ORIENTE MEDIO. A rojo vivo

Irán refuerza sus defensas para proteger sus sitios nucleares

Inspectores del Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) llegaron a Teherán para investigar el programa nuclear. Amenaza de ampliar la suspensión de exportación de petróleo, que sigue subiendo su precio.
Martes 21 de Febrero de 2012 Hs.
Una carroza de Carnaval en Duseldorf (Alemania) muestra a un muñeco del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad.
Una carroza de Carnaval en Duseldorf (Alemania) muestra a un muñeco del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad.
Irán inició ayer unas maniobras militares destinadas proteger sus instalaciones nucleares.
Aunque anunciadas en medio de las amenazas de un eventual ataque israelí, la coincidencia de éstas con la llegada de los inspectores de la ONU refuerza la imagen de que el régimen iraní utiliza un doble lenguaje con la comunidad internacional.
También transmiten la sensación de que la República Islámica se está preparando para lo peor.
De momento, ni las sanciones paralizantes de la economía ni el riesgo de un bombardeo han conseguido que los dirigentes iraníes cambien su discurso de desafío, aunque algunos observadores ven en el creciente nerviosismo de sus reacciones un signo de que la presión empieza a hacer mella.
Mientras tanto, cinco inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) llegaron a Teherán, con el objetivo de completar la investigación que iniciaron a finales de enero.
El clima de tensión ante las continuas trabas iraníes y el consiguiente aumento de sanciones internacionales, han rodeado esta visita, que en principio tendría que ser de rutina, de un aura de última oportunidad.

SOPORTE. El petróleo es la principal fuente de divisas de Irán y ante el creciente aislamiento de su economía se había convertido en su último soporte vital. Mientras fluya el petróleo, el régimen puede salir adelante.
Pero si a las dificultades para cobrar su venta se suma el embargo anunciado por la UE y al que EE.UU. trata de que se unan lndia y China, tiemblan los pilares.
De ahí, las airadas respuestas iraníes amenazando con cerrar el estrecho de Ormuz primero, y con cortar el suministro a los europeos sin esperar a que ellos dejen de comprar, después.
“Ni las sanciones ni las amenazas militares de los sionistas van a hacernos renunciar a nuestros derechos legítimos”, declaró el presidente Mahmud Ahmadineyad.
No hay que desestimar sus palabras como mera bravuconería. Algunos analistas están convencidos de que nada como un ataque extranjero, y sobre todo israelí, serviría para sacar al régimen de la profunda crisis de legitimidad que atraviesa.
Esa espiral de amenazas y contraamenazas está adquiriendo una derivación peligrosa, como se ha visto con los fallidos atentados anti israelíes en Tailandia, India y Georgia. Cualquier chispa puede provocar el fuego.

AUMENTO. El precio del petróleo alcanzó su nivel más alto desde junio del año pasado debido principalmente a las crecientes tensiones entre algunos países occidentales e Irán por su programa nuclear.
El barril de Brent superó por primera vez en ochos meses los US$120. El costo del diesel alcanzó también un precio récord en el Reino Unido.
Irán es el segundo productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y comercializa diariamente en el mundo alrededor de 3,6 millones de barriles de crudo, de los que alrededor de un 18 por ciento tenían como destino la Unión Europea, aunque sus principales clientes están en Asia.

Israel necesita 100 aviones

Si Israel decidiera lanzar un ataque contra Irán, sus pilotos tendrían que volar más de 1.600 kilómetros a través de un espacio aéreo hostil, repostar durante el vuelo, neutralizar las defensas antiaéreas iraníes, atacar simultáneamente varios lugares subterráneos, y utilizar al menos 100 aviones.
Esta es la valoración de funcionarios de la Secretaría de Defensa y analistas militares próximos al Pentágono, que aseguran que un ataque dirigido a retrasar el programa nuclear iraní sería una operación enorme y altamente compleja.

“Prohibir las exportaciones muy pequeñas a Gran Bretaña y Francia implica muy pocos riesgos para Irán. Más bien, hace subir el precio internacional del crudo, que es lo que Irán quiere alentar”, Caroline Bain, analista de Economist Intelligence Unit
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