ECONOMÍA ALTERNATIVA

Fábricas recuperadas huella de 2001 y ejemplo para el presente

Jueves 12 de Abril de 2012 Hs.
Amalia Gracia presentará su libro hoy, a las 20, en la Facultad de Ciencias de la Educación.
Crédito: Gustavo Cabral
Amalia Gracia presentará su libro hoy, a las 20, en la Facultad de Ciencias de la Educación.
El 70% de las fábricas recuperadas a partir de 2001 ha sobrevivido. Y desde entonces han aparecido nuevos casos. Un libro repasa la experiencia de 36 fábricas; da cuenta de un proceso que persiste como alternativa económica y que es ejemplo para un mundo en crisis.
Han perdido visibilidad con el correr de los años. Pero las experiencias de trabajadores que ponen a funcionar las fábricas que cerraban en 2001 siguen teniendo validez por varios motivos.
En primer lugar, porque en general han sido experiencias exitosas. Hoy, en la Argentina, funcionan 260 emprendimientos productivos que sostienen sus trabajadores, hoy devenidos en atípicos empresarios. El 70% de los intentos ha prosperado.
En segundo lugar porque desde 2001 a la fecha no han cesado de aparecer nuevos casos que se sustentan, en buena medida, en la experiencia acumulada y en los logros pasibles de ser mirados desde el derecho, la sociología, la psicología y la economía.
Luego, también y sobre todo, porque en un mundo en crisis, la experiencia argentina se constituye en un faro más para pensar un modelo de desarrollo distinto al que ha regido el capitalismo, un camino alternativo al de la destrucción del medioambiente y la crisis alimentaria.
Fábricas de resistencia y recuperación social, el libro de la licenciada en Ciencia Política Amalia Gracia, permite mirar el fenómeno emergente en 2001 y repasar el devenir de esta experiencia, a través del análisis a fondo de 36 casos de la ciudad y la provincia de Buenos Aires.
El trabajo será presentado hoy jueves, a las 20, en el auditorio Rodolfo Walsh de la Facultad de Ciencias de la Educación (Buenos Aires 389), con una exposición de Gracia.

CASO POR CASO. “El libro se sustenta en mucho trabajo de campo. Aborda 36 fábricas recuperadas en la coyuntura de la gestión de Néstor Kirchner”, precisó la autora en diálogo con EL DIARIO.
Ese marco, remarcó que la obra “permite ver la emergencia del fenómeno, en términos de acción colectiva, permite un análisis de lo que sucede dentro de cada fábrica, cómo se mueven los cuerpos, cómo se gestiona el espacio, cómo se da la democracia interna, cómo se relacionan con proveedores, con clientes. También hace posible ver el capital jurídico acumulado, el intenso trabajo realizado con jueces, con legisladores. Repasa cómo se fue armando un repertorio de acción colectiva, un repertorio disponible”, dijo Gracia.
–¿Cuántos casos nacidos en aquel 2001 naufragaron?
–Muy pocos. Es llamativa la poca visibilidad que tienen ya hoy las fábricas. El libro de alguna manera hace un seguimiento de lo que fue pasando en estos procesos. A diferencia de los microemprendimientos que promueve el Banco Mundial, estas fábricas tienen un 70% de sobrevivencia, lo cual es altísimo si se tiene en cuenta que por otro lado no tienen demasiado apoyo.
–El libro permite entonces mirar el fenómeno en perspectiva.
–Sí. Es un trabajo bastante amplio. Se ve cómo hacen para recuperar, como se inventan leyes de expropiación que no se usaban para esto porque las luchas se van transmitiendo. Esto retoma ideas de organizaciones que luchan por la vivienda. Hay un aprendizaje de una organización a otra. Pero además hay una historia previa porque las fábricas tomadas o recuperadas no son nuevas ni en la Argentina ni en el mundo. Hay casos en los 80 en Quilmes, promovidos por la Unión Obrera Metalúrgica. Ellos lo intentaron pero no prosperaron porque mucha gente optó por retiros voluntarios. Hoy hay un aprendizaje, además de que no hay retiros voluntarios, se tiene noción de que la opción individual fracasó en los 90.

FUTURO.
–¿Qué futuro tienen estas empresas? ¿Pueden terminar por parecerse a una empresa tradicional?
–Dentro de los emergentes de nuestro proceso, tan intenso e interesante de 2001, pareciera que no hubiera quedado nada. Pero no es así. Tal vez, de todo aquel proceso las fábricas son las que tienen aún un final abierto. No está todavía claro cómo van a evolucionar. –¿Tienen impacto estos casos argentinos como ejemplos para el mundo?
–Cuando el mundo es un desastre, estas experiencias argentinas, las que prosperaron y las que no porque siempre dejan una semilla, pueden ser tomadas en el horizonte griego por ejemplo, en España también. En el mundo las teorías del desarrollo están puestas en cuestión por el problema ambiental, por la crisis alimentaria entre otros factores.
En América Latina, sirven también las experiencias de los pueblos indígenas, sirve la constitución ecuatoriana que incluye la noción del “buen vivir” que propone otra relación de las comunidades con el ambiente y pone en evidencia que los modelos de desarrollo que rigieron hasta acá nos han llevado a la crisis de dimensión civilizatoria en la que estamos.


Sobre la autora

Amalia Gracia es paranaense. Estudió Ciencia Política en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y cursó la Maestría en Demografía (Estudios de Población) en Flacso, México. Hizo luego un doctorado en el Colegio de México, marco en el cual presentó el trabajo sobre las fábricas recuperadas.
Luz Alcain
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