PRECIO JUSTO

¿Cuánto vale una artesanía?

Al momento de adquirir un objeto artesanal, suele compararse su precio con otro producto similar fruto de la industrialización. Algunas pistas para no caer en la trampa.
Sábado 9 de Julio de 2011 | 13:35 Hs. (Actualizado: 13:35 Hs.)
“El artesano pone un precio a su trabajo, pero su valor está muy por encima de esa estimación. Una artesanía es un producto cultural cargado de significación. Es una obra en la que concluye un largo proceso, desde la búsqueda de la materia prima, el desarrollo de una idea, la aplicación de un oficio y un diseño, un fino trabajo de terminación, todo esto con el fin de agradar a los sentidos de quien lo va a usar. Detrás de un producto artesanal hay una inmensa carga cultural, generalmente la historia de varias generaciones. Eso tiene un valor incalculable”, reflexionó Cielo Yuber, directora del Museo y Mercado de Artesanías de Entre Ríos.
Si comparamos un cubrecama tejido en Entre Ríos al telar con lana de oveja natural y otro de matelacé importado. Hay varias diferencias que podemos observar.
El precio del importado seguramente es inferior. Está realizado con fibras sintéticas. Es fruto de un proceso industrial cuya huella ecológica (el impacto ambiental que requiere su elaboración) es altísima. Su comercialización nada aporta a la economía regional. En cuento a su prestación, un material sintético nunca ofrece el mismo abrigo que uno de fibras naturales. Su durabilidad es limitada. No es portador de cultura. Se trata de un objeto producido en serie.
Si comparamos los precios –desde la lógica mercantil- la manta tejida es más cara, de ahí que, muchas veces terminamos optando por el cubrecama importado. ¿En qué reside esa diferencia? Son muchos los factores que intervienen.
El artesanal es un producto único, realizado de manera exclusiva, a mano, sin industrialización. Utiliza fibras naturales, hiladas manualmente con las tradicionales ruecas, sin químicos, ni procesos industriales. Cada prenda es fruto de un diseño original, es el resultado del encuentro de dos culturas: la de los inmigrantes que trajeron los telares y la criolla que aportó las fibras. En cuanto a su duración, se trata de una pieza que puede pasar de una generación a la otra sin deteriorarse. El abrigo que brinda es superior a cualquier otro. Se trata de un objeto producido de manera sustentable. Su comercialización aporta a la economía regional y a la preservación de la cultura.
Por todo esto, podemos decir que si el precio de una artesanía es superior, es porque su valor también lo es. El valor incluye la carga simbólica de un bien, su calidad, sus posibilidades de uso, su proceso de producción, etc. Muchos de estos atributos se reflejan en el precio: no es lo mismo elaborar una manta en tres días que 2.000 mantas en el mismo tiempo.
Valor y precio no son sinónimos. Al momento de comprar es interesante apreciar ambos, pero si de un producto cultural se trata, el primer término es el que mayor peso tiene. Esto lo saben muy bien quienes son parte del mercado artesanal en América Latina, también lo conocen los viajeros ilustrados.
La artesanía en Entre Ríos es un bien cultural que entre sus virtudes tiene además otra: circula en un mercado no pensado para las minorías. Son objetos marcados con un precio justo: acorde con su valor cultural.
Revalorizar su lugar es una tarea necesaria y que ya está en marcha. Un ejemplo de esto es la experiencia de la Cadena de valor textil artesanal, que busca en Entre Ríos revitalizar el proceso de producción de textiles, teniendo en cuenta, entre otros aspectos, calidad, precio justo y diseño.
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