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La artesanía, un bien cultural

Las artesanías son objetos simbólicos, con una doble virtud: son útiles y bellos portadores de cultura.
Sábado 9 de Julio de 2011 | 13:39 Hs. (Actualizado: 13:39 Hs.)
Conocer las artesanías propias de un lugar puede ser muy revelador. Una pieza artesanal nos habla de las tradiciones vigentes en una comunidad y de los mestizajes culturales que allí tienen lugar. De las materias primas existentes en la zona, las costumbres y también de las búsquedas estéticas.
Desde este punto de vista, una artesanía es una pista que se nos ofrece para seguir un rastro. La punta de un inmenso iceberg para entrar a las culturas que habitan en una región.
Son objetos simbólicos porque almacenan un bagaje cultural, el significado que la gente va dando a lo que hace, las huellas que deja a su paso.
No es casual que la mayoría de las artesanías sean objetos necesarios en la vida cotidiana. Cuchillos, paneras, ponchos, jarros, baldes, cintos, manteles, escobas, guitarras, juguetes, mates, sillas… Todo lo imprescindible podría ser artesanal. Sin embargo, los productos masivos (muchos importados) ocupan esos espacios.

RECUERDOS Y ARTESANÍAS. Visitar los distintos lugares turísticos que ofrece Entre Ríos es una oportunidad para recorrer ferias, fiestas, museos o centros de artesanos. En cada uno de ellos el viajero puede encontrar piezas únicas, portadoras de significados.
Una artesanía es una embajadora, una emisaria y también un ayudamemoria, una criatura que nos impide olvidar su procedencia, las huellas que le dieron vida y luego trascienden para recordarnos toda una cultura, como si tuvieran la capacidad de depositar lo mejor de cada viaje.
Justamente, para almacenar y contener se pensaron muchas de las artesanías entrerrianas: las ollas para las comidas comunitarias de los antiguos (que cuando perdían esa utilidad se empleaban en los enterratorios); cacharros corrugados, con incisos y engobes color crema, negro grisáceo y pardo; canastos tan indestructibles como hermosos en palma caranday; chifles de asta, usados por los arrieros para llevar agua; mates; bolsos y carteras de cuero vacuno y yeguarizo; jarras y baldes lecheros de zinc; fuentes en vitrofusión.
Tal vez la razón de ser de estas piezas vivas, su utilidad y su aura (lo mismo aquellas que abrigan o decoran) haya que buscarlas en la acción de guardar y reunir, abarcar y abrazar, incluir e implicar el eterno fluir entre los orígenes y los tiempos que vendrán.
Volver con una artesanía es llevarse a casa algo irrepetible, elaborado por manos del lugar, con materias primas del lugar. Un objeto que también es un recordatorio, algo que nos trae a la memoria ese sitio por donde anduvimos. Regalar una artesanía es entregar un fragmento vivo de una cultura. Una artesanía es como una semilla, cuando alguien la adquiere favorece a su difusión y prosperidad.
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