ANIVERSARIO . El grupo vocal celebra medio siglo con su vocación
Los Leñeros: cincuenta años de canto y amistad
Los integrantes del tradicional grupo festejarán el miércoles, desde las 21, en el Teatro Municipal 3 de Febrero, con un recital en el que recorrerán momentos de su historia, reconocerán a ex integrantes, recordarán la memoria de quienes partieron y agradecerán la colaboración de amigos. Será un encuentro atravesado por la emoción de un proyecto artístico identificado y comprometido con la cultura popular.
Domingo 22 de Mayo de 2011 Hs.
Fue un 24 de mayo de 1961. El lugar: el patio del Colegio Nacional. Se celebraba un acto por la fecha patria, que se avecinaba. Mario Anselmi, Luis María Serroels, Raúl Wiesner Clariá y Carlos Graff se presentaban en público. Era el debut de Los Leñeros, grupo vocal que, reconocen hoy los fundadores, nunca pensaron que alcanzaría la repercusión que tuvo en una trayectoria que este martes alcanzará su medio siglo. ¿La clave? "Además de ser un conjunto unido por la música hemos construido una amistad", asegura Wiesner Clariá. A ello, agrega Mario Anselmi, se suma "el apoyo incondicional de nuestras familias". Antes de la presentación que brindarán en el Teatro Municipal 3 de Febrero el próximo miércoles, recordaron momentos de su historia.
"Agradecimiento". Corrían los primeros años de la década del 60 y el folclore atravesaba un momento brillante. Había un auge de diversas expresiones artísticas y culturales ligadas a lo popular y a las raíces de la cultura tradicional en el país. En ese contexto, dos adolescentes, Mario Anselmi y Raúl Wiesner Clariá, comienzan a pensar en dar forma concreta a un proyecto común ligado al canto: un grupo vocal. En las aulas del Colegio Nacional esbozan las primeras ideas. Entre idas y vueltas y en contacto con otros estudiantes –Luis María Serroels y Carlos Graff– que cursaban sus estudios en horario nocturno en ese establecimiento educativo acuerdan conformar un cuarteto a mediados de febrero de ese año. Y con el aval de la docente de Música, se presentan, con dos canciones preparadas, en el acto del 24 de mayo. La repercusión, inesperada, fue inmediata. Al punto, recuerda Wiesner Clariá, "que tuvimos que repetir el programa, integrado por las dos únicas canciones que habíamos preparado. Cantamos El leñerito de Félix Dardo Paloma y El quiaqueño, de Arsenio Aguirre, tres veces cada una".
Animados por la buena recepción, el grupo consolidó aquello que había empezado "casi como hobby, porque nos gustaba cantar" de acuerdo a palabras de Wiesner Clariá, y desde entonces ha recorrido un camino que alcanzó hitos importantes a fines de los 60 y durante la década del 70.
Desde la presencia en los ya míticos Sábados Circulares, conducidos por Nicolás Pipo Mancera, pasando por ciclos anuales en Canal 5 de Rosario, hasta la presencia en programas semanales por Canal 13 de Santa Fe. Durante esos años el cuarteto logró un importante grado de reconocimiento en toda la región y el país, al que recorrió de un extremo a otro.
Una anécdota, entre tantas que se desgranan en la charla, permite mensurar la presencia del grupo a fines de los 60. "Aún no estaba terminado el Túnel Subfluvial –cuenta Raúl Wiesner Clariá–. Se estaban haciendo los trabajos y faltaba terminar sistemas, apenas si había una trocha provisoria para transitar por su interior pero a nosotros nos autorizaban a cruzar para llegar a Santa Fe para presentarnos en Canal 13, donde actuábamos al menos una vez por mes". Esto era posible porque el grupo era apreciado por uno de los ingenieros responsables de la obra. Fue precisamente por vinculaciones con el equipo de técnicos alemanes que uno de los fundadores del conjunto, Carlos Graff, se radicó en Venezuela, tras recibir una oferta de empleo por parte de la empresa que realizó el viaducto.
IDENTIDAD. Siempre con los arreglos musicales de Wiesner Clariá, se definió una identidad basada en el conocimiento y el respeto por sus posibilidades y características particulares. "Uno de los puntos que nos distingue –resalta– es que somos cuatro solistas ensamblados en un conjunto, es decir que cualquiera de nosotros puede ocupar ese rol de voz líder, y que es algo que no es común, ya que en la mayoría de los grupos vocales siempre hay una voz que se destaca, a lo sumo dos".
Desde el inicio el grupo escapó a los moldes tradicionales impuestos por los conjuntos folclóricos argentinos en boga en aquel momento, para proyectarse con un estilo nuevo y particular, "delineado por un singular modo de armonizar las voces, como también una oportuna utilización de las voces solistas".
Otro de los puntos, destaca Anselmi, es la elección de las canciones. "Siempre pudimos elegir nuestro repertorio. Por eso hicimos lo que nos gustaba. Tampoco nunca tuvimos representante. Eso nos dio independencia para interpretar canciones con un mensaje con contenidos, con cierta profundidad, alejado de lo pasatista en un conjunto de temas que hemos elegido sin prejuicios".
Algo por lo cual, "también, en su momento, se nos ha criticado". Fundamentalmente porque no se adaptaron a "los estándares del formato impulsado por lo ‘comercial’, lo que impone la industria", explicaron.
CLAVES. "En todos estos años, mucha gente nos pregunta cosas que, siendo honestos, no podemos responder porque, francamente, no conocemos las respuestas. El ejemplo más claro es "¿cómo llegaron a estos 50 años?", indica Wiesner Clariá.
"Verdaderamente es algo insólito, es decir, que un grupo haya perdurado cinco décadas con el mismo perfil, con características similares y casi con los mismos integrantes, es difícil de entender, sobre todo para la dinámica de los tiempos que corren", reflexiona el cantante.
Lejos de una mirada romántica, edulcorada, los fundadores no niegan momentos complicados: "Hemos tenido problemas, ciertamente, sobre todo diferencias en cuanto a lo artístico, pero los hemos superado, fundamentalmente porque ha primado la amistad", reflexiona Anselmi.
En este punto, acota, "hay algo que debemos destacar, un punto fundamental para explicar este fenómeno: sin las familias que tenemos, el conjunto no hubiese llegado a ser lo que es".
Por otro lado, reconocen los músicos, siempre tuvieron apoyo en sus respectivos trabajos. Porque, detalle no menor, a la par que desarrollaron su carrera artística, los integrantes del cuarteto nunca dejaron sus ocupaciones laborales. Así es que, recuerda Wiesner Clariá, las presentaciones se planteaban para los fines de semana, y cuando había que hacer giras, la alternativa era solicitar días de licencia. "Nunca tuvimos problemas por esas cuestiones", subraya.
EMOCIÓN. Frente al recital que se aproxima, los músicos no pueden negar su— ansiedad. "Qué íbamos a pensar que llegaríamos a cincuenta años", dice Anselmi. Y adelanta que el encuentro del miércoles "estará atravesado por la emoción del canto", aunque "no serán sólo canciones sino que habrá también agradecimientos".
El concierto del miércoles contará con la presencia de tres de los fundadores: Wiesner Clariá, Serroels y Anselmi a lo que se sumará la participación de ex integrantes y amigos.
Habrá momentos especiales como la Marcha de Entre Ríos, con la intervención de un coro de niños y también la parte final de un espectáculo que dejó huella, Entre Ríos, tierra de poetas.
Será la manera de celebrar una historia en la cual, entre los momentos más difíciles han debido "afrontar el fallecimiento de alguno de los integrantes".
Sin embargo, lejos de dejarse ganar por la nostalgia, el grupo propone celebrar su medio siglo de trayectoria "atravesados por la alegría", en un recital teñido por las anécdotas y el reencuentro con ex integrantes como Ricardo García Baccalluzzo que viajó especialmente desde París.
El martes, un día antes del recital en el Teatro Municipal, el grupo celebrará alcanzar sus 50 años con un gesto significativo: regresará a los orígenes. Ese día el cuarteto se presentará en el patio del Colegio Nacional, donde concretó su debut.
Para Recordar
Los Leñeros ganaron, en 1962, un certamen interprovincial con un jurado integrado por Horacio Guaraní y Oscar Valles. En 1963, participan en la 3ª edición del Festival de Cosquín, donde obtuvieron el segundo premio. En 1965 el grupo viaja a Buenos Aires, se presenta en Radio El Mundo, participa en programas televisivos y en el marco de una gira por Neuquén y Río Negro, se presenta en Chile, actuando en radio y televisión.
En 1969 realiza un ciclo en el programa Sábados circulares de Mancera, por Canal 13 de Buenos Aires y graba su primer disco para el Sello Odeón. En 1974 es galardonado con El charrúa, en el Festival Nacional de Folclore, en Durazno (ROU). En 1976 estrena la suite Entre Ríos, Tierra de Poetas. En 1981 reciben la Lira de Plata, de la Asociación de Músicos de la Argentina. En 1988 se presentan en la apertura del Festival de Cosquín. En 2008 el cuarteto lanza Ciudad Jacarandá, su noveno disco compacto. En 2009 abren el Encuentro Entrerriano de Folclore, en Villaguay y se los distingue con El cimarrón entrerriano, en reconocimiento a su trayectoria.
El nombre
En relación al nombre del cuarteto, los integrantes cuentan que se acordó a partir del tema El leñerito, de Félix Dardo Paloma, con cuya letra se sentían identificados, en particular Wiesner Clariá y Carlos Graff, quienes habían nacido en Viale – el primero vivió y se crió en la zona rural– y se habían radicado en Paraná, donde cursaban estudios y trabajaban.
Integrantes
Actualmente el cuarteto está integrado por Mario Anselmi, Raúl Wiesner Clariá, Héctor Chajud y Pablo de Robles. El grupo cuenta con el acompañamiento instrumental de Alejandro Dappen y Mario Sáenz (guitarras), Guillermo Ayala (acordeón) y Elías Ferreira (percusión).
Carlos Marín
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"Agradecimiento". Corrían los primeros años de la década del 60 y el folclore atravesaba un momento brillante. Había un auge de diversas expresiones artísticas y culturales ligadas a lo popular y a las raíces de la cultura tradicional en el país. En ese contexto, dos adolescentes, Mario Anselmi y Raúl Wiesner Clariá, comienzan a pensar en dar forma concreta a un proyecto común ligado al canto: un grupo vocal. En las aulas del Colegio Nacional esbozan las primeras ideas. Entre idas y vueltas y en contacto con otros estudiantes –Luis María Serroels y Carlos Graff– que cursaban sus estudios en horario nocturno en ese establecimiento educativo acuerdan conformar un cuarteto a mediados de febrero de ese año. Y con el aval de la docente de Música, se presentan, con dos canciones preparadas, en el acto del 24 de mayo. La repercusión, inesperada, fue inmediata. Al punto, recuerda Wiesner Clariá, "que tuvimos que repetir el programa, integrado por las dos únicas canciones que habíamos preparado. Cantamos El leñerito de Félix Dardo Paloma y El quiaqueño, de Arsenio Aguirre, tres veces cada una".
Animados por la buena recepción, el grupo consolidó aquello que había empezado "casi como hobby, porque nos gustaba cantar" de acuerdo a palabras de Wiesner Clariá, y desde entonces ha recorrido un camino que alcanzó hitos importantes a fines de los 60 y durante la década del 70.
Desde la presencia en los ya míticos Sábados Circulares, conducidos por Nicolás Pipo Mancera, pasando por ciclos anuales en Canal 5 de Rosario, hasta la presencia en programas semanales por Canal 13 de Santa Fe. Durante esos años el cuarteto logró un importante grado de reconocimiento en toda la región y el país, al que recorrió de un extremo a otro.
Una anécdota, entre tantas que se desgranan en la charla, permite mensurar la presencia del grupo a fines de los 60. "Aún no estaba terminado el Túnel Subfluvial –cuenta Raúl Wiesner Clariá–. Se estaban haciendo los trabajos y faltaba terminar sistemas, apenas si había una trocha provisoria para transitar por su interior pero a nosotros nos autorizaban a cruzar para llegar a Santa Fe para presentarnos en Canal 13, donde actuábamos al menos una vez por mes". Esto era posible porque el grupo era apreciado por uno de los ingenieros responsables de la obra. Fue precisamente por vinculaciones con el equipo de técnicos alemanes que uno de los fundadores del conjunto, Carlos Graff, se radicó en Venezuela, tras recibir una oferta de empleo por parte de la empresa que realizó el viaducto.
IDENTIDAD. Siempre con los arreglos musicales de Wiesner Clariá, se definió una identidad basada en el conocimiento y el respeto por sus posibilidades y características particulares. "Uno de los puntos que nos distingue –resalta– es que somos cuatro solistas ensamblados en un conjunto, es decir que cualquiera de nosotros puede ocupar ese rol de voz líder, y que es algo que no es común, ya que en la mayoría de los grupos vocales siempre hay una voz que se destaca, a lo sumo dos".
Desde el inicio el grupo escapó a los moldes tradicionales impuestos por los conjuntos folclóricos argentinos en boga en aquel momento, para proyectarse con un estilo nuevo y particular, "delineado por un singular modo de armonizar las voces, como también una oportuna utilización de las voces solistas".
Otro de los puntos, destaca Anselmi, es la elección de las canciones. "Siempre pudimos elegir nuestro repertorio. Por eso hicimos lo que nos gustaba. Tampoco nunca tuvimos representante. Eso nos dio independencia para interpretar canciones con un mensaje con contenidos, con cierta profundidad, alejado de lo pasatista en un conjunto de temas que hemos elegido sin prejuicios".
Algo por lo cual, "también, en su momento, se nos ha criticado". Fundamentalmente porque no se adaptaron a "los estándares del formato impulsado por lo ‘comercial’, lo que impone la industria", explicaron.
CLAVES. "En todos estos años, mucha gente nos pregunta cosas que, siendo honestos, no podemos responder porque, francamente, no conocemos las respuestas. El ejemplo más claro es "¿cómo llegaron a estos 50 años?", indica Wiesner Clariá.
"Verdaderamente es algo insólito, es decir, que un grupo haya perdurado cinco décadas con el mismo perfil, con características similares y casi con los mismos integrantes, es difícil de entender, sobre todo para la dinámica de los tiempos que corren", reflexiona el cantante.
Lejos de una mirada romántica, edulcorada, los fundadores no niegan momentos complicados: "Hemos tenido problemas, ciertamente, sobre todo diferencias en cuanto a lo artístico, pero los hemos superado, fundamentalmente porque ha primado la amistad", reflexiona Anselmi.
En este punto, acota, "hay algo que debemos destacar, un punto fundamental para explicar este fenómeno: sin las familias que tenemos, el conjunto no hubiese llegado a ser lo que es".
Por otro lado, reconocen los músicos, siempre tuvieron apoyo en sus respectivos trabajos. Porque, detalle no menor, a la par que desarrollaron su carrera artística, los integrantes del cuarteto nunca dejaron sus ocupaciones laborales. Así es que, recuerda Wiesner Clariá, las presentaciones se planteaban para los fines de semana, y cuando había que hacer giras, la alternativa era solicitar días de licencia. "Nunca tuvimos problemas por esas cuestiones", subraya.
EMOCIÓN. Frente al recital que se aproxima, los músicos no pueden negar su— ansiedad. "Qué íbamos a pensar que llegaríamos a cincuenta años", dice Anselmi. Y adelanta que el encuentro del miércoles "estará atravesado por la emoción del canto", aunque "no serán sólo canciones sino que habrá también agradecimientos".
El concierto del miércoles contará con la presencia de tres de los fundadores: Wiesner Clariá, Serroels y Anselmi a lo que se sumará la participación de ex integrantes y amigos.
Habrá momentos especiales como la Marcha de Entre Ríos, con la intervención de un coro de niños y también la parte final de un espectáculo que dejó huella, Entre Ríos, tierra de poetas.
Será la manera de celebrar una historia en la cual, entre los momentos más difíciles han debido "afrontar el fallecimiento de alguno de los integrantes".
Sin embargo, lejos de dejarse ganar por la nostalgia, el grupo propone celebrar su medio siglo de trayectoria "atravesados por la alegría", en un recital teñido por las anécdotas y el reencuentro con ex integrantes como Ricardo García Baccalluzzo que viajó especialmente desde París.
El martes, un día antes del recital en el Teatro Municipal, el grupo celebrará alcanzar sus 50 años con un gesto significativo: regresará a los orígenes. Ese día el cuarteto se presentará en el patio del Colegio Nacional, donde concretó su debut.
Para Recordar
Los Leñeros ganaron, en 1962, un certamen interprovincial con un jurado integrado por Horacio Guaraní y Oscar Valles. En 1963, participan en la 3ª edición del Festival de Cosquín, donde obtuvieron el segundo premio. En 1965 el grupo viaja a Buenos Aires, se presenta en Radio El Mundo, participa en programas televisivos y en el marco de una gira por Neuquén y Río Negro, se presenta en Chile, actuando en radio y televisión.
En 1969 realiza un ciclo en el programa Sábados circulares de Mancera, por Canal 13 de Buenos Aires y graba su primer disco para el Sello Odeón. En 1974 es galardonado con El charrúa, en el Festival Nacional de Folclore, en Durazno (ROU). En 1976 estrena la suite Entre Ríos, Tierra de Poetas. En 1981 reciben la Lira de Plata, de la Asociación de Músicos de la Argentina. En 1988 se presentan en la apertura del Festival de Cosquín. En 2008 el cuarteto lanza Ciudad Jacarandá, su noveno disco compacto. En 2009 abren el Encuentro Entrerriano de Folclore, en Villaguay y se los distingue con El cimarrón entrerriano, en reconocimiento a su trayectoria.
El nombre
En relación al nombre del cuarteto, los integrantes cuentan que se acordó a partir del tema El leñerito, de Félix Dardo Paloma, con cuya letra se sentían identificados, en particular Wiesner Clariá y Carlos Graff, quienes habían nacido en Viale – el primero vivió y se crió en la zona rural– y se habían radicado en Paraná, donde cursaban estudios y trabajaban.
Integrantes
Actualmente el cuarteto está integrado por Mario Anselmi, Raúl Wiesner Clariá, Héctor Chajud y Pablo de Robles. El grupo cuenta con el acompañamiento instrumental de Alejandro Dappen y Mario Sáenz (guitarras), Guillermo Ayala (acordeón) y Elías Ferreira (percusión).