Educación. Úrsula Vallendor, una de las máximas referentes en esta pedagogía, estuvo en la ciudad

Quieren abrir una escuela Waldorf

Un grupo paranaense está trabajando para crear una escuela que funcione bajo los postulados de la pedagogía que sostiene que el niño debe autoconstruir su aprendizaje.
Lunes 29 de Octubre de 2012 Hs.
En un jardín de la pedagogía Waldorf se apunta que niños y niñas actúen en un ambiente propicio.
En un jardín de la pedagogía Waldorf se apunta que niños y niñas actúen en un ambiente propicio.
Días atrás, estuvo en Paraná una de las máximas referentes en Pedagogía Waldorf en Latinoamérica, Úrsula Vallendor, que es la directora de la Escuela Waldorf Rudolf Steiner de Florida –Buenos Aires–, la más antigua en su tipo en Latinoamérica (tiene 72 años).
Vallendor llegó a la ciudad convocada por un grupo de madres y padres interesados en fundar un jardín Waldorf en la ciudad, para lo cual están buscando experiencias de distintas instituciones que ya funcionan como tales en Argentina. Dentro de estas actividades estuvo la charla que dio Vallendor en el salón de la Alianza Francesa, donde narró los orígenes de esta pedagogía e hizo un recorrido por las distintas etapas del crecimiento del niño, que la pedagogía Waldorf divide en septenios.
Sucede que la participación de los padres en la toma de decisiones dentro de la escuela, tanto pedagógicas como de gestión, es importantísima en este tipo de escuela. En realidad, se trata de cooperativas de padres y docentes, donde el director es una figura que existe sólo para los organismos oficiales. En rigor, no hay director sino una serie de comisiones de trabajo que van llevando adelante la escuela. No sólo se aprenden contenidos curriculares: se da un espacio de gran jerarquía a las labores (tejido, amasado de pan, construcciones), a las artes, a la música y a los idiomas (se enseñan dos lenguas extranjeras). Durante todo el año se trabaja la tierra: se siembra, se cuida el crecimiento de las plantas, se cosecha. Todas estas labores se vinculan con las etapas evolutivas tipificadas por esta pedagogía.
Todo el proceso de aprendizaje se desarrolla en el marco de los postulados de Rudolf Steiner, un pensador alemán que propuso en 1919, otro modo de mirar al niño y en definitiva otro modo de educar.
“La pedagogía Waldorf apunta a lograr la paz y la comprensión entre los hombres”, agregó Vallendor. Las escuelas Waldorf se presentan como desarrolladoras de potencialidades, no como mera transmisora de conocimientos, se explicó. Además, se diseñan las actividades teniendo como norte la máxima de que “el niño se enseña a sí mismo”, sostuvo. “El ser humano es un ser de autoaprendizaje”, aseveró.

Juego y aprendizaje. En este tipo de pedagogía, no se fuerza al niño a pasar de nivel. Una de las ideas centrales es que el niño es un ser de autoconocimiento. Aprende solo. Sólo necesita un ambiente propicio. “Nosotros lo que podemos hacer es crear el ambiente, cuidar el ambiente para que ellos encuentren lo que necesitan”, dijo la especialista. Esta es una de las razones por las cuales, por ejemplo, no se enseña a leer, es decir, no se trabaja explícitamente en la enseñanza de la lectura y la escritura. Se trata de unas habilidades que el niño debe construir por sí mismo, según esta perspectiva. “No enseñamos a leer. El niño empieza a leer solo. (De otro modo) el niño que no está maduro fuerza un proceso y después pierde su alegría de aprender”, sostuvo Vallendor.
En Paraná, la idea es fundar en principio un jardín Waldorf. Y en su charla, Vallendor se explayó acerca de cómo funciona. Se trata de una sala integrada, con niños de distintas edades, como sucede en una familia cualquiera. Todos tienen la misma maestra, que hace la limpieza, prepara la comida, cuida la huerta. “Actúa como si fuera una mamá. No hay programado un aprendizaje sistemático. Los niños están ocupados en aprender a través del juego”, dijo Vallendor. “El juego es un trabajo, no es diversión. En el jardín hay muchos rincones, que les dan la posibilidad de ser creativos, con diversos elementos muy sencillos que intervienen para que el niño desarrolle su creatividad”, señaló.
Por otro parte, se deben poner al alcance de los niños “los materiales más nobles que podamos pues manipulando aprenden”, sentenció. Seda, tejidos naturales, distintos tipos de maderas, diferentes especies de hojas, serán los elementos que deberán estar al alcance de los niños en el jardín.



AL MARGEN

Evaluación. “Las labores, las artes, la pintura, son tan importantes como las asignaturas mismas. Cada uno es muy capaz en algo y no tanto en otra cosa. Lo importante es ayudar a otros y que otros me ayuden. Utilizar el tiempo que nos sobra (porque terminamos antes) para ayudar a otro”, planteó la pedagoga formada en Waldorf. Por eso el sistema de calificaciones instituido no funciona en una institución como ésta. “No podemos tener calificaciones numéricas porque medimos a cada uno con su propia vara”, dijo.

Autogestión. La escuela Waldorf es una escuela de gestión colaborativa entre padres y docentes. No busca el lucro. Se mantiene con aportes de los padres, no se trata de pagar una cuota, cada uno aporta según sus posibilidades, y en acuerdo con el resto de la comunidad educativa. Pero Vallendor consideró que sería bueno tener este tipo de vinculación con el Estado y además expresó que la escuela prefiere docentes formados en la educación común, que luego se especialicen en esta pedagogía. No quieren ser una burbuja, quieren también hacer sus aportes a la educación pública.
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