Concordia. Una historia de traiciones terminó con el cobarde ataque a una joven madre

Nuevo femicidio precedido de torturas

Sábado 17 de Marzo de 2012 Hs.
Pavón habría torturado a la víctima hasta matarla a golpes.
Crédito: Diario Río Uruguay
Pavón habría torturado a la víctima hasta matarla a golpes.
La Fiscalía de Concordia dispuso la detención de un hombre de 39 años, peón de quintas, como único sospechoso de los tormentos y asesinato sufridos por Cristina Griselda Alegre, de 26 años, ocurridos el jueves en una zona del sureste de esa ciudad, en una zona conocida como Frigorífico La Paz.
Ricardo Caio Pavón, peón y cuidador de una quinta de la zona de Villa Adela, Concordia, fue acusado ayer de haber atado de pies y manos y colocarle una bolsa de nylon en la cabeza a la esposa de su hermano (Horacio Pavón, de 32), para luego golpearla ferozmente con un objeto contundente, principalmente en la cara, y luego asfixiarla con una prenda íntima hasta ocasionarle la muerte.
El cadáver fue encontrado dentro de un galpón, a escasos 100 metros de la casa de la víctima.
Hay testigos que vieron a Cristina Alegre con Ricardo Pavón en ese lugar, horas antes del hallazgo del cadáver. Entre ellas, la hija de la fallecida, de 7 años, que llegó al lugar y encontró a su madre junto a su tío, por lo cual este último le pidió que se retirara, porque tenía que hablar a solas con su mamá.
La causa está en manos de los fiscales Mario Guerrero y Mariana Elías, de Concordia, que dispusieron el jueves a la noche la captura de Caio. El hombre fue hallado por la Policía en su casa del barrio Fátima II, y alojado en la Alcaidía de esa ciudad.

Maraña. Al comenzar a indagar sobre los posibles motivos del hecho, los responsables de la investigación fueron desenredando una historia asombrosa, enfermiza, increíble. Cuando declaró la madre de la víctima, una mujer de sólo 40 años, los fiscales y los periodistas accedieron a una trama morbosa, teñida de celos patológicos y violencia.
Elsa Alegre, la mamá de la mujer asesinada, es además, actual pareja del principal sospechoso. En resumidas cuentas, el imputado es cuñado, padrastro y supuesto amante de la víctima.
Elsa declaró a la prensa que el jueves a la mañana, alrededor de las 9, Caio le dijo que iba a la casa de Cristina, porque ésta le pidió que le carneara un chivo para comer en el cumpleaños de una sobrina. Y que volvió al mediodía, sin dar demasiadas muestras de nerviosismo.
La madre de la víctima dijo no “sentir nada” por la muerte de su hija, con quien estaba enemistada porque conocía su relación sentimental con Ricardo Pavón. “Un día le dije a Cristina: vos andás con mi marido. Nos agarramos del pelo, me pegó y me tiró con un mate. No fui más a la casa. Después nos volvimos a hablar, pero así nomás” le contó la madre de la víctima y mujer del acusado a los periodistas del diario El Sol de Concordia.

Entuerto. Las versiones recolectadas por la Policía y confirmadas por los dichos de la madre de la víctima apuntan a que Caio Pavón descargó toda su furia contra su amante, agraviado por una supuesta traición de Cristina. Sospechaba que la mujer lo engañaba, a su vez, con un tercer hombre. Un camionero de Bahía Blanca que viajaba periódicamente a Concordia a cargar madera, según se explayó la madre de la mujer asesinada. Como quien se ofende porque un objeto de su propiedad no obedece a sus deseos, Pavón habría puesto fin a la situación de modo cruel, inmovilizando a su víctima para someterla a tormentos y matarla a golpes, alrededor de las 11 o 12 del jueves, según indican las pericias forenses con que ya cuentan los fiscales.


Perfiles ocultos

Los vecinos de la víctima describieron ante los periodistas a Cristina y su marido, Horacio Pavón, como dos personas muy trabajadoras, educadas pero de pocas amistades. Al hablar de la joven madre asesinada, los habitantes de la zona del Frigorífico La Paz la recordaron como una mujer linda, educada, callada y prolija.
Explicaron que Pavón era cuidador de una quinta perteneciente a un abogado santafesino que hace algunos años invirtió en la finca y se dedicó a producir arándanos. Cristina era ama de casa, cuidaba a su niña de 7 años y ayudaba a su marido en algunos quehaceres de la finca.
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