Alimentación

Nutrición del adolescente: “Lo que se aprende de niño, se aprende para toda la vida

Jueves 16 de Febrero de 2012 | 13:15 Hs. (Actualizado: 13:15 Hs.)
La adolescencia es una etapa de la vida marcada por importantes cambios emocionales, sociales y fisiológicos. Sobre estos últimos, la alimentación cobra especial importancia debido a que los requerimientos nutricionales para afrontar estas transformaciones están aumentados.
Durante este periodo, el adolescente adquiere cierto grado de control sobre su vida, imitando actitudes de su grupo de pares. Esta nueva independencia que descubre hace que comience a tomar algunas decisiones por sí mismo, y en lo que respecta a la alimentación, suele verse desfavorecida ya que saltean comidas, eligen productos como nutritivos, toman alcohol, abusan de los dulces y las frituras, entre otras.
Las necesidades nutricionales de los adolescentes vienen marcadas por los procesos de maduración sexual, aumento de estatura y del peso, característicos de esta etapa, y como en todos los periodos de la vida, la adecuada organización en las comidas es primordial para alcanzar el potencial de desarrollo.
La influencia del ámbito familiar en el desarrollo de estos comportamientos es decisiva; tanto los niños como los adolescentes observan e imitan la manera de proseguir de los mayores ante diferentes situaciones cotidianas, es por esto que siguiendo algunos consejos se puede predicar con el ejemplo, haciendo del hogar una alimentación sana y variada para todos:
- Cuanto más variedad de alimentos exista, mayor garantía de que la alimentación sea equilibrada.
- Asegurar la incorporación de todos los grupos de alimentos: cereales y derivados, lácteos descremados, frutas y verduras, carnes y huevo, aceites, semillas y frutas secas y dulces en menor medida.
- Elaborar postres con gelatina, frutas y yogures descremados para variar las colaciones entre horas.
- Proponer desayunos como licuados, jugos frutales, ensaladas de frutas, copos de cereales, tostados para evitar la monotonía.
- Aprovechar los fines de semana para cocinar e incorporar alimentos nuevos en preparaciones donde pasen desapercibidas hasta incorporar el sabor.
- Optar por métodos de cocción saludables, evitando el exceso de frituras. Al igual que las cremas, manteca y los snacks.
- Acostumbrarlos a que el agua es la bebida de las comidas, dejando los jugos y las gaseosas para los fines de semana.
- Si los horarios laborales lo permiten, realizar un desayuno en familia para asegurar la incorporación por parte del adolescente, compartiendo con el resto de los integrantes.
- Involucrar a todos los miembros de la familia en las actividades relacionadas con la alimentación: hacer la compra, decidir el menú semanal, preparar y cocinar los alimentos.
- Si se realizan comidas fuera de la casa, elaborar viandas para toda la familia evita que el joven deba escoger entre alimentos poco saludables.
- No prohibir ningún tipo de alimento, por el contrario dejar que el adolescente coma aquellos alimentos que le agradan pero en menor cantidad y que vayan acompañado de otros más nutritivos, esto evita que el adolescente prefiera comer fuera del hogar.
En este período resulta difícil para los padres saber todo lo que el joven hace, la posible solución para evitar que es etapa se transforme en una persecución constante es la implementación de costumbres y buenos hábitos comenzando desde los primeros años de vida. Si bien de este modo no garantizamos el control total de la situación, al menos prevenimos inconvenientes con una educación acorde a nuestros ideales.
“Lo que se aprende de niño se aprende para toda la vida”



Mariana Cian
Lic. en Nutrición - MP 16.321
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