Cuatro días de música y amistad
Un cofre que resguarda el valor de la tradición
Cada año, un microclima se instala en San José de Feliciano. La ciudad vive lo que muchos lugareños consideran el acontecimiento más importante del año: la Fiesta Provincial del Ternero Entrerriano.
Viernes 17 de Febrero de 2012 | 14:55 Hs.
(Actualizado: 14:55 Hs.)
El encuentro altera el habitual ritmo –parsimonioso, pausado– de los quince mil felicianeros que residen en el casco urbano y su éjido, un lugar en el que nunca falta tiempo para la charla amistosa y el mate compartido, y en el cual el tiempo parece adquirir otra dimensión.
Durante cuatro jornadas, miles de personas convergen en esta localidad entrerriana para participar en esta convocatoria que es casi sin equivocarse una de las cartas de presentación más fuertes de este lugar ante el mundo.
“Por la fiesta nos reconocen en el país”, aseguran quienes desde hace años le ponen el hombro a este proyecto que aúna la cultura popular con las tradiciones y el sentir del ámbito rural.
Definida en alguna oportunidad por Mario Alarcón Muñiz –maestro de ceremonias del encuentro junto a Manuel Lazo– como el Tantanakuy del Litoral por su capacidad de concentrar anónimos músicos que llegaban para ser escuchados en el escenario Lázaro Blanco, la propuesta cumple cabalmente con el objetivo para el cual fue creada en 1972: identificar a esta ciudad de gente simple, sencilla, llana, que sabe abrir su corazón y que hace gala de una hospitalidad infrecuente en las grandes urbes.
Calidoscopio de propuestas. Con la omnipresente figura del chasque Lázaro Blanco, de mención ineludible por estos pagos y del cual toma su nombre el escenario mayor, el encuentro está integrado por varias fiestas, cada una con un valor en si misma, que se suman en lo que constituye una yuxtaposición de actividades que confieren al conjunto su singularidad.
El comienzo está marcado, el jueves, por una actividad vinculada a lo que da su nombre a la fiesta: el remate de terneros, uno de los momentos interesantes que la fiesta permite observar a quien se llega hasta el predio de la Sociedad Rural. También se premian en la ocasión las distinciones a los expositores seleccionados.
El sábado los hombres, –muchos de ellos luciendo sus mejores `pilchas´ en las que no faltan el facón y la rastra–, niños y mujeres se apiñarán contra el alambrado del campo de juego del Juventud Foot Ball, “con dos o”, como todos se encargan de resaltar, para no perderse detalle del festival de jineteada.
Al mismo tiempo, dos cuadras más allá, por Boulevard Sarmiento, los técnicos y sonidistas retocarán los últimos detalles en el escenario mayor para lo que será el segmento musical que comenzará horas después y que será abierto con todo el colorido de espectaculares fuegos de artificio.
Luego el festival musical, que se prolongará hasta bien entrada la mañana del domingo, dará paso a la misa matutina y por la tarde al desfile de jinetes, grupos tradicionalistas y delegaciones, que constituirán uno de los momentos más vistosos del programa.
De síntesis y fogones. El perímetro de la céntrica Plaza Independencia, tradicional sede del festival desde sus inicios –pese a los intentos de ubicarlo en otros puntos de la ciudad–, es el lugar en el que mejor puede observarse el sincretismo y la mezcla cultural que identifica a esta fiesta.
La oferta visual es tanta que, abrumado, el visitante muchas veces desea derrumbarse sobre el pasto –como lo hacen cientos de familia que durante tres días invaden el lugar– para disfrutar el espectáculo.
Puestos con mercadería de todo tipo se disputan con los patios de comida y los `fogones´ la atención de las miles de personas que recorren el circuito en un remedo de aquello que los memoriosos recordarán como `la vuelta del perro´. Sólo que aquí el paseo adquiere características muy diferentes.
Quien no visite los `fogones´, ubicados sobre el perímetro de la plaza, no habrá realizado una visita completa a este encuentro. Estas estructuras de madera techadas con mazos de paja, que simulan la construcción de un rancho, son el punto de reunión para grupos familiares que eligen vivir desde allí su fiesta. Y para algunos trasnochados que se tumban a la sombra de la frondosa arboleda, ahitos de música y alcohol. Muchos, por una vez al año dejan el monte entrerriano para disfrutar de esos días en los que, como en carnaval, los marcos se tornan flexibles.
Tradición y modernidad. Caracterizado en sus inicios por la presencia de delegaciones o embajadas artísticas enviadas por municipios invitados, de muy buen nivel pero desconocidos a nivel masivo, el perfil artístico del festival ha ido variando para incluir un mayor porcentaje de números `profesionales´.
Pero en los últimos tiempos se ha tratado de reencontrar `las raíces´, es decir promover a músicos y cantores de la región. De ese modo la cartelera trata de mantener el equilibrio entre lo moderno y lo tradicional, entre los ilustres desconocidos de potente voz y natural virtuosismo y las estrellas que desde la pantalla de la televisión brillan con luz propia y –no tanto– en el firmamento del espectáculo nacional.
Jairo, Soledad, Los Nocheros, Estela Raval, Sergio Denis, Zamba Quipildor y Chiqui Pereyra se plantaron en alguna oportunidad sobre el `Lázaro Blanco´. Pero en esta edición, la número 39, estarán Los Nocheros y Los Carabajal. Entre los regionales se cuenta al padre Julián Zinni y el conjunto Ñeike Chamigo; Los Hermanos Spiazzi y Alma de Montiel. Entre los locales se destaca la presencia Franco Peletti.
Ello se completa con la jineteada, actividad tradicional por antonomasia, que entre las 10 y las 16 horas captura el centro de atención. Por la tarde, el interés lo ocupa también la tradicional feria artesanal, con participantes de distintos puntos de la región.
Reservóreo cultural. Este encuentro popular, que en sus momentos de esplendor llegó a recibir a unos 600 participantes de la cartelera artística –entre integrantes de ballets, músicos y artistas– tiene hoy la continuidad asegurada ya que expresa el sentir de esa comunidad que manifiesta un fuerte compromiso hacia algo que siente como propio.
“Es lo más importante que tenemos, la fiesta de Feliciano y lo que nos identifica y proyecta en la provincia y en el país”, admitirá uno de los integrantes de la comisión organizadora, que subrayará también con orgullo que el grupo se “autofinancia”. Y fundamentará la continuidad de su trabajo, pese a los cambios de gobierno y vaivenes administrativos, en que “nunca permitimos que entrara la política, porque esto es una fiesta de todos y lo importante es el aporte y el reconocimiento que logramos para el pueblo”.
Durante un fin de semana, al año, Feliciano se convierte en un atractor, un punto en el cual convergerán –atraídos por el secreto encanto de un ámbito que preserva aún tradiciones y valores primordiales– visitantes que llegarán no sólo desde puntos del monte entrerriano como Manantiales, Chañar, Atencio, Basualdo o La Hierra o localidades cercanas como Federal, San Jaime, Los Conquistadores, Chajarí o Sauce (Corrientes) sino que peregrinarán miles de kilómetros desde Córdoba, Buenos Aires o Tierra del Fuego.
Porque, como otras convocatorias de la provincia y del país, esta también genera una especie de adicción que se traduce en una feligresía que cada año elige reunirse en este pueblo cuyos orígenes se remontan a 1822 –cuando se construyó la primera capilla en honor al patrono San José– para repetir el rito impostergable y cíclico como las estaciones: el de retornar aunque más no sea por unos días, para abrir un cofre que les permitirá apreciar parte de la inmensa riqueza cultural y el acervo tradicional que aún se conservan nuestro país en `templos´ como Feliciano.
Buenas expectativas
“Las expectativas para esta edición son muchas, como todos los años” dijo a EL DIARIO la intendenta Silvia del Carmen Moreno.
La jefa comunal destacó que “en esta oportunidad, a un mes y medio de haber iniciado la gestión de gobierno estamos coordinando, junto a un grupo humano muy nuevo –ya que la mayoría son jóvenes– la organización de la 39ª Fiesta Provincial del Ternero Entrerriano”.
“Estamos muy contentos con los avances y conformes por la solidaridad y el compromiso de nuestros vecinos que, de las maneras que pueden, colaboran con la marcha de los preparativos”, agregó la mandataria, primera mujer que accede a la intendencia, acompañada por un equipo joven muchos llegan por primera vez a la función pública.
“Tengo la ventaja que vengo trabajando, acompañando al ex intendente Osvaldo Viano, desde la gestión anterior. Conozco como es el trabajo, pero buena parte del equipo de funcionarios que me acompaña es la primera vez que está en la gestión pública y en la organización de la fiesta. Por lo tanto estamos involucrados plenamente en esto, ya que sostengo que quien tiene compromiso y ganas de trabajar y hacer por su pueblo, siempre puede llevar adelante las cosas”.
En cuanto a la selección de cartelera artística y los criterios que se tomaron al momento de contratar los artistas, la intendenta explicó: “Siempre tenemos en vista contratar números grandes, de manera que el pueblo de Feliciano pueda acceder a disfrutar de este espectáculo. Eso sucede este año con Los Nocheros, un grupo muy costoso. Pero aquí hay una decisión que es darle la posibilidad al vecino de que, con un costo mínimo, el vecino común pueda acceder a un show que, de otro modo, le sería honestamente muy difícil. Tiene que ver con dar a la gente igualdad y equidad, dos conceptos que trabajamos en este proyecto de gobierno”.
Asimismo precisó que “este año se cambió la metodología de trabajo en la organización. Lo hace nuevamente la Comisión Central junto al ex campeón de Jesús María, Gustavo Jacobo”.
“Esperamos –concluyó la presidenta municipal- que sea el último año que ese evento se concrete en el playón polideportivo municipal. La intención de esta gestión es que es predio quede dedicado pura y exclusivamente a actividades deportivas por lo cual pensamos buscar otro lugar en el cual se desarrolle la jineteada”.
Presencia permanente
Para Mario Alarcón Muñiz, una presencia constante en el festival en su rol de locutor, animador y maestro de ceremonias, “esta es la gran fiesta del norte entrerriano y el sur de Corrientes. Tiene una connotación muy profunda. No hay que guiarse sólo por la cartelera de números artísticos que se presentarán. Más allá de eso, todo lo que sucede allí, la exposición de artesanías, el movimiento popular que hay, la gente en la Plaza Independencia, los habitantes de la zona rural que se establecen durante tres días en Feliciano porque es su fiesta. Todo eso conforma un universo de cosas que significan una defensa, mejor, una reafirmación, de la identidad”
¿Tenés twitter? ¡seguinos!
Durante cuatro jornadas, miles de personas convergen en esta localidad entrerriana para participar en esta convocatoria que es casi sin equivocarse una de las cartas de presentación más fuertes de este lugar ante el mundo.
“Por la fiesta nos reconocen en el país”, aseguran quienes desde hace años le ponen el hombro a este proyecto que aúna la cultura popular con las tradiciones y el sentir del ámbito rural.
Definida en alguna oportunidad por Mario Alarcón Muñiz –maestro de ceremonias del encuentro junto a Manuel Lazo– como el Tantanakuy del Litoral por su capacidad de concentrar anónimos músicos que llegaban para ser escuchados en el escenario Lázaro Blanco, la propuesta cumple cabalmente con el objetivo para el cual fue creada en 1972: identificar a esta ciudad de gente simple, sencilla, llana, que sabe abrir su corazón y que hace gala de una hospitalidad infrecuente en las grandes urbes.
Calidoscopio de propuestas. Con la omnipresente figura del chasque Lázaro Blanco, de mención ineludible por estos pagos y del cual toma su nombre el escenario mayor, el encuentro está integrado por varias fiestas, cada una con un valor en si misma, que se suman en lo que constituye una yuxtaposición de actividades que confieren al conjunto su singularidad.
El comienzo está marcado, el jueves, por una actividad vinculada a lo que da su nombre a la fiesta: el remate de terneros, uno de los momentos interesantes que la fiesta permite observar a quien se llega hasta el predio de la Sociedad Rural. También se premian en la ocasión las distinciones a los expositores seleccionados.
El sábado los hombres, –muchos de ellos luciendo sus mejores `pilchas´ en las que no faltan el facón y la rastra–, niños y mujeres se apiñarán contra el alambrado del campo de juego del Juventud Foot Ball, “con dos o”, como todos se encargan de resaltar, para no perderse detalle del festival de jineteada.
Al mismo tiempo, dos cuadras más allá, por Boulevard Sarmiento, los técnicos y sonidistas retocarán los últimos detalles en el escenario mayor para lo que será el segmento musical que comenzará horas después y que será abierto con todo el colorido de espectaculares fuegos de artificio.
Luego el festival musical, que se prolongará hasta bien entrada la mañana del domingo, dará paso a la misa matutina y por la tarde al desfile de jinetes, grupos tradicionalistas y delegaciones, que constituirán uno de los momentos más vistosos del programa.
De síntesis y fogones. El perímetro de la céntrica Plaza Independencia, tradicional sede del festival desde sus inicios –pese a los intentos de ubicarlo en otros puntos de la ciudad–, es el lugar en el que mejor puede observarse el sincretismo y la mezcla cultural que identifica a esta fiesta.
La oferta visual es tanta que, abrumado, el visitante muchas veces desea derrumbarse sobre el pasto –como lo hacen cientos de familia que durante tres días invaden el lugar– para disfrutar el espectáculo.
Puestos con mercadería de todo tipo se disputan con los patios de comida y los `fogones´ la atención de las miles de personas que recorren el circuito en un remedo de aquello que los memoriosos recordarán como `la vuelta del perro´. Sólo que aquí el paseo adquiere características muy diferentes.
Quien no visite los `fogones´, ubicados sobre el perímetro de la plaza, no habrá realizado una visita completa a este encuentro. Estas estructuras de madera techadas con mazos de paja, que simulan la construcción de un rancho, son el punto de reunión para grupos familiares que eligen vivir desde allí su fiesta. Y para algunos trasnochados que se tumban a la sombra de la frondosa arboleda, ahitos de música y alcohol. Muchos, por una vez al año dejan el monte entrerriano para disfrutar de esos días en los que, como en carnaval, los marcos se tornan flexibles.
Tradición y modernidad. Caracterizado en sus inicios por la presencia de delegaciones o embajadas artísticas enviadas por municipios invitados, de muy buen nivel pero desconocidos a nivel masivo, el perfil artístico del festival ha ido variando para incluir un mayor porcentaje de números `profesionales´.
Pero en los últimos tiempos se ha tratado de reencontrar `las raíces´, es decir promover a músicos y cantores de la región. De ese modo la cartelera trata de mantener el equilibrio entre lo moderno y lo tradicional, entre los ilustres desconocidos de potente voz y natural virtuosismo y las estrellas que desde la pantalla de la televisión brillan con luz propia y –no tanto– en el firmamento del espectáculo nacional.
Jairo, Soledad, Los Nocheros, Estela Raval, Sergio Denis, Zamba Quipildor y Chiqui Pereyra se plantaron en alguna oportunidad sobre el `Lázaro Blanco´. Pero en esta edición, la número 39, estarán Los Nocheros y Los Carabajal. Entre los regionales se cuenta al padre Julián Zinni y el conjunto Ñeike Chamigo; Los Hermanos Spiazzi y Alma de Montiel. Entre los locales se destaca la presencia Franco Peletti.
Ello se completa con la jineteada, actividad tradicional por antonomasia, que entre las 10 y las 16 horas captura el centro de atención. Por la tarde, el interés lo ocupa también la tradicional feria artesanal, con participantes de distintos puntos de la región.
Reservóreo cultural. Este encuentro popular, que en sus momentos de esplendor llegó a recibir a unos 600 participantes de la cartelera artística –entre integrantes de ballets, músicos y artistas– tiene hoy la continuidad asegurada ya que expresa el sentir de esa comunidad que manifiesta un fuerte compromiso hacia algo que siente como propio.
“Es lo más importante que tenemos, la fiesta de Feliciano y lo que nos identifica y proyecta en la provincia y en el país”, admitirá uno de los integrantes de la comisión organizadora, que subrayará también con orgullo que el grupo se “autofinancia”. Y fundamentará la continuidad de su trabajo, pese a los cambios de gobierno y vaivenes administrativos, en que “nunca permitimos que entrara la política, porque esto es una fiesta de todos y lo importante es el aporte y el reconocimiento que logramos para el pueblo”.
Durante un fin de semana, al año, Feliciano se convierte en un atractor, un punto en el cual convergerán –atraídos por el secreto encanto de un ámbito que preserva aún tradiciones y valores primordiales– visitantes que llegarán no sólo desde puntos del monte entrerriano como Manantiales, Chañar, Atencio, Basualdo o La Hierra o localidades cercanas como Federal, San Jaime, Los Conquistadores, Chajarí o Sauce (Corrientes) sino que peregrinarán miles de kilómetros desde Córdoba, Buenos Aires o Tierra del Fuego.
Porque, como otras convocatorias de la provincia y del país, esta también genera una especie de adicción que se traduce en una feligresía que cada año elige reunirse en este pueblo cuyos orígenes se remontan a 1822 –cuando se construyó la primera capilla en honor al patrono San José– para repetir el rito impostergable y cíclico como las estaciones: el de retornar aunque más no sea por unos días, para abrir un cofre que les permitirá apreciar parte de la inmensa riqueza cultural y el acervo tradicional que aún se conservan nuestro país en `templos´ como Feliciano.
Buenas expectativas
“Las expectativas para esta edición son muchas, como todos los años” dijo a EL DIARIO la intendenta Silvia del Carmen Moreno.
La jefa comunal destacó que “en esta oportunidad, a un mes y medio de haber iniciado la gestión de gobierno estamos coordinando, junto a un grupo humano muy nuevo –ya que la mayoría son jóvenes– la organización de la 39ª Fiesta Provincial del Ternero Entrerriano”.
“Estamos muy contentos con los avances y conformes por la solidaridad y el compromiso de nuestros vecinos que, de las maneras que pueden, colaboran con la marcha de los preparativos”, agregó la mandataria, primera mujer que accede a la intendencia, acompañada por un equipo joven muchos llegan por primera vez a la función pública.
“Tengo la ventaja que vengo trabajando, acompañando al ex intendente Osvaldo Viano, desde la gestión anterior. Conozco como es el trabajo, pero buena parte del equipo de funcionarios que me acompaña es la primera vez que está en la gestión pública y en la organización de la fiesta. Por lo tanto estamos involucrados plenamente en esto, ya que sostengo que quien tiene compromiso y ganas de trabajar y hacer por su pueblo, siempre puede llevar adelante las cosas”.
En cuanto a la selección de cartelera artística y los criterios que se tomaron al momento de contratar los artistas, la intendenta explicó: “Siempre tenemos en vista contratar números grandes, de manera que el pueblo de Feliciano pueda acceder a disfrutar de este espectáculo. Eso sucede este año con Los Nocheros, un grupo muy costoso. Pero aquí hay una decisión que es darle la posibilidad al vecino de que, con un costo mínimo, el vecino común pueda acceder a un show que, de otro modo, le sería honestamente muy difícil. Tiene que ver con dar a la gente igualdad y equidad, dos conceptos que trabajamos en este proyecto de gobierno”.
Asimismo precisó que “este año se cambió la metodología de trabajo en la organización. Lo hace nuevamente la Comisión Central junto al ex campeón de Jesús María, Gustavo Jacobo”.
“Esperamos –concluyó la presidenta municipal- que sea el último año que ese evento se concrete en el playón polideportivo municipal. La intención de esta gestión es que es predio quede dedicado pura y exclusivamente a actividades deportivas por lo cual pensamos buscar otro lugar en el cual se desarrolle la jineteada”.
Presencia permanente
Para Mario Alarcón Muñiz, una presencia constante en el festival en su rol de locutor, animador y maestro de ceremonias, “esta es la gran fiesta del norte entrerriano y el sur de Corrientes. Tiene una connotación muy profunda. No hay que guiarse sólo por la cartelera de números artísticos que se presentarán. Más allá de eso, todo lo que sucede allí, la exposición de artesanías, el movimiento popular que hay, la gente en la Plaza Independencia, los habitantes de la zona rural que se establecen durante tres días en Feliciano porque es su fiesta. Todo eso conforma un universo de cosas que significan una defensa, mejor, una reafirmación, de la identidad”
