La Feria del Afecto
Una cadena de ternura, trabajo y afecto
Es un acontecimiento único en Santa Fe y es organizado desde el Ministerio de Innovación y Cultura de esa provincia. La propuesta consiste básicamente en regalarse algo entre todos, comprometiéndose a elaborar un objeto que irá a manos de desconocidos en vísperas de Navidad.
Martes 7 de Febrero de 2012 | 08:50 Hs.
(Actualizado: 08:50 Hs.)
Una propuesta provocativa, una cadena de ternura, trabajo y esfuerzo para darnos los unos a los otros”, se presentó así la Feria del Afecto, llevada a cabo en diciembre de 2011 en tres puntos clave de la ciudad, dependientes del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia: El Molino Fábrica Cultural (Bv. Gálvez y Pedro Víttori), La Redonda Arte y Vida Cotidiana (Salvador del Carril y Belgrano) y La Esquina Encendida (Estanislao Zeballos y Facundo Zuviría). Desde principios de diciembre, los organizadores convocaron a jornadas intensivas de producción y confección de materiales y objetos. En esa oportunidad, participaron personas de distintas edades para construir los regalos que se entregaron, luego, en vísperas de Navidad.
Por ejemplo, en El Molino Fábrica Cultural, cientos de santafesinos y entrerrianos visitantes se sumaron de manera decidida a la elaboración de los objetos: armaron pompones multicolores, mamushkas y libretitas de papel reciclado, aprendieron sobre alfarería, y pintaron jarroncitos y macetas hechas ahí mismo. También se cortaron y lijaron flores de madera con largos tallos, se pintaron prendedores, se elaboraron textiles a base de tenido y estampado y se tejió al crochet.
Cinco mil objetos mágicos. “Se trata de construir una red de corazones donde la solidaridad no consiste en regalar el que tiene al que no tiene. La propuesta es regalarnos entre todos, comprometiéndonos en elaborar un don que irá a manos de desconocidos. Ese don es un objeto mágico, juguete, libro, poesía, panera, móvil, títere, accesorio, de madera, papel, metal, tela, lana o hilo”, indicaron los organizadores.
“La Feria del Afecto viene a crear otro modelo de solidaridad. La propuesta es tan simple como invaluable. Les ofrecemos que regalen lo mejor de ustedes, serán sus conocimientos o quizás sus talentos, tal vez puedan ofrecer su tiempo. Moldear, coser, pintar, bordar, dibujar, escribir, armar. Necesitamos sus manos para crear, sus ganas para dar, su corazón abierto para que otras miles de manos lo reciban”.
Con esta convocatoria, en los tres espacios se construyeron “objetos mágicos” con su envoltorio propio hasta llegar a cinco mil. Cada participante podía ir con sus herramientas aunque los materiales los proveyeron los organizadores, que sumaron además toda la infraestructura necesaria para que allí mismo se realicen espectáculos teatrales y musicales.
Finalizada la construcción, los objetos mágicos fueron entregados a diversos ciudadanos, personas que trabajan de noche (enfermeras, mozos, jóvenes estudiantes), así como los extranjeros que visitaron la ciudad de Santa Fe o realizaron un intercambio, madres y niños en situación de calle, voluntarios en el campo social, empleados de fábricas recuperadas, y un sinfín de etcéteras. “Recibirán su regalo del corazón los ciudadanos comunes, los que realizan las tareas más difíciles, o más solidarias, los luchadores, los que resisten”, indicaron.
Una jornada inusual. La distribución de todas esas horas de afecto y entrega, materializadas en los miles de regalos, llegó a quienes esperaban haciendo cola, para los mozos de los bares, los serenos, los zapateros, los canillitas, barrenderos, los trabajadores de la salud, los cocineros, los jóvenes que hacen malabares en el semáforo, las madres de la plaza, los panaderos, “y para muchos otros que hacen Santa Fe a diario”, explicaron los organizadores.
Para todos ellos hubo anotadores, porta documentos, gomitas para el cabello, riñoneras, aros, vinchas, pulseras, flores de madera, macetas, móviles, instrumentos de madera, sonajeros, bolsos en batik, mamushkas, collares de pompón, llaveros, peces aromáticos, barquitos de madera, alfombras, origami y mucho más.
Todos estos objetos comenzaron a regalarse un miércoles, previo a la Nochebuena. Era de mañana y los voluntarios comenzaron a repartir entre las colas del banco, en oficinas, paradas de colectivos, hasta llegar al viernes en distintos horarios y puntos de las ciudad, donde “los regaladores” fueron llegando de manera sorpresiva y la gente no tuvo más remedio que dejarse regalar.
Algunos de los materiales que se solicitaron
Hubo un pedido generalizado a la comunidad santafesina para la provisión de materiales, la materia prima de los objetos que se regalaron en distintos puntos de la ciudad. Se recibieron, por ejemplo: arcilla negra y en polvo, fibrofácil y maderas de todo tipo, palos de escoba, óxido de manganeso y para engobes, pinturas sintéticas, acrílicas, témperas, esmaltes; papeles, cartón, libros antiguos, cuadernos, revistas; hilos, telas, cintas, lanas, silicona líquida, tachas, piedritas para peceras, galones, estructuras de anillos, arandelas, tuercas, tornillos, cadenas, broches.
También cuerina, cascabeles, caña de bambú, cuentas de madera, cámaras de neumáticos, palitos de brochete, anilinas, vinagre, broches y botones, agujas de crochet, bastidores para bordar, hormas de zapatos, frascos, latas para guardar, costureros, objetos de lata, canutillos, discos, libros, estampillas, casettes, latas, corchos, tapitas de gaseosa, llaves, bolitas de vidrio, medias; aluminio, plásticos de colores, pegamento de cualquier tipo, siliconas.
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Por ejemplo, en El Molino Fábrica Cultural, cientos de santafesinos y entrerrianos visitantes se sumaron de manera decidida a la elaboración de los objetos: armaron pompones multicolores, mamushkas y libretitas de papel reciclado, aprendieron sobre alfarería, y pintaron jarroncitos y macetas hechas ahí mismo. También se cortaron y lijaron flores de madera con largos tallos, se pintaron prendedores, se elaboraron textiles a base de tenido y estampado y se tejió al crochet.
Cinco mil objetos mágicos. “Se trata de construir una red de corazones donde la solidaridad no consiste en regalar el que tiene al que no tiene. La propuesta es regalarnos entre todos, comprometiéndonos en elaborar un don que irá a manos de desconocidos. Ese don es un objeto mágico, juguete, libro, poesía, panera, móvil, títere, accesorio, de madera, papel, metal, tela, lana o hilo”, indicaron los organizadores.
“La Feria del Afecto viene a crear otro modelo de solidaridad. La propuesta es tan simple como invaluable. Les ofrecemos que regalen lo mejor de ustedes, serán sus conocimientos o quizás sus talentos, tal vez puedan ofrecer su tiempo. Moldear, coser, pintar, bordar, dibujar, escribir, armar. Necesitamos sus manos para crear, sus ganas para dar, su corazón abierto para que otras miles de manos lo reciban”.
Con esta convocatoria, en los tres espacios se construyeron “objetos mágicos” con su envoltorio propio hasta llegar a cinco mil. Cada participante podía ir con sus herramientas aunque los materiales los proveyeron los organizadores, que sumaron además toda la infraestructura necesaria para que allí mismo se realicen espectáculos teatrales y musicales.
Finalizada la construcción, los objetos mágicos fueron entregados a diversos ciudadanos, personas que trabajan de noche (enfermeras, mozos, jóvenes estudiantes), así como los extranjeros que visitaron la ciudad de Santa Fe o realizaron un intercambio, madres y niños en situación de calle, voluntarios en el campo social, empleados de fábricas recuperadas, y un sinfín de etcéteras. “Recibirán su regalo del corazón los ciudadanos comunes, los que realizan las tareas más difíciles, o más solidarias, los luchadores, los que resisten”, indicaron.
Una jornada inusual. La distribución de todas esas horas de afecto y entrega, materializadas en los miles de regalos, llegó a quienes esperaban haciendo cola, para los mozos de los bares, los serenos, los zapateros, los canillitas, barrenderos, los trabajadores de la salud, los cocineros, los jóvenes que hacen malabares en el semáforo, las madres de la plaza, los panaderos, “y para muchos otros que hacen Santa Fe a diario”, explicaron los organizadores.
Para todos ellos hubo anotadores, porta documentos, gomitas para el cabello, riñoneras, aros, vinchas, pulseras, flores de madera, macetas, móviles, instrumentos de madera, sonajeros, bolsos en batik, mamushkas, collares de pompón, llaveros, peces aromáticos, barquitos de madera, alfombras, origami y mucho más.
Todos estos objetos comenzaron a regalarse un miércoles, previo a la Nochebuena. Era de mañana y los voluntarios comenzaron a repartir entre las colas del banco, en oficinas, paradas de colectivos, hasta llegar al viernes en distintos horarios y puntos de las ciudad, donde “los regaladores” fueron llegando de manera sorpresiva y la gente no tuvo más remedio que dejarse regalar.
Algunos de los materiales que se solicitaron
Hubo un pedido generalizado a la comunidad santafesina para la provisión de materiales, la materia prima de los objetos que se regalaron en distintos puntos de la ciudad. Se recibieron, por ejemplo: arcilla negra y en polvo, fibrofácil y maderas de todo tipo, palos de escoba, óxido de manganeso y para engobes, pinturas sintéticas, acrílicas, témperas, esmaltes; papeles, cartón, libros antiguos, cuadernos, revistas; hilos, telas, cintas, lanas, silicona líquida, tachas, piedritas para peceras, galones, estructuras de anillos, arandelas, tuercas, tornillos, cadenas, broches.
También cuerina, cascabeles, caña de bambú, cuentas de madera, cámaras de neumáticos, palitos de brochete, anilinas, vinagre, broches y botones, agujas de crochet, bastidores para bordar, hormas de zapatos, frascos, latas para guardar, costureros, objetos de lata, canutillos, discos, libros, estampillas, casettes, latas, corchos, tapitas de gaseosa, llaves, bolitas de vidrio, medias; aluminio, plásticos de colores, pegamento de cualquier tipo, siliconas.