PARA VISITAR
Museo y Mercado
De los cinco museos provinciales, es el único que además es mercado. Los bienes culturales que atesora son artesanías provenientes de toda Entre Ríos.
Sábado 9 de Julio de 2011 | 13:32 Hs.
(Actualizado: 13:32 Hs.)
El próximo 24 de julio cumple 32 años de vida en Paraná, es el Museo y Mercado Provincial de Artesanías, una casona centenaria que reúne piezas de los artesanos de la provincia para su exposición y venta.
Es un placer recorrer sus habitaciones y aprender cómo fue realizada cada pieza, su origen, qué materiales se utilizaron, cómo los obtuvieron, la historia de la familia o el artesano que las creó. Estas obras reflejan la creatividad y laboriosidad de hombres y mujeres que logran realzar elementos de uso cotidiano con su talento.
En el Museo y Mercado, cada artesanía es entendida como un viaje, una oportunidad para conocer en intimidad la provincia de Entre Ríos. Resaltar la carga cultural de cada artesanía es la misión de esta casa, donde su patrimonio se caracteriza por reunir artesanías y neoartesanías significativas y de muy buena factura.
El Museo fue inaugurado el 24 de julio de 1979 en la casona de calle Urquiza 1239, adquirida para tal fin por el Estado Provincial. Depende de la Subsecretaría de Cultura.
Además de las variadas actividades que desarrolla en su sede, el Museo y Mercado Provincial de Artesanías recibe en forma permanente invitaciones para participar de charlas, encuentros y exposiciones.
Luego de años de trabajo y presencia en diversos lugares, las artesanías entrerrianas y la institución cuentan con el reconocimiento de especialistas y del público en general. En sus años de vida, recibió diversos premios. En su sede, se realizó en varias oportunidades la preselección provincial para el Premio UNESCO de Artesanías para América Latina y el Caribe, así como la regional del mismo Certamen. En abril de 2003 se entregó en su sala central el diploma del Tercer Premio UNESCO de Artesanías que logró en México el trabajo realizado por un artesano de Entre Ríos.
El Museo y Mercado se encuentra en Urquiza 1239, Paraná, (0343) 4208891.
Lo que nos enseña una artesanía
Hecho con las manos, el objeto artesanal guarda impresas, real o metafóricamente, las huellas digitales del que lo hizo. Esas huellas no son la firma del artista, no son un nombre; tampoco son una marca. Son más bien una señal: la cicatriz casi borrada que conmemora la fraternidad original de los hombres.
Hecho por las manos, el objeto artesanal está hecho para las manos: no sólo lo podemos ver sino que lo podemos palpar. A la obra de arte la vemos pero no la tocamos. Nuestra relación con el objeto industrial es funcional; con la obra de arte, semirreligiosa; con la artesanía, corporal.
Los lazos físicos y corporales que nos unen con los demás no son menos fuertes que los lazos jurídicos, económicos y religiosos. La artesanía es un signo que expresa a la sociedad no como trabajo (técnica) ni como símbolo (arte, religión) sino como vida física compartida.
La jarra de agua o de vino en el centro de la mesa es un punto de confluencia, un pequeño sol
que une a los comensales. Pero ese jarro que nos sirve a todos para beber, mi mujer puede transformarlo en un florero. La sensibilidad personal y la fantasía desvían al objeto de su función e interrumpen su significado: ya no es un recipiente que sirve para guardar un líquido sino para mostrar un clavel. Desviación e interrupción que conectan al objeto con otra región de la sensibilidad: la imaginación. Esa imaginación es social: el clavel de la jarra es también un sol metafórico compartido con todos. En su perpetua oscilación entre belleza y utilidad, placer y servicio, el objeto artesanal nos da lecciones de sociabilidad.
La artesanía no quiere durar milenios ni está poseída por la prisa de morir pronto. Transcurre
con los días, fluye con nosotros, se gasta poco a poco, no busca a la muerte ni la niega: la acepta.
Entre el tiempo sin tiempo del museo y el tiempo acelerado de la técnica, la artesanía es el latido del
tiempo humano. Es un objeto útil pero que también es hermoso; un objeto que dura pero que se acaba
y se resigna a acabarse; un objeto que no es único como la obra de arte y que puede ser reemplazado
por otro objeto parecido pero no idéntico. La artesanía nos enseña a morir y así nos enseña a vivir.
Fragmento de “El uso y la contemplación”, Octavio Paz, en “In-Mediaciones”, Seix Barral, Barcelona, 1979.
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Es un placer recorrer sus habitaciones y aprender cómo fue realizada cada pieza, su origen, qué materiales se utilizaron, cómo los obtuvieron, la historia de la familia o el artesano que las creó. Estas obras reflejan la creatividad y laboriosidad de hombres y mujeres que logran realzar elementos de uso cotidiano con su talento.
En el Museo y Mercado, cada artesanía es entendida como un viaje, una oportunidad para conocer en intimidad la provincia de Entre Ríos. Resaltar la carga cultural de cada artesanía es la misión de esta casa, donde su patrimonio se caracteriza por reunir artesanías y neoartesanías significativas y de muy buena factura.
El Museo fue inaugurado el 24 de julio de 1979 en la casona de calle Urquiza 1239, adquirida para tal fin por el Estado Provincial. Depende de la Subsecretaría de Cultura.
Además de las variadas actividades que desarrolla en su sede, el Museo y Mercado Provincial de Artesanías recibe en forma permanente invitaciones para participar de charlas, encuentros y exposiciones.
Luego de años de trabajo y presencia en diversos lugares, las artesanías entrerrianas y la institución cuentan con el reconocimiento de especialistas y del público en general. En sus años de vida, recibió diversos premios. En su sede, se realizó en varias oportunidades la preselección provincial para el Premio UNESCO de Artesanías para América Latina y el Caribe, así como la regional del mismo Certamen. En abril de 2003 se entregó en su sala central el diploma del Tercer Premio UNESCO de Artesanías que logró en México el trabajo realizado por un artesano de Entre Ríos.
El Museo y Mercado se encuentra en Urquiza 1239, Paraná, (0343) 4208891.
Lo que nos enseña una artesanía
Hecho con las manos, el objeto artesanal guarda impresas, real o metafóricamente, las huellas digitales del que lo hizo. Esas huellas no son la firma del artista, no son un nombre; tampoco son una marca. Son más bien una señal: la cicatriz casi borrada que conmemora la fraternidad original de los hombres.
Hecho por las manos, el objeto artesanal está hecho para las manos: no sólo lo podemos ver sino que lo podemos palpar. A la obra de arte la vemos pero no la tocamos. Nuestra relación con el objeto industrial es funcional; con la obra de arte, semirreligiosa; con la artesanía, corporal.
Los lazos físicos y corporales que nos unen con los demás no son menos fuertes que los lazos jurídicos, económicos y religiosos. La artesanía es un signo que expresa a la sociedad no como trabajo (técnica) ni como símbolo (arte, religión) sino como vida física compartida.
La jarra de agua o de vino en el centro de la mesa es un punto de confluencia, un pequeño sol
que une a los comensales. Pero ese jarro que nos sirve a todos para beber, mi mujer puede transformarlo en un florero. La sensibilidad personal y la fantasía desvían al objeto de su función e interrumpen su significado: ya no es un recipiente que sirve para guardar un líquido sino para mostrar un clavel. Desviación e interrupción que conectan al objeto con otra región de la sensibilidad: la imaginación. Esa imaginación es social: el clavel de la jarra es también un sol metafórico compartido con todos. En su perpetua oscilación entre belleza y utilidad, placer y servicio, el objeto artesanal nos da lecciones de sociabilidad.
La artesanía no quiere durar milenios ni está poseída por la prisa de morir pronto. Transcurre
con los días, fluye con nosotros, se gasta poco a poco, no busca a la muerte ni la niega: la acepta.
Entre el tiempo sin tiempo del museo y el tiempo acelerado de la técnica, la artesanía es el latido del
tiempo humano. Es un objeto útil pero que también es hermoso; un objeto que dura pero que se acaba
y se resigna a acabarse; un objeto que no es único como la obra de arte y que puede ser reemplazado
por otro objeto parecido pero no idéntico. La artesanía nos enseña a morir y así nos enseña a vivir.
Fragmento de “El uso y la contemplación”, Octavio Paz, en “In-Mediaciones”, Seix Barral, Barcelona, 1979.
