Reflexión RSE

El vínculo es con otros

Existen tabúes que navegan alrededor de la Responsabilidad Social Empresaria. El miedo a la demanda es una de las trabas por las que muchos no se animan a construir RSE. Sin embargo, lo importante radica en trabajar con el otro y no para el otro.
Jueves 5 de Abril de 2012 | 12:08 Hs. (Actualizado: 12:08 Hs.)
Es muy común escuchar en el sector empresario que prefieren el silencio y la discreción en torno a las acciones de solidaridad que realizan con sus recursos. Por lo general, estos fondos se destinan a instituciones de la sociedad civil que están relacionadas a las capacidades diferentes, la salud, el deporte y niñez en riesgo y que se encuentran cercanas a la empresa u actividad comercial del ¨donante¨, tanto por ubicación geográfica como por afinidad personal con sus dirigentes.
Según últimas investigaciones, la participación del entorno empresarial en el área social se incrementó notoriamente en la última década registrándose miles de empresas que operan en algún tipo de actividad social.
En Entre Ríos, los aportes o padrinazgos son importantes a veces por la cantidad (muchas asociaciones) o por la calidad (dinero o mercaderías-insumos vitales). Pero es poco lo que se sabe realmente sobre la contribución del sector empresario a las organizaciones sin fines de lucro (OSC) ya que la mayoría de quienes aportan prefiere el anonimato.
Muchas veces, los mismos integrantes de una empresa desconocen las contribuciones por parte de los empleados (a excepción de los responsables de pagos).
Esta posición se fundamental en un concepto limitado de filantropía, “si soy bueno no tengo que decirlo yo”. Se teme quizás que la mirada externa le dé un viso de ¨culpabilidad¨ al hecho de ganar dinero y usarlo solidariamente.
La modestia –genuina- de muchos emprendedores exitosos impide que hagan marketing social. Se considera a la Responsabilidad Social Empresaria como una moda transitoria y a las donaciones un esquema instalado tradicionalmente.
Miedo a la demanda
Existen estos tabúes pero también existe algo de lo que no se habla que es el miedo a la demanda. Si trasciende la generosidad de la empresa es posible que ¨lluevan¨ los pedidos de donaciones y esa demanda no podrá ser respondida (no sólo por motivos económicos muchas veces sino operativos).
Aquí es dónde la RSE marca la diferencia con el altruismo, porque no se realizan acciones PARA OTROS sino CON OTROS. La posibilidad de armar una estrategia sostenible hacia adentro y fuera de la organización va a permitir que la antigua relación entre empresa y beneficiarios sea una real articulación entre distintos actores de la sociedad que permitan visiones a largo plazo e involucren a sus propios equipos.
La comunicación sobre esta acciones no solamente da transparencia a lo realizado sino que permite fundamentar ante la demanda la posición tomada sobre los programas de la empresa y los ejes de trabajo que ha decidido encarar (salud, educación, pobreza, cultura, medio ambiente entre tantos otros).
Las acciones meramente asistencialistas impiden además una visión amplia que incorpore a muchos otros agentes sociales y sólo se limitan al corto plazo por lo que no serán suficientes para resolver los problemas sociales más profundos.
Para los voluntarios y organizaciones no gubernamentales, esto es una oportunidad de establecer un nuevo vínculo, más rico, más protagónico que permita construir juntos.
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