microparcelas en Victoria. Allí, cada año, se evalúan entre 800 y 900 parcelas bajo un sistema de siembra directa y aplicación de altas dosis de fertilizantes, con y sin pesticidas para determinar el comportamiento sanitario, y después evaluar la calidad panadera de las variedades.
Las mismas evaluaciones se realizan en ensayos de macroparcelas, en Crespo y Ramírez.
Ortis, además, presentó la paleta de variedades de trigo que ofrece ACA. Destacó, en este sentido, que “hemos incorporado en las variedades ACA 303 y 304 los genes que confieren resistencia a fusariosis de la espiga y a roya de la hoja” que, a su vez, “han mejorado la calidad panadera”.
Anticipó que la entidad lanzará su primera variedad de genética francesa que se llamará ACA Ciprés, de ciclo largo, recomendada “para siembras tempranas, del 15 de mayo al 15 de junio, en Entre Ríos”. Este material, además, tiene muy buena capacidad de macollaje y una altura promedio de 75/80 cm, que “lo hace muy apropiado para la siembra directa con aplicaciones de altas dosis de fertilizantes”.
Una “excelente caña –muy resistente al vuelco–, muy buena resistencia a la roya de la hoja, muy buen peso hectolítrico y muy buenos valores de proteína en grano” son otras de las características de ACA Ciprés.
Otra variedad disponible desde la pasada campaña es el ACA 906, una de las más cortas del mercado triguero, que permite anticipar la cosecha y entrar al lote con soja cinco a seis días antes que otros ciclos cortos.
Presenta, sin embargo, una capacidad moderada de macollaje por lo cual desde ACA recomiendan entre 140 y 150 kilos de semillas por hectárea. Es moderadamente susceptible a roya de la hoja por lo que hay estar atentos en espigazón, realizar monitoreos y, eventualmente, aplicar fungicidas.
Tiene muy buenos rendimientos y, desde el punto de vista de la calidad, ACA 906 es “un material que tiene un grano blanco, de muy buena calidad comercial e industrial, y muy buenos valores de volumen de pan”.
El ACA 356, por su parte, es una variedad de ciclo largo - intermedio, similar al ACA 320 y 315. Se puede sembrar desde el 20 de mayo al 15/20 de junio, tiene muy buena capacidad de macollaje y muy buen comportamiento a roya de la hoja. Es “excepcional” desde el punto de vista de la calidad.
El ACA 901, por último, es una variedad de ciclo intermedio - corto, con muy buen porcentaje de proteína y gluten.
Con relación a la calidad, más allá de la genética de cada material, Ortis les recordó a los productores que “ustedes deben acompañar” cada variedad con manejo, rotación y fertilización.
Maíz. Luego de la estación triguera, los productores pasaron por la de maíz, en donde vieron cultivos en secano y bajo riego. Allí el ingeniero agrónomo Andrés Pereyra hizo un repaso del trabajo de ACA para agregarle valor a sus materiales, tanto a través del sistema de mejoramiento tradicional como de la biotecnología con la incorporación de eventos, gracias a un convenio firmado con Monsanto.
El ingeniero agrónomo Fernando Mrozek, a su turno, explicó todo lo relacionado con la fertilización en maíz y recordó que antes de decidir cuánto fertilizar debe hacerse un análisis de suelo para saber cuál es la dosis a aplicar.
Al hablar del riego, el profesional aclaró que cuando se planificaron los ensayos en Granja Eberle se decidió regar lo necesario para que el cultivo se desarrollara como lo haría en una campaña realmente buena desde el punto de vista de las lluvias.
Se realizaron, concretamente, cuatro tratamientos. En el testigo, que sólo se fertilizó con 70 kg de de fosfato monoamónico (MAP), de las 69.000 semillas sembradas “en los conteos encontramos 60.000 espigas, es decir que un 12% de plantas no llegó a fructificar”. Esto indica, coligió Mrozek, que “erramos en la densidad”, dado que en años con déficit hídrico la misma debe ser menor. En esa parcela, por tanto, el rendimiento esperado es de 5.500 kg/ha.
En el tratamiento 2, con el agregado de 100 kg de urea, la cantidad de plantas con espigas se mantuvo en 60.000 plantas con espigas de las 69.000 semillas sembradas, un 12% menos. Sí se modifica significativamente el peso de las espigas debido a que en este caso se llegó a 130/140 gr por espiga, contra los 80/90 gr de las espigas del testigo. El rendimiento, en consecuencia, será mayor: 8.100 kg/ha.
Al hacer un análisis económico, Mrozek señaló que esos 2.600 kg de diferencia, obtenidos al aplicar 100 kg de urea, demuestran la conveniencia de la fertilización. “Echar 100 kg de urea costó 60 dólares por hectárea” mientras los 2.600 kg adicionales –descontados los gastos– “representan un retorno de 4,4 dólares por cada dólar invertido en esos 100 kg de urea. Una relación de 4,4 a 1 significa una tasa del 340%, en cuatro, cinco o seis meses. Qué banco o qué negocio da semejante tasa de retorno”, subrayó el profesional para demostrar “lo eficiente que es la fertilización”.
En la parcela regada, el tratamiento 3, los componentes de rendimiento “variaron sustancialmente” con relación a la parcela en secano. De las 69.000 plantas encontraron 74.000 espigas, lo que significa que hay un 8% de plantas con doble espiga y, a su vez, el peso promedio de las espigas estuvo en 150 gr.
Mrozek estimó, para este tratamiento, un rendimiento de 11.000 kg/ha con una tasa de retorno “de 10 a 1”.
En el tratamiento 4, de alto potencial, donde se agregaron 100 kg extra de urea, los componentes de rendimiento son similares al tratamiento 3, pero con espigas más pesadas.
La estimación de rindes, en este caso, es de 12.200 kg. Al hacer el análisis económico, “el retorno es de 5,6”.
Mrozek, finalmente, dio precisiones sobre la canasta de productos de fertilizantes de ACA. “Contamos con una amplia gama de productos sólidos y líquidos sobre la base de fósforo, nitrógeno y azufre” y “una línea de microelementos y biofertilizantes que actúan como complemento de los fertilizantes de base”, concluyó.
Soja. La ingeniera agrónoma Marisa Della Maddalena, por su parte, habló de las variedades de soja que ACA tiene en el mercado, y se refirió a los convenios que la entidad tiene firmados con otras instituciones para obtener variedades tolerantes o resistentes a mancha ojo de rana –la temida MOR– y muerte súbita.
Comentó que líneas propias de ACA de los grupos de madurez III al VI, con el gen BTRR2 de Monsanto, se enviaron a Estados Unidos para su conversión. Esas líneas deberán ser evaluadas en ensayos y recién después comercializadas.
En Granja Eberle se vieron materiales de los grupos III al VI, los más importantes para esta zona, sembrados el 1 de noviembre, en secano y bajo riego. En diciembre se regaron 160 milímetros, comentó Della Maddalena, pero evitó hacer estimaciones de rendimientos.
Protección. La protección de los cultivos, un tema de creciente interés entre los productores, fue el punto analizado por el ingeniero agrónomo Sebastián Dedominici.
“El tema de los herbicidas ha sido un segmento que ha tomado valor en los últimos años ante el uso intensivo del glifosato que ha provocado, en algunos casos, tolerancia de ciertas malezas especialmente rama negra”, indicó.
Para eso, en ACA están probando productos para tratar de armar un sistema de control para proteger a la soja antes de ser sembrada, en el barbecho químico.
Dedominici, sin embargo, descartó que este nuevo producto, con marca propia, esté disponible en el mercado este año, aunque “sí vamos a comercializar algunos productos para el control de las malezas difíciles”.
Dedominici, finalmente, destacó la decisión de ACA en materia de insecticidas “de tratar de incorporar la mayor cantidad de productos bandas verdes”.
En la calicata
La ingeniera agrónoma Amancay Herrera, desde una calicata, explicó la composición del suelo de la Granja Eberle, un argiudol vértico Serie Crespo. Describió las características de cada horizonte: en el A1 –los primeros 20 centímetros–, en este caso, el nivel de materia orgánica es del 4,8%, un valor muy bueno, con muy buena disponibilidad de nutrientes. Habló también del horizonte B22T, cuya característica más importante es la acumulación de mucha arcilla (50%), muy común en los suelos duros de Entre Ríos. Siembra directa y rotación con gramíneas son las recomendaciones centrales para el manejo.
