Boca

Después de la fiesta, a pensar en el promedio

La derrota ante Boca no fue lo más doloroso. Incluso en cuanto a producción de juego repartió buenas y malas. El problema es que se aproximó a la zona roja del descenso.
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Hay muchas imágenes que quedarán del histórico regreso de Boca al Grella. La fiesta previa, las tribunas llenas, los fuegos artificiales y los papelitos que demoraron el inicio del juego.
La escena del rastrillo que recorrió las redes dejaron una imagen chistosa y anécdótica, además de la demora del inicio del juego.
Y en el juego se dio la lógica. Ganó el poderoso que reúne cualidades individuales marcados por una dinámica por momentos insuperables. Esa individualidad que tapa vacíos colectivos, detonados porque el rival también juega y algunas ausencias claves para el andar tal es el caso de Gago.
Y el Patrón vestido de modesto podía quedar habilitado para la aventura de la gloria, pero no en muchas oportunidades. Acaso una o dos para cambiar el destino y conseguir la épica de una victoria. Y la tuvo. Pero la desperdició. Aquella de Guzmán en una contra feroz. Así y todo se ordenó, esperó, cerró caminos y aportó intenciones de ataque.
Amén de ello, el hincha que fue al Grella acaso disimuló su aburrimiento, ante lo nuevo en el estadio. Ver a Boca en esa cancha que ahora se codea con el profesionalismo tras esos años duros de ascenso.
Pero en breve hay que volver a remar. Porque así como los tiempos felices de tres victorias le dieron aire en el promedio, las dos derrotas consecutivas, le bajaron los decibeles a los números. El optimista dirá que perder ante Boca era previsible. Puntero, de largo récord de victorias y muchas fechas de visitante sin caer. También se amparará en los detalles positivos. La sobriedad de los centrales, el quite de Lemos, la buena lectura de juego de Rivero.
El que mira el vaso medio vacío rebatirá con las pocas chances que generan los delanteros en este pasaje de campeonato. Más allá de un remate peligroso de Balboa, a los atacantes les cuesta enfrentarse en un careo con el gol.
Hay que estar tranquilos. El campeonato es largo y el objetivo es uno: mantener la categoría. En un par de semanas visitará a Independiente en la seguidilla de partidos complicados. Tiempo suficiente como para rever aspectos del juego.
Ahora es tiempo de reordenar lo vivido esta noche. Las fotos de la fiesta, la cancha llena, el campo bárbaro y esos papelitos pegados al pasto que demoraron el inicio al match.
Que si eran todos de Patronato, si había infiltrados de Boca (los hubo) y los que fueron por curiosidad para ver el Xeneize.
La derrota duele, pero dentro de un mismo campeonato, cada uno sabe a lo que juega. No apartarse el foco. Boca pelea por el título. Y Patrón por no descender.
En el medio estás inolvidables noches. A cancha llena, más allá que para el Patrón, el corazón no quedó contento.

Foto Jano Colcerniani

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