La cadena productiva avanza en un plan de trabajo con el norte bien definido

Potencial vitivinícola, principal objetivo a estudiar en Entre Ríos

La Asociación de Vitivinicultores de la provincia ya tiene la propuesta que discute con el CFI, en el marco de la Región Centro, para definir cómo será la estructura del trabajo de relevamiento, diagnóstico y proyección del sector en una provincia que ha recuperado una actividad productiva, social, cultural y económica de raigambre histórica.
Jueves 23 de Agosto de 2012 Hs.
En un viñedo de Paraná se realizó una capacitación sobre poda.
En un viñedo de Paraná se realizó una capacitación sobre poda.
Cuando el 2 de agosto pasado se realizó la presentación de los informes logrados a través de los estudios de las cadenas del maíz y foresto-industrial de Entre Ríos, en el marco del convenio entre la Región Centro y el Consejo Federal de Inversiones, y allí se anunció que las cadenas porcina y vitivinícola serían las próximas a indagar exhaustivamente, la Asociación de Vitivinicultores de Entre Ríos (Aver) ya tenía en sus manos la propuesta de plan de trabajo para el estudio de la cadena de valor en nuestra provincia.
De este modo, la Aver dio un paso firme a la hora de solicitar los fondos que le permita encarar un trabajo que describa la organización, el marco de funcionamiento y las principales problemáticas del cluster y que sirva como herramienta para la realización de propuestas que potencien su desarrollo futuro y su difusión entre los diferentes actores políticos y la realización de distintas actividades de trabajo.

Esquema. Según el documento al que accedió EL DIARIO, los cultores de la producción de la uva y la confección del vino en la provincia se proponen realizar un relevamiento de todos los productores vitícolas, para a): tener un conocimiento íntegro de la ubicación, tamaño, cepas implantadas, etc. de los diferentes viñedos de la región; b) realizar un censo de la capacidad industrial asociada a la actividad (bodegas elaboradoras); y c) relevar información sobre el gasto de investigación específica existente para la actividad y la región, qué programas futuros hay y cuáles son las instituciones que participan.
En definitiva, el sector organizado se propone que el trabajo teórico de campo le arroje como resultado un diagnóstico lo más acertado posible acerca de la situación actual de la cadena productiva, los principales problemas para su desarrollo y, lo más importante, el potencial económico y social de la actividad, siempre que continúe transcurriendo en la senda de la inversión y el crecimiento sostenido de la actividad y la organización institucional.

Fundamentos. El sector entiende que, a diferencia de otros tipos de actividades, por sus características de producción, la vitivinicultura requiere del afincamiento de personas en zonas rurales, ocupándose mano de obra familiar o generando puestos de trabajo especializados, dependiendo de la magnitud del emprendimiento. “Asimismo, se presenta como una alternativa y posibilidad de diversificación para productores de la región, sin perjuicio del valor que poseen los vinos de alta gama producidos y elaborados en la región, que suponen un valor agregado a emprendimientos gastronómicos y el turismo de la región”, explican los empresarios.
De allí que justifican la necesidad de este estudio en que 1) una actividad con un nuevo comenzar en la región; 2) posee arraigo cultural en estas tierras; 3) tiene un mercado potencial y es bueno poseer productos genuinos de esta región; 4) mejora la imagen e identidad para emprendimientos gastronómicos del país; 5) es una buena oportunidad para puestos de trabajo calificados; 6) genera y demanda innovación y desarrollo tecnológico; 7) permite incubar nuevos emprendimientos de distintas escalas; 8) demanda la implementación de protocolos de calidad y cuidado del medio ambiente; y entre otras, 9 ) permite un mayor posicionamiento de la región en el escenario vitivinícola de la Argentina.
Con todos estos argumentos, los vitivinicultores –que han logrado un importante avance productivo e institucional en los últimos años– han logrado que el Foro de Entidades Empresarias de Entre Ríos y el Gobierno de Entre Ríos apoyen la posibilidad de este estudio que implica generar la información y el relevamiento preciso para establecer las bases de un desarrollo sustentable y de lo que llaman un “nuevo renacer” de esta actividad con una larga tradición en la región, actualizada por las nuevas tecnologías, generando una “identidad” desde el punto de vista productivo y cultural. “La información generada sobre la estructura, debilidades y fortalezas de toda la cadena tendrá impacto sobre todos los actores de la misma para su desarrollo futuro”, explican.



Curso de poda para mejorar el viñedo

Aunque parezca una noticia extemporánea, que no resulte una novedad que el sector vitivinícola ya está generando cursos de capacitación como cualquier otra actividad productiva de la región. Esto ocurrió días atrás cuando en el viñedo de Leonardo Centurión, a escasos metros del Acceso Norte, en Paraná, donde se desarrolló un curso de poda para vid. El mismo estuvo organizado por la Asociación de Vitivinicultores de Entre Ríos (Aver) en el marco del plan de mejoramiento de viñedos propuesto por la entidad y ya realizado en Colón, en Victoria y ahora en la capital provincial.
Estuvo a cargo del ingeniero agrónomo Andrés Passadore y concurrieron los seis productores que hay en la zona, y además representantes del Municipio de La Paz, interesados en producir vid, como así también profesionales del sector.
El curso giró en torno al manejo del viñedo, su forma de conducción y las actividades culturales necesarias para un mejor manejo que redunde en mejor producción en cantidad y calidad.
La parte práctica del curso sobre la poda de la vid se llevó a cabo sobre plantas establecidas hace 16 meses, donde, informa el productor anfitrión, se pudieron apreciar las cuestiones más importantes a tener en cuenta a la hora de formar una planta de viñedo, desde su inicio en la implantación, para que en las sucesivas temporadas puedan tener el mejor rendimiento.
Asimismo, con la práctica, los productores pudieron apreciar los errores más comunes cometidos en el establecimiento del viñedo y las diferencias en los distintos tipos de podas que existen, según las diferencias entre las variedades.
Gustavo Sánchez Romero
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