Estilos

El Origen del Minimalismo

El minimalismo surge a finales de la década del 60 en Nueva York de la mano de un arquitecto alemán que mezcló la decoración cotidiana con las formas y materiales simples.
Miercoles 18 de Enero de 2012 | 12:56 Hs. (Actualizado: 12:56 Hs.)
El minimalismo se caracteriza por la extrema simplicidad de sus formas, líneas puras, espacios despejados y colores neutros, en un ambiente con equilibrio y armonía.
Ante todo se privilegian los espacios amplios preferentemente altos, y libres. Un entorno armónico funcional fuera del concepto de exceso, saturación y contaminación visual. Se evita también la cacofonía, la repetición y cualquier tipo de redundancia visual. Se podría considerar un “antibarroquismo” estético: todo debe ser suavidad, serenidad y orden, nada de elementos superfluos ni estridencias. Sobriedad casi sin ornamentación.
 
Colores. Una de sus principales características del minimalismo es el uso de colores puros con superficies o fondos monocromáticos, de tonos suaves predominando el blanco y el crudo. También se incorporan los tostados o el negro con sutiles toques de color para acentuar detalles y accesorios. El detalle de color, tal vez un rojo o pistacho, puede estar dado por una alfombra, un almohadón, o algún objeto único.
 
Materiales. Los materiales son otro de los puntos claves del minimalismo. Se utiliza la madera tanto en pisos como en muebles, y los materiales rústicos: cemento alisado, vidrio, alambre de acero y piedras, principalmente en estado natural, mínimamente manipulados.
 
Textiles. Las telas que se utilicen deben aportar frescura e invitar al relax. Se deben dejar afuera las telas estampadas y floreadas, optando por la austeridad de los lisos. Se prefieren las telas rústicas en color marfil, texturas como el lino o lonetas. Cortinas, almohadones y tapizados tendrán que obedecer a una unidad y un equilibrio. Las cortinas deben ser blancas de líneas rectas y simples; romanas o roller. Aunque se pueden prescindir tranquilamente de ellas.
 
Mueble. La austeridad en el diseño y en la cantidad de muebles, son básicos en la decoración minimalista. No siempre existen muebles fijos. Muchas veces se esconden o guardan en muebles o estanterías. Los muebles modernos y orientales van muy bien con este tipo de decoración.
 
Paredes. En las paredes se trata de evitar todo adorno que esté de más, aunque se puede utilizar algún cuadro destacado en presencia o importancia. Un cuadro de autor es un buen recurso. Paredes lisas de colores claros o revestidas con piedra, cómo único elemento de decoración.

Historia del minimalismo

Los orígenes están anclados en Europa, en las primeras ideas del arquitecto alemán Ludwig Mies Van Der Rohe. Este profesional elaboró sus ideas acerca de la pureza de las formas durante el ejercicio de su cargo en la dirección de la Escuela de Arte y Diseño de la Bauhaus, en Alemania, a finales de los años 30. 
Entrado los años 60 participa en Nueva York del movimiento del arte mínimo y geométrico en las artes visuales. Su influencia se podría resumir en una frase que él mismo dictó y que se ha convertido en el lema de la arquitectura de vanguardia de la primera mitad del Siglo XX: “menos es más”. 
En la década del 70 el minimalismo alcanzó la madurez como una forma de reacción a los estilos recargados de la época, principalmente el pop art, y la saturación comunicacional dentro del universo estético. Esto influenció no sólo en la decoración y la arquitectura, sino también en la pintura, la moda y la música.
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