A 18 AÑOS DEL CASO

Los otros desaparecidos para recordar y deliberar

La desaparición de Gómez y Basualdo tuvo como sospechosos a la Policía y el caso quedó archivado. Pero fue motivo de la incorporación de la figura de habeas corpus en la Constitución de 1994.
Sábado 16 de Junio de 2012 Hs.
Isabel Basualdo nunca cejó en la búsqueda de su hijo Martín, desaparecido hace 18 años.
Isabel Basualdo nunca cejó en la búsqueda de su hijo Martín, desaparecido hace 18 años.
La semana pasada se juzgó a tres oficiales de la Comisaría Quinta de la Policía por el secuestro y desaparición de Elías Damián Gorosito. El martes se conocerá la sentencia. Hoy se cumplen 18 años de que los jóvenes Martín Basualdo y Héctor Gómez fueron vistos por última vez cuando eran detenidos también por personal de la Comisaría Quinta. La investigación del caso fue un escándalo a raíz de testimonios contradictorios y silencios. Se pidió el apartamiento de la fuerza en la pesquisa, pero el reclamo no prosperó. El caso recayó en el Juzgado de Instrucción a cargo del entonces juez de Instrucción, Héctor Toloy.
Se vinculó desde un primer momento a un sector de la Policía, pero el expediente judicial fue archivado sin pruebas.
La mañana de ese jueves 16, Gómez y Basualdo pasaron por la sede del Instituto de Obra Social de la provincia de Entre Ríos (Iosper) a retirar dos kilos de leche para la nena del primero, que había nacido hacía 10 días. Una hora más tarde se los vio en un lavadero ubicado en la esquina de Salta y Victoria a pedir trabajo. Fue la última vez que se los registró. La reconstrucción del hecho indica que fueron levantados por un vehículo a unas cuadras de allí.
Gómez tenía 22 años, era hijo de un ex funcionario policial y no registraba antecedentes. Basualdo, de 19, había sido arrestado por personal de la Quinta en varias ocasiones entre 1993 y 1994 por los delitos de robo simple, daño, resistencia a la autoridad y amenazas reiteradas.
En la mira de la fuerza también quedó personal de la División Investigaciones porque uno de sus integrantes había sido acusado por Gómez de apremios ilegales.

DESAPARICIÓN FORZADA. José Iparraguirre fue uno de los abogados que estuvo en el caso como integrante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Representó a los familiares que pudieron intervenir en la causa no como querellantes, sino como actores civiles, porque en ese momento no estaba incorporado en el Código Penal la figura de querellante particular.
Iparraguirre presentó un habeas corpus, pero Toloy lo rechazó porque no existía tal figura. El rechazo del juez se transformó en el argumento de un recordado debate para dirigentes y militantes por los derechos humanos. En ese entonces, mientras se buscaba a los desaparecidos, Iparraguirre contactó a Eduardo Barcesat, quien era constituyente en la Convención de ese año que sesionaba en Santa Fe. El reconocido constitucionalista, por entonces vicepresidente de la entidad a nivel nacional, presentó un proyecto para que el habeas corpus sea incorporada a la nueva carta magna de la Nación. Todo el debate giró alrededor del caso Gómez y Basualdo. Finalmente se incorporó.
“La desaparición forzada de Gómez y Basualdo fue la demostración de que existía en Entre Ríos una política de torturas, apremios ilegales y desaparición de personas por parte de sectores de la Policía”, recuerda el abogado penalista de Paraná, en diálogo con EL DIARIO.
Los avances en materia jurídica no fueron menores de aquel fatídico año a la fecha. Allá, en la década del ’90, no existía la figura de desaparición forzada incorporada en año pasado. Esto hizo que la causa sea caratulada como “averiguación de paradero”.
La madre de Basualdo, Isabel, recorrió sin asistencia del Estado Brasil, Paraguay y varias provincias argentinas siguiendo pistas que - para Iparraguirre - “eran datos falsos sembrados por sectores vinculados a la Policía que intentaban desviar la investigación”.


Un día 13

De Amado Abib no se sabe nada desde el 13 de febrero de 2003, un año después de Elías Gorosito. “La impunidad nos ganó por cansancio y esta es la última entrevista”, dijo a EL DIARIO hace unos meses, Silvia Abib, hija de quien fuera subsecretario de Hacienda del gobierno de Raúl Uranga y síndico del Banco de Entre Ríos, en el gobierno de Washington Ferreira. Creen que el contador de 85 años salió ese día a recorrer en su VW Gol la zona de Paraná campaña, como solía hacer a menudo, y que en Colonia Güemes, donde varios vecinos dijeron haberlo visto pasar, fue víctima de un robo por alguien que lo eliminó para no dejar pruebas.
En la Justicia desde hace nueve años se averigua la desaparición. Y como no hay delito comprobado, tampoco hay sospechosos investigados.
El 13 de enero de 2002 fueron vistos por última vez Rubén José Gill, de 56 años, Norma Margarita Gallego, de 26, y sus cuatro hijos, María Ofelia, de 12, Osvaldo José, de 9, Sofía Margarita, de 6 y Carlos Daniel, de 3.
La lista sigue.
Federico Malvasio
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