VERANO 2012. Del piletín a la piscina, opciones para zafar del agobio

Alternativas refrescantes en el patio del fondo

Desde las clásicas de lona a las piletas redondas inflables, las opciones económicas para pasar el verano en el patio o en el balcón. Las alternativas más onerosas, con fibra de vidrio e instalación en tres días, o materiales clásicos y un mes de obra. Todo lo que hay para ver y conocer persiguiendo la ocasión de contar con un espejo de agua propio en el fondo de casa.
Sábado 10 de Diciembre de 2011 Hs.
Hay piletas de materiales más sólidos, que supone claramente otro nivel de confort.
Hay piletas de materiales más sólidos, que supone claramente otro nivel de confort.
Las piletas de plástico están de moda: la ventaja es que se arman de forma sencilla, tienen mucha capacidad
Las piletas de plástico están de moda: la ventaja es que se arman de forma sencilla, tienen mucha capacidad
Es el momento del año en que todo el que puede intenta arrimarse a la alternativa de contar con un espejo de agua
Es el momento del año en que todo el que puede intenta arrimarse a la alternativa de contar con un espejo de agua
“Se debe tener muchísimo cuidado en la excavación, porque en nuestra provincia predominan arcillas expansivas"
“Se debe tener muchísimo cuidado en la excavación, porque en nuestra provincia predominan arcillas expansivas"
En la vidriera del bazar se ofrecen todos los tamaños posibles de piletas de lona rectangulares y en la entrada del hipermercado hay un espacio destacado para las de material plástico, circulares, con filtro incluido y una imagen que exhibe a una familia entera sumergida felizmente en las aguas traslúcidas.
Es el momento del año en que todo el que puede intenta arrimarse a la alternativa de contar con un espejo de agua propio, en el patio del fondo o, por lo menos, en el balcón del departamento. Algo que sirva para refrescar un poco el cuerpo o, directamente, para pasar los días de agobio, si se puede, con el agua hasta el cuello. Las opciones son cada vez mayores y hay infinidad de posibilidades de acuerdo al bolsillo de cada quien, aunque para simplificar el recorrido la oferta se puede dividir en tres: piletas de lona o plásticas, de fibra de vidrio y de material.

LA PELOPINCHO. Un joven ingresa a un local de calle Ramírez y se queda observando las piletas de lona que se exponen, una adentro de la otra, como las muñecas rusas. “Necesito una pileta chica, de las más chica”, solicita y explica: “Es para el perro, pobre, tengo un labrador y sufre como loco el calor”. El vendedor no parece asombrado y el cliente completa: “Tiene que ser bien barata porque sino mi mujer me mata”.
Las piletas de lona “se venden como caramelo”, dice uno de los empleados del bazar de calle Gualeguaychú. Tanto es así que hay quien compra piletines hasta para el perro.
La marca más clásica ofrece ocho alternativas de tamaño, desde una pequeña, de 1,50 mts por 1,07 y 30 centímetros de profundidad a 200 pesos, hasta una medida más cómoda de 3 metros de largo por 2 de ancho y unos 75 centímetros de profundidad a 750 pesos. Se puede, por supuesto, buscar una todavía más amplia -tanto que en la imagen de venta se ve un hombre estirado en una colchoneta adentro del agua- a unos 1150 pesos. Las dimensiones son, precisamente, de 4,45 de largo por 2,25 de ancho y 80 centímetros de profundidad.

REDONDAS. Las piletas de plástico están de moda: la ventaja es que se arman de forma sencilla, tienen mucha capacidad y resultan comodísimas. La desventaja con respecto a las clásicas de lona es que resultan frágiles y de vida útil limitada compartiendo espacio con mascotas inquietas por ejemplo.
Vienen con sistema de filtro y se pueden adquirir de tamaños importantes, con una estructura auxiliar de caño, a 2500 pesos; otras un poco más chicas a 1988 y una de las más solicitadas, de 700 pesos, con tres metros de diámetro, una profundidad de 76 centímetros, donde cabe, según la publicidad, una familia tipo.

FIBRA DE VIDRIO. La pretensión de una pileta de materiales más sólidos, que supone claramente otro nivel de confort, es un universo bien diferenciado a las clásicas de lona, a las que puede aspirar un asalariado promedio.
Poliéster reforzado con fibra de vidrio, técnicamente ese es el material que constituye, por ejemplo, las piletas Igui que en Paraná trabaja Francisco Nin. “Hace tres años que venimos muy bien, en esto no hay secretos, si económicamente la gente está bien y el campo está bien, nosotros trabajamos mucho”, sintetiza. Las piletas de fibra de vidrio se instalan, exactamente, en tres días: el primero se realiza la excavación, en el segundo se traslada la piscina y se rellenan lo laterales, y en el tercero se conecta el equipo de filtrado.
Hay diferentes colores y tamaños para elegir hasta contar 35 modelos. La más solicitada, según Nin, es la de 6 metros de largo por 3 de ancho.
“Las ventajas principales de estas piscinas es que salen un tercio del costo de una de material, la duración de la obra que es de tres días y una garantía por 15 años”, enumera.
Quien está pensando en abrir un agujero en el patio del fondo para instalar una pileta de estas características, no debe pensar en menos de 14 mil pesos y es factible que pueda llegar a gastar hasta 25 mil, siempre en dimensiones estándares.
Hay rectangulares, ovaladas y estilo romano, con una cabecera en forma de arco, donde generalmente se instala la escalera.
Ahora bien, si esas formas y los tamaños que pueden ofrecer las piscinas de fibra de vidrio, limitada por las opciones de traslado, no termina por satisfacer al potencial cliente, es hora de echar un vistazo a las piletas de material.

LUCES, SOLARIUM Y MÁS. Ya no se trata de refrescarse en verano, es una parte de un proyecto arquitectónico, una definición estética confortable. De eso se trata, mayormente, la decisión de construir una pileta con materiales tradicionales.
Domingo Dato se dedica hace muchos años al rubro y detalla el paso a paso del trabajo, que demanda, si se realiza en forma sincronizada, un mes aproximadamente.
“Primero se debe tener muchísimo cuidado en la excavación, porque en nuestra provincia predominan arcillas expansivas, por eso se dan tantas fisuras en las construcciones. Si el estudio de suelo lo indica, hay que hacer una sobre excavación. Luego se rellena el espacio con, por ejemplo, broza calcárea para cambiar las condiciones del terreno circundante”.
El paso siguiente es realizar la loza del fondo, instalar la viga perimetral que junto a las columnas formarán parte de la estructura de hormigón armado. Y posteriormente queda rellenar con mampostería, el revoque final o, en todo caso, el revestimiento que elija el cliente. Finalmente se pinta y se ejecuta la vereda de acuerdo a las condiciones de proyecto.
“A veces el proyecto lo hace un arquitecto, todo puede ser cumplimentado con hidromasajes, juegos de agua, niveladores”, enumera.
La tendencia de un tiempo a esta parte, comenta Dato, es el calentamiento del agua, a través de panales solares, para estirar la temporada de pileta de dos meses y medio a siete meses de uso anual. La temperatura del agua puede superar cómodamente los 28º.
Otra elección cada vez más habitual es la de prever una parte de la piscina dedicada a lo que se llama un solarium húmedo, es decir un sector –habitualmente una cuarta parte- con apenas 30 centímetros de agua y reposeras ya dispuestas.
Más allá de los diferentes diseños, las medidas habituales van entre seis de largo y cuatro de ancho y algunas un poco más alargadas de 8 de largo por 3,50. También hay arriñonadas y estilo romanas.
Una pileta de material, de esas dimensiones, estima Dato, ronda según las pretensiones de diseño, entre los 45 mil y los 65 mil pesos. Luego vienen los gastos de mantenimiento, con respecto al filtro, la pintura cada dos o tres años y los productos químicos pertinentes para mantener el agua en óptimas condiciones.

En números
750 pesos
es el costo de una pileta de lona, de 3 metros de largo por dos de ancho y 75 centímetros de profundidad. Una opción de mayor amplitud y confort alcanza los 1150 pesos, con 4,45 de largo por 2,25 de ancho y 80 centímetros de profundidad.

700 pesos
cuestan las piletas plásticas, circulares que ya vienen con filtro, con 3 metros de diámetro y profundidad de 76 centímetros.

14 mil pesos
es el piso para conseguir una piscina de fibra de vidrio de mediada estándar.

45 mil pesos
es el valor estimado de una piscina de material.
J.S.
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