Entrevista. El presidente del BICE y los proyectos que esperan financiamiento
Alem: “El empresario se queja menos”
El titular del Banco de Inversión y Comercio Exterior estuvo ayer en Paraná donde mantuvo un encuentro con 40 empresarios que trabajan sobre proyectos que esperan apalancamiento. Mauro Alem aseguró que se va entendiendo el concepto de “mediano y largo plazo” y disminuyen las barreras con la producción entrerriana.
Sábado 6 de Agosto de 2011 Hs.
No es la primera vez que Mauro Alem viene a Paraná, y seguramente no será la última que lo haga en su carácter de presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE).
Este viernes, en una mañana soleada pero ventosa, mantuvo un encuentro con 40 industriales y empresarios entrerrianos que albergan la expectativa de que su proyecto logre finalmente el financiamiento deseado, como otros tantos lo han hecho en el último año por un monto global de más de 60 millones de pesos.
El economista nacido en Larroque y que llegó al sillón del BICE con el aval de Sergio Urribarri sintió ayer en el Maran Suite & Towers que los encuentros con el sector privado son menos controvertidos, conforme se van superando las barreras y el financiamiento al sector avanza.
Los anteriores tuvieron los roces del desencuentro en algunos casos, y fue necesario ir acercando expectativas. El mismo Alem lo reconoce, y dice que “siempre hubo respeto y había desinformación”, hablando de tasas, garantías y concepto de trabajo del banco; “que se duplicó el financiamiento a empresas entrerrianas desde el BICE”; y que “ya estamos superando los 60 millones y se espera cumplir con el compromiso de llegar a 200 millones”.
La mirada de un economista del equipo de Gobierno sobre la crisis internacional y las formas en que la coyuntura puede impactar sobre las economías regionales.
–En este encuentro los empresarios se mostraron con menos demandas y quejas que en ocasiones anteriores...
–Siempre fueron quejas razonables. Siempre se plantearon en un ámbito de respeto, pero también había una cierta desinformación de ambos lados.
Por ejemplo: hoy se plantearon temas desde los empresarios por un esquema de trabajo del banco por el cual se involucra en el armado de un proyecto y donde se planteaban cuestiones sobre cómo se estimaban los flujos, cómo se daba la rentabilidad de los flujos de acá a cuatro o cinco años.
La verdad es que han reconocido que muchas de esas preguntas, más allá que son incómodas, les han ayudado mucho a armar su propio plan –no sólo para este proyecto- sino para pensar el futuro de su empresa.
–Una especie de banco asesor técnico.
–Sí, y se logra, en este ámbito de respeto, una relación un poco más seria con el funcionario del banco. También había muchas expresiones, en algunos casos, y hoy también salió, donde se pensaba que nosotros decíamos: “Bueno, ahí está la plata, inviértala a su gusto y listo”.
Nosotros también miramos cómo se hizo la inversión, en qué tipo de bienes se gastó, en qué tipo de maquinaria, tratamos de que no sean importadas, pero si es necesario vemos de dónde, que se concrete la operación.
El banco no sólo hace el trabajo minucioso sobre el proyecto porque debe hacerlo, sino porque como se vuelca un riesgo en ese proyecto, lo que tratamos es que esté funcionando lo antes posible.
–En la reunión, algunos empresarios reconocieron que acceder al financiamiento requiere claridad en la gestión.
–Y sí, es un poco así, y por eso a veces uno se destempla. Pero esa es la base de relacionarse con el Banco. Este modelo de crecimiento a nivel nacional y provincial ha hecho mucho hincapié en sostener las fuentes de empleo.
Y como a veces en el sector privado están tan generalizadas algunas prácticas, entramos en colisión, pero estamos exigiendo cosas básicas. No demandamos inscripciones de calidad de Berlín. Estamos pidiendo la nómina salarial, cargas sociales y cosas comunes.
–¿Cómo ponderan las barreras culturales de ambos lados para lograr esta relación?
–Creo que en este tema de la banca de desarrollo, donde uno está todo el día con las antenas puestas, e incluso se interesa por capacitarse para estar a la altura de las circunstancias, se advierte que cuando se trata de un crédito excesivamente subsidiado –donde las condiciones son demasiado buenas– se termina llamando a quienes tienen alguna capacidad para gestionar este tipo de recursos.
El empresario que se dedica a estar todo el día en su planta, y tratar de mejor su productividad, quizá, por ahí hay cosas de las que no está muy al tanto y se genera esta distorsión de a quién le llega lo que tiene que llegar. Nosotros buscamos tener una clara idea de quiénes son los empresarios, y este tipo de reuniones nos permiten tener una mirada más certera.
–Meterse tan adentro de la empresa por las exigencias, ¿no segmenta hacia arriba el cliente del BICE?
–Ese es un tema en el cual ponemos especial cuidado. Nosotros generalmente hemos visto que muchas Pymes están mucho más ordenadas que las empresas grandes.
Ha sido una sorpresa, pero reconocemos que es distinto discutir con una Pyme que con una pequeña o una grande. Como banco no somos grande y no tenemos el 80 % del financiamiento, y muchas veces jugamos un rol secundario, pero somos el único del sistema financiero que apuesta al largo plazo.
Y a veces hay errores conceptuales, volviendo a las quejas, como cuando nos dicen que ya tienen hipotecado su bien y no pueden volver a hipotecar. Eso no es así, nosotros intervenimos con la misma propiedad y vamos detrás del otro banco en caso de algún problema de repago.
–¿Se refiere a las quejas por las altas garantías que exigen por cada peso prestado?
–Por cada peso que prestamos requerimos 1,3 pesos de garantía. Es lo mínimo que exige el BCRA, y nosotros tratamos de no ir por encima. Fíjese esto: recientemente hicimos un estudio sobre cuál fue el rol del BICE en la historia del sector vitivinícola. Rompimos con el mito que dice que para tener un banco de desarrollo se necesita poner 100.000 millones de dólares en un fondo, para que ese fondo empiece a prestar, como nuestros amigos brasileros.
Un bono para prestar
El titular del banco expresa que desde hace un año tiene intenciones de emitir un Bono como BICE, pero no puede.
“Le digo al inversor sobre el objetivo de sus fondos en el sector productivo a largo plazo y ellos quieren invertir a 30 días y con una renta del 16 %. Con ese mercado de capitales no podemos apalancar. En esa dinámica hay un trabajo del Ministro y la propia Presidenta, que están pensando algunas alternativas. Vamos a un Gobierno de cuatro años más, y este es un tema que tendrá un lugar clave en la agenda”, concluye.
La crisis mundial y una perspectiva de confianza
–¿Cómo compatibilizan el largo plazo con la volatilidad de los mercados mundiales?
–El cambio es el que ha impuesto el ministro Amado Boudou a la hora de pensar en términos económicos: hacer foco en la economía real. Yo puedo mirar el diario y ver la tasa de call de los bancos, la interbancaria...
–Pero hasta la industria alemana cae, y ese es un dato de la economía real como hay cientos.
–Nosotros, en la Argentina, le hemos dado de comer a decenas de economistas promotores de catástrofes. Agoreros que pontificaban el miedo. Todo el mundo quiere saber cuándo viene el mazazo por la cabeza, pero la verdad es más allá de muchos pronósticos, nunca el país pudo exhibir indicadores tan vigorosos.
-Como economista, ¿le preocupa que caiga el consumo mundial y haya sobreoferta de productos y esto afecte a la industria local?
–Tenemos indicadores de productividad, indicadores de crecimiento en el empleo, indicadores en industria real de crecimiento que han sido muy fuertes. Si sólo se mira esa película no debe preocuparnos ver la valuación de los títulos, la valuación de los mercados, cuánto valen las empresas que se han venido comprando y recomprando en los últimos 15 años en las bolsas, aparece otra perspectiva. No es desentenderme de lo financiero. Un aumento de las tasas de corto plazo me va a impactar en el futuro, por supuesto. Pero nosotros hemos creído que tenemos que referenciar como país y como región un largo plazo. Ese largo plazo, en algunas economías es importante, como en Brasil donde la Taxa de Juros de Longo Prazo (TJLP) está determinada por un consejo monetario que dice cuál es el largo plazo brasileño. Nosotros tenemos que hacer lo mismo.
–¿Tampoco le preocupa la revaluación del real y una potencial corrección del tipo de cambio?
–Yo creo que se han aprendido de esas historias y los países –y lo dijo el propio José Mújica- han aprendido a no vivir a costas de los vecinos.
No es lo que está pasando en la región y hoy (por ayer) el ministro (Amado) Boudou se está reuniendo en Lima, en un encuentro clave y estratégico, con los ministros de los países de la Unasur no para blindarse, sino para tener esquemas comunes para proteger el valor de la moneda local y el empleo. Hoy en Europa hay más de un 20% en Europa y lo en los EE.UU. no hay podido bajar del 10 %.
–¿No hay sobreconfianza en su posición sobre la crisis mundial?
–No. En los países centrales, hace tiempo que no hay, creo yo, un discurso productivista, impulsor de la tecnología, impulsor del empleo, impulsor de la I&D, con las universidades insertándose en forma estratégica en la economía real.
El BICE y una agenda futura
EL DIARIO preguntó a Mauro Alem acerca de la posibilidad de lograr un banco de fomento al estilo brasileño o si existía la posibilidad de que el privado pudiera fondear al BICE para acceder a fondos frescos internos.
El economista aseguró que el respaldo ha sido muy fuerte en todo este tiempo y que ya han planteado un proyecto de crecimiento al ministro Boudou y la Presidenta.
“El BICE tiene un camino que recorrer en generar instrumentos de banca de desarrollo que todavía no los tiene”. Aseguró que en el país hubo esquemas que existieron con la idea de financiar proyectos a través de la compra de acciones.
“Uno pasaba a ser parte de la empresa, pero la idea era financiar proyectos y no comprar la empresa. Eso genera que cuando uno quiere salir de esa empresa no tiene mercado para vender la acción”, reseña.
Entiende que son herramientas mucho más convenientes desde el punto de vista de la empresa porque recibe un apalancamiento sin inmovilizar activos y que cobrará si la empresa gana. Pero no le sirve al Banco. Además, estamos trabajando con el Banco de Desarrollo de Colombia y el de México en el desarrollo de un intercambio regional en moneda local y plazos de financiamiento para las importaciones. Es una línea entre bancos públicos de promoción de la región, sobre todos los más cercanos.
Sin distorsionar la competitividad real que tiene que ver con los precios, tenemos que avanzar en defender a nuestra producción y exportaciones y en, por lo menos, brindar las mismas condiciones de otros bancos”, describe.
“Tenemos que trabajar en nuestras exportaciones, y hay empresas que ganan licitaciones en el exterior y esos países no aceptan el aval del Gobierno argentino o del BICE. En este sentido estamos trabajando para lograr el aval del BID”, subraya.
Alem describe que el crecimiento ha sido del 35 % cada año, y hoy se está desembolsando mil millones de pesos, cuando hace cuatro años sólo se volcaba 400 millones de pesos.
Gustavo Sánchez Romero
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Este viernes, en una mañana soleada pero ventosa, mantuvo un encuentro con 40 industriales y empresarios entrerrianos que albergan la expectativa de que su proyecto logre finalmente el financiamiento deseado, como otros tantos lo han hecho en el último año por un monto global de más de 60 millones de pesos.
El economista nacido en Larroque y que llegó al sillón del BICE con el aval de Sergio Urribarri sintió ayer en el Maran Suite & Towers que los encuentros con el sector privado son menos controvertidos, conforme se van superando las barreras y el financiamiento al sector avanza.
Los anteriores tuvieron los roces del desencuentro en algunos casos, y fue necesario ir acercando expectativas. El mismo Alem lo reconoce, y dice que “siempre hubo respeto y había desinformación”, hablando de tasas, garantías y concepto de trabajo del banco; “que se duplicó el financiamiento a empresas entrerrianas desde el BICE”; y que “ya estamos superando los 60 millones y se espera cumplir con el compromiso de llegar a 200 millones”.
La mirada de un economista del equipo de Gobierno sobre la crisis internacional y las formas en que la coyuntura puede impactar sobre las economías regionales.
–En este encuentro los empresarios se mostraron con menos demandas y quejas que en ocasiones anteriores...
–Siempre fueron quejas razonables. Siempre se plantearon en un ámbito de respeto, pero también había una cierta desinformación de ambos lados.
Por ejemplo: hoy se plantearon temas desde los empresarios por un esquema de trabajo del banco por el cual se involucra en el armado de un proyecto y donde se planteaban cuestiones sobre cómo se estimaban los flujos, cómo se daba la rentabilidad de los flujos de acá a cuatro o cinco años.
La verdad es que han reconocido que muchas de esas preguntas, más allá que son incómodas, les han ayudado mucho a armar su propio plan –no sólo para este proyecto- sino para pensar el futuro de su empresa.
–Una especie de banco asesor técnico.
–Sí, y se logra, en este ámbito de respeto, una relación un poco más seria con el funcionario del banco. También había muchas expresiones, en algunos casos, y hoy también salió, donde se pensaba que nosotros decíamos: “Bueno, ahí está la plata, inviértala a su gusto y listo”.
Nosotros también miramos cómo se hizo la inversión, en qué tipo de bienes se gastó, en qué tipo de maquinaria, tratamos de que no sean importadas, pero si es necesario vemos de dónde, que se concrete la operación.
El banco no sólo hace el trabajo minucioso sobre el proyecto porque debe hacerlo, sino porque como se vuelca un riesgo en ese proyecto, lo que tratamos es que esté funcionando lo antes posible.
–En la reunión, algunos empresarios reconocieron que acceder al financiamiento requiere claridad en la gestión.
–Y sí, es un poco así, y por eso a veces uno se destempla. Pero esa es la base de relacionarse con el Banco. Este modelo de crecimiento a nivel nacional y provincial ha hecho mucho hincapié en sostener las fuentes de empleo.
Y como a veces en el sector privado están tan generalizadas algunas prácticas, entramos en colisión, pero estamos exigiendo cosas básicas. No demandamos inscripciones de calidad de Berlín. Estamos pidiendo la nómina salarial, cargas sociales y cosas comunes.
–¿Cómo ponderan las barreras culturales de ambos lados para lograr esta relación?
–Creo que en este tema de la banca de desarrollo, donde uno está todo el día con las antenas puestas, e incluso se interesa por capacitarse para estar a la altura de las circunstancias, se advierte que cuando se trata de un crédito excesivamente subsidiado –donde las condiciones son demasiado buenas– se termina llamando a quienes tienen alguna capacidad para gestionar este tipo de recursos.
El empresario que se dedica a estar todo el día en su planta, y tratar de mejor su productividad, quizá, por ahí hay cosas de las que no está muy al tanto y se genera esta distorsión de a quién le llega lo que tiene que llegar. Nosotros buscamos tener una clara idea de quiénes son los empresarios, y este tipo de reuniones nos permiten tener una mirada más certera.
–Meterse tan adentro de la empresa por las exigencias, ¿no segmenta hacia arriba el cliente del BICE?
–Ese es un tema en el cual ponemos especial cuidado. Nosotros generalmente hemos visto que muchas Pymes están mucho más ordenadas que las empresas grandes.
Ha sido una sorpresa, pero reconocemos que es distinto discutir con una Pyme que con una pequeña o una grande. Como banco no somos grande y no tenemos el 80 % del financiamiento, y muchas veces jugamos un rol secundario, pero somos el único del sistema financiero que apuesta al largo plazo.
Y a veces hay errores conceptuales, volviendo a las quejas, como cuando nos dicen que ya tienen hipotecado su bien y no pueden volver a hipotecar. Eso no es así, nosotros intervenimos con la misma propiedad y vamos detrás del otro banco en caso de algún problema de repago.
–¿Se refiere a las quejas por las altas garantías que exigen por cada peso prestado?
–Por cada peso que prestamos requerimos 1,3 pesos de garantía. Es lo mínimo que exige el BCRA, y nosotros tratamos de no ir por encima. Fíjese esto: recientemente hicimos un estudio sobre cuál fue el rol del BICE en la historia del sector vitivinícola. Rompimos con el mito que dice que para tener un banco de desarrollo se necesita poner 100.000 millones de dólares en un fondo, para que ese fondo empiece a prestar, como nuestros amigos brasileros.
Un bono para prestar
El titular del banco expresa que desde hace un año tiene intenciones de emitir un Bono como BICE, pero no puede.
“Le digo al inversor sobre el objetivo de sus fondos en el sector productivo a largo plazo y ellos quieren invertir a 30 días y con una renta del 16 %. Con ese mercado de capitales no podemos apalancar. En esa dinámica hay un trabajo del Ministro y la propia Presidenta, que están pensando algunas alternativas. Vamos a un Gobierno de cuatro años más, y este es un tema que tendrá un lugar clave en la agenda”, concluye.
La crisis mundial y una perspectiva de confianza
–¿Cómo compatibilizan el largo plazo con la volatilidad de los mercados mundiales?
–El cambio es el que ha impuesto el ministro Amado Boudou a la hora de pensar en términos económicos: hacer foco en la economía real. Yo puedo mirar el diario y ver la tasa de call de los bancos, la interbancaria...
–Pero hasta la industria alemana cae, y ese es un dato de la economía real como hay cientos.
–Nosotros, en la Argentina, le hemos dado de comer a decenas de economistas promotores de catástrofes. Agoreros que pontificaban el miedo. Todo el mundo quiere saber cuándo viene el mazazo por la cabeza, pero la verdad es más allá de muchos pronósticos, nunca el país pudo exhibir indicadores tan vigorosos.
-Como economista, ¿le preocupa que caiga el consumo mundial y haya sobreoferta de productos y esto afecte a la industria local?
–Tenemos indicadores de productividad, indicadores de crecimiento en el empleo, indicadores en industria real de crecimiento que han sido muy fuertes. Si sólo se mira esa película no debe preocuparnos ver la valuación de los títulos, la valuación de los mercados, cuánto valen las empresas que se han venido comprando y recomprando en los últimos 15 años en las bolsas, aparece otra perspectiva. No es desentenderme de lo financiero. Un aumento de las tasas de corto plazo me va a impactar en el futuro, por supuesto. Pero nosotros hemos creído que tenemos que referenciar como país y como región un largo plazo. Ese largo plazo, en algunas economías es importante, como en Brasil donde la Taxa de Juros de Longo Prazo (TJLP) está determinada por un consejo monetario que dice cuál es el largo plazo brasileño. Nosotros tenemos que hacer lo mismo.
–¿Tampoco le preocupa la revaluación del real y una potencial corrección del tipo de cambio?
–Yo creo que se han aprendido de esas historias y los países –y lo dijo el propio José Mújica- han aprendido a no vivir a costas de los vecinos.
No es lo que está pasando en la región y hoy (por ayer) el ministro (Amado) Boudou se está reuniendo en Lima, en un encuentro clave y estratégico, con los ministros de los países de la Unasur no para blindarse, sino para tener esquemas comunes para proteger el valor de la moneda local y el empleo. Hoy en Europa hay más de un 20% en Europa y lo en los EE.UU. no hay podido bajar del 10 %.
–¿No hay sobreconfianza en su posición sobre la crisis mundial?
–No. En los países centrales, hace tiempo que no hay, creo yo, un discurso productivista, impulsor de la tecnología, impulsor del empleo, impulsor de la I&D, con las universidades insertándose en forma estratégica en la economía real.
El BICE y una agenda futura
EL DIARIO preguntó a Mauro Alem acerca de la posibilidad de lograr un banco de fomento al estilo brasileño o si existía la posibilidad de que el privado pudiera fondear al BICE para acceder a fondos frescos internos.
El economista aseguró que el respaldo ha sido muy fuerte en todo este tiempo y que ya han planteado un proyecto de crecimiento al ministro Boudou y la Presidenta.
“El BICE tiene un camino que recorrer en generar instrumentos de banca de desarrollo que todavía no los tiene”. Aseguró que en el país hubo esquemas que existieron con la idea de financiar proyectos a través de la compra de acciones.
“Uno pasaba a ser parte de la empresa, pero la idea era financiar proyectos y no comprar la empresa. Eso genera que cuando uno quiere salir de esa empresa no tiene mercado para vender la acción”, reseña.
Entiende que son herramientas mucho más convenientes desde el punto de vista de la empresa porque recibe un apalancamiento sin inmovilizar activos y que cobrará si la empresa gana. Pero no le sirve al Banco. Además, estamos trabajando con el Banco de Desarrollo de Colombia y el de México en el desarrollo de un intercambio regional en moneda local y plazos de financiamiento para las importaciones. Es una línea entre bancos públicos de promoción de la región, sobre todos los más cercanos.
Sin distorsionar la competitividad real que tiene que ver con los precios, tenemos que avanzar en defender a nuestra producción y exportaciones y en, por lo menos, brindar las mismas condiciones de otros bancos”, describe.
“Tenemos que trabajar en nuestras exportaciones, y hay empresas que ganan licitaciones en el exterior y esos países no aceptan el aval del Gobierno argentino o del BICE. En este sentido estamos trabajando para lograr el aval del BID”, subraya.
Alem describe que el crecimiento ha sido del 35 % cada año, y hoy se está desembolsando mil millones de pesos, cuando hace cuatro años sólo se volcaba 400 millones de pesos.
