PREOCUPACIÓN. Vacío legal y polémica por la tenencia irresponsable de animales

Feroz ataque de un pitbull a un hombre en pleno centro

Un hombre de 55 años fue atacado por un perro de raza pitbull ayer a la mañana en calle Urquiza, en plena vía pública. Por las lesiones recibidas, estuvo internado y anoche volvió a requerir atención médica. El animal pertenece a una familia vecina y tuvo que ser noqueado por su propietario. Un proyecto de ley que regula la tenencia de animales peligrosos espera tratamiento de la Cámara de Diputados.
Sábado 9 de Abril de 2011 Hs.
ACTUACION. La Policía intervino en el domicilio de calle Urquiza
ACTUACION. La Policía intervino en el domicilio de calle Urquiza
Eran las 10, cuando Guillermo Sommer se dirigió, como todas las mañanas, a la pensión de su propiedad ubicada en calle Urquiza 1312. Media hora más tarde, fue hasta una casa vecina a llevar un dinero correspondiente a un arreglo por una filtración de humedad de una pared colindante.
Le abrió la dueña de casa, Berta Martín, empleada de la Justicia Federal de Paraná. Cuando la mujer fue a buscar el correspondiente recibo, dejó la puerta abierta y su perro pitbull se escapó y atacó salvajemente a Sommer en la vereda.
Primero le desgarró la remera y luego se le prendió de una pierna. El hombre luchó con el perro, logró zafarse por un momento, pero el pitbull volvió al ataque. Varios autos detuvieron la marcha ante la escena y un conductor se bajó con una cadena. En el mismo momento, uno de los hijos de la dueña de casa salió con un bate y noqueó al perro.
Sommer quedó tirado en la vereda. La cantidad de sangre que fluyó de las heridas -cuyas manchas aún pueden verse en las baldosas- motivó que se llamara una ambulancia que lo trasladó al hospital San Martín, donde permaneció internado algunas horas y recibió curaciones especialmente en una pierna y una mano
EL DIARIO se comunicó con Sommer en la noche de ayer. Aturdido y dolorido, permanecía en su casa a la espera de un médico porque sus heridas continuaban sangrando y no se descartaba que tuviera que volver a ser internado.
Aunque en un principio prefirió no hacer declaraciones, el hombre finalmente comentó: "La familia se puso a disposición. Son gente a la cual conozco. Seguirá actuando la Policía y se tomarán las medidas que corresponden en estos casos. Lo que sí es importante es que ese perro no puede estar más ahí", aseveró.
"Es el cumpleaños de mi mujer, estoy muy dolorido y esperando que llegue un médico porque las heridas todavía me sangran. Solamente me pudieron dar dos puntos porque el perro me arrancó un pedazo de carne. Realmente prefiero no hablar", se excusó.
EL DIARIO intentó dialogar con los propietarios del perro. Un joven abrió la puerta de la casa de calle Urquiza 1330 y, ante la consulta, mintió: "No sé nada. No es un perro de acá. Fue un ataque en la calle y creo que el señor ya está bien". Antes de cerrar de modo hostil, increpó: "¿Para qué quieren saber ustedes?".
En la casa reside la señora Martín con sus hijos. El padre, el médico gastroenterólogo Gustavo Bertozzi, no vive allí pero hoy llegó a los pocos minutos del ataque. La intervención policial se produjo de oficio, a raíz de un llamado telefónico del propio Sommer y otras comunicaciones de testigos.
Los uniformados entrevistaron al joven Laureano Bertozzi, quien admitió ser el dueño del perro. Ante una consulta de esta Hoja, desde la fuerza se informó que no se tomaron medidas con respecto al animal, que por estas horas continúa en la vivienda.
Agustín Bobadilla, encargado de la pensión, fue uno de los tantos testigos del ataque. "Acá viven muchas familias y hay 12 criaturas que muchas veces están en la vereda", alertó. Contó también que el hermano de la dueña del perro, el abogado Ricardo Martín, que tiene su estudio jurídico en una casa lindera, apenas producido el ataque se acercó a asegurar que el perro no era malo y que la familia correría con todos los gastos derivados de la atención médica requerida por Sommer.
"Perdió muchas sangre. Había un charco en la vereda. Fue terrible lo que pasó", recordó anoche, rodeado de tres mujeres que viven en la pensión y que también manifestaron su miedo a que alguna criatura sea atacada.

COMO ARMAS. Según estadísticas del Hospital Materno Infantil San Roque, un niño por día, en promedio, llega a la guardia por mordeduras de perros, lo que representa un incremento importante respecto a unos años atrás.
La razón tiene que ver con el incremento en la presencia cotidiana de perros de razas consideradas peligrosas, que muchas veces son adquiridos por que está de moda o como un intento de reforzar la seguridad de una vivienda, muchas veces sin desarrollar a la par un cuidado responsable de los animales.
Son pocos los ataques protagonizados por perros callejeros. La mayoría corresponden a costosos y lustrosos rottweilers, pitbulls o dogos. Y las victimas muchas veces son niños pequeños, sorprendidos sin poder escapar o defenderse. Que era un perro bueno, que nunca mordió a nadie, que desconoció, son algunas de las explicaciones de entrecasa para una problemática que también se cobra vidas.
Al dolor de los desgarros ocasionados por las mordidas, se suman las cicatrices y la alta probabilidad de infección de las heridas, por lo que las víctimas requieren una atención médica integral que puede ir desde una simple sutura hasta una cirugía. Además, se suman los daños psicológicos que un ataque de esta naturaleza puede dejar como secuela.
Un estudio publicado el año pasado por el área Caninos y Felinos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires (UBA) asegura que el comportamiento de los animales "tiene que ver en un 30 por ciento con la genética y en un 70 por ciento con el ambiente".
Allí se indica que los propietarios de perros de razas creadas para pelea muchas veces desconocen las obligaciones que esa tenencia les genera y consideran que la presencia del animal hará más seguro el hogar.
Según el estudio, la situación es comparable a lo que sucede con las armas: "Las personas las compran para sentirse más seguros y las estadísticas indican que un 80 por ciento de los que poseen armas en la casa se terminan lastimando ellos mismos o los miembros de sus familias".


Por la licencia y el seguro

La Cámara de Senadores de la provincia dio media sanción a fines de marzo a un proyecto de ley que apunta a que la crianza de perros potencialmente peligrosos sea compatible con la seguridad de las personas, que incorpora pautas en torno la tenencia y la crianza. Una vez sancionada la norma, cada municipio deberá regular su aplicación mediante ordenanzas.
El articulado define a los perros potencialmente peligrosos: son aquellos incluidos dentro de una determinada tipología racial, que por su carácter agresivo, su tamaño o la potencia de su mandíbula tienen capacidad de causar la muerte o lesiones a personas u otros animales y también daños en bienes materiales.

Y se vuelve a establecer la comparación con las armas: "Así como existe una ley que reglamenta la tenencia de armas de fuego, para cuya compra se exige el cumplimiento de determinados requisitos, es necesaria la reglamentación del tránsito y la tenencia responsable de perros potencialmente peligrosos”, se indica en la iniciativa, firmada por los senadores Horacio Díaz (San Salvador) y Eduardo Melchiori (Islas).
Una cuestión central que se establece es la obtención de una licencia administrativa renovable anualmente por parte de los dueños, otorgada por los municipios tras el cumplimiento de ciertos requisitos entre los que figuran ser mayor de edad, no tener condena penal o por infracciones en la tenencia de animales, acreditar una cartilla sanitaria y contar con un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros. Se establece también que los municipios creen registros con los datos de cada tenedor.
En cuanto a medidas de prevención, se destaca la seguridad de los inmuebles donde los perros se alojen y la señalización. Se prohíbe transitar con perros sueltos y hasta se prevén sanciones para quienes no adopten las medidas necesarias para que un animal no se escape.


La experiencia de Rafaela

La Municipalidad de Rafaela puso en vigencia en enero de 2008 una serie de medidas tendientes a la prevención de los accidentes protagonizados por perros, que está dando sus frutos, ya que desde entonces se registra una importante merma en situaciones de este tipo. Las medidas están dispuestas en la ordenanza 4.142 votada en forma unánime por los concejales de la ciudad.
Un registro de perros peligrosos es la principal herramienta que establece la normativa. Allí deben anotarse quienes poseen animales de las razas que se enumeran en el articulado: rottweiler, pitbull terrier, dogo argentino, fila brasileño, american sttafordshire, sttafordshire bull terrier, bullmastif, doberman, dogo de burdeos, mastín napolitano, bull terrier, presa canario, schnauzer gigante, akita inu, overjero alemán o belga y cimarrón uruguayo.

Quienes concurren a registrar un animal de estas características deben suscribir una declaración jurada en la cual, además de los datos del propietario y del perro, tienen que indicar las condiciones edilicias en las que habita el can. También deben llevar un certificado de aptitud psicológica para la tenencia del animal extendido por profesionales competentes.
Los lugares en los que se alojen perros tienen que estar cercados con tapiales que no permitan la salida, con puertas resistentes y efectivas. Si hay rejas, la medida no debe permitir que el can saque su cabeza. El espacio mínimo autorizado es no inferior a 3 metros cuadrados por animal y las condiciones higiénicas deben ser óptimas. Además, hay que colocar señales que indiquen la presencia de un perro peligroso.
Una vez que se recibe la visita de inspectores municipales que constatan lo declarado, de no mediar incumplimientos ,se entrega un carnet y una chapa identificatoria para que porte el perro en su collar cuando circule por la vía pública, lo cual deberá hacer obligatoriamente con correa y bozal.
Luciana Dalmagro
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