Salón Anual de Artistas Plásticos

Voces del arte en Entre Ríos

La 54ª edición del Salón Provincial de artistas plásticos de Entre Ríos reúne en el Museo de Bellas Artes Pedro E. Martínez trabajos de los artistas seleccionados para intervenir.
La exposición de obras aceptadas y premiadas permite apreciar un panorama de la actividad en diversas disciplinas. EL DIARIO consultó a plásticos distinguidos para conocer su opinión sobre el certamen y sus trabajos.

La muestra anual del LIV Salón de Artistas Plásticos de Entre Ríos, que se expone en el Museo Provincial de Bellas Artes, permite apreciar 117 obras. Las disciplinas representadas son Pintura, Dibujo, Grabado, Arte Cerámico y Escultura, pertenecientes a 63 artistas oriundos de 14 localidades de la provincia.

El conjunto configura un panorama de búsquedas y hallazgos de creadores que viven en Entre Ríos y permite analizar estilos y tendencias. El salón es una oportunidad importante para quienes siguen el pulso de la producción cultural y artística entrerriana para ponerse al tanto de ésta.

Las diez obras que recibieron los premios en carácter de adquisición serán integradas al patrimonio artístico y cultural de la Provincia de Entre Ríos como parte de la Colección del Museo Provincial de Bellas Artes.

La selección de los participantes, así como las distinciones, estuvieron a cargo del jurado integrado por la escultora entrerriana Anahí Villarruel; el crítico, historiador de arte y académico santafesino Jorge Taverna Irigoyen y el artista visual y docente, oriundo de la provincia de Corrientes, Mario Guillermo Quinteros.

Los artistas galardonados en la edición 2017 con los primeros y segundos premios respectivamente en Sección Pintura fueron Javier Solari y Adrián Carnevale; en Sección Dibujo, Santiago Moreyra y Hugo Mazzarella; en Sección Grabado, Josefina Canal Rodríguez y Alberto Bonus y en Sección Escultura: Adrián Carnevale y Laura Zelaya. En Sección Arte Cerámico resultaron distinguidos Enrique Guy y Fabio Gabriel Moreyra.

Una consulta realizada por EL DIARIO a Santiago Moreyra, Alberto Bonus, Adrián Carnevale y Javier Solari –participantes distinguidos en esta edición– permite ratificar la vigencia del salón y la importancia que la comunidad artística otorga a la convocatoria.
FELICIDAD
Para el dibujante Santiago Moreyra, el reconocimiento obtenido en Dibujo “es algo que nos da felicidad”. El premio resulta un estímulo y aumenta “la posibilidad de concretar proyectos” porque “este año creo que para todos en lo artístico y a otros sectores ha sido complicado para el desarrollo de la profesión”.

“Una de las cuestiones que en lo personal dan sentido a esta premiación es un reconocimiento también a un momento de producción constante; a un compromiso total, de todo el día en esto de desarrollarse en el lenguaje que uno ha elegido. Lo siento de esa manera, un premio a la dedicación que uno tiene con esto, un reconocimiento a la constancia”.

Sin embargo para el paranaense de 28 años, en lo artístico y lo profesional, las implicancias que se abren a partir de esta premiación son relativas. “La verdad es que no es tan tangible las posibilidades que se abren por este premio. Supongo que los trabajos que uno haga pueda tener más repercusión y ayude en la posibilidad de exponer y que por eso los trabajos que uno hace puedan ser vistos por mayor cantidad de gente”.

Moreyra fue premiado por su obra “El precio de la arrogancia es la soledad”, que forma parte “de una serie que estoy trabajando desde finales de 2016, que concluí este año, unos cuarenta dibujos”.

La obra se compone de cinco dibujos en pequeño formato que, vinculados por la proximidad espacial conforman una unidad con referencias a la soledad y reflexiones relativas a la condición humana.
PARTIDA DOBLE
Para Adrián Carnevale esta edición del Salón resulta motivo de alegría por partida doble. Es que para el artista radicado en Hasenkamp, hubo dos distinciones: primer premio en escultura y segundo en pintura.

“Para mí es importante lo que implica el premio y sus circunstancias”, reconoce este infatigable trabajador que hace 20 años vive en la provincia. Para él, el premio es un gran incentivo, tanto para el trabajo como para otorgar visibilidad a lo que uno hace”.

En Escultura, Carnevale fue distinguido por “Aratá” (luna), de la serie “ADN Chaná”, que trabaja desde hace años. La obra, realizada con metal (chatarra, hierro y soldadura) nació a partir de que el escultor leyó un libro sobre Blas Jaime y conoció a quien es el último hablante de lengua chaná.

Es innegable la asociación de este trabajo con lo americano, que es una línea que caracteriza su producción.

Adrián Carnevale junto a Luchi Collaud –su compañera en el arte y la vida– se radicaron en Hasenkamp y luego de una primera etapa de “deslumbramiento” de los locales se produjo un “acostumbramiento”. De todos modos se generó el proyecto de esculturas –y de un Simposio que tuvo al artista como promotor y coordinador en ediciones anteriores– que se ha incorporado a un parque en formación en la localidad del departamento Paraná.
RENOVAR LA CONFIANZA
Javier Solari tiene 38 años, y comenzó a trabajar desde poco antes de cumplir 15. En su estudio, en una esquina en la que se pulsa el ritmo del centro de la ciudad, ve como se sucede el tránsito de personas y vehículos delante de sus ojos. El ritmo febril va en aumento mientras la mañana se hace mediodía y el artista ve como se despliega ante su mirada la comedia humana. Reflexivo y sereno en la pausa de su refugio que lo preserva de la vorágine del tumulto citadino, Solari es el centro de un mundo poblado de pinturas, dibujos, discos, libros. En la intimidad de ese reino-refugio recibe a sus amigos y al cronista que le pregunta cómo recibió la noticia de su premiación en el Salón.

“Me parece muy bueno cerrar el año así”, acepta. Pero aclara de inmediato: “así como esto es significativo, en otro punto tampoco hay que creerle mucho a los premios, en el sentido de que esto no implica ninguna ‘fama’. Sí creo que es un aporte en el plano del reconocimiento, y también permiten renovar la confianza en uno mismo”.

“El trabajo es el día a día, la obra es todo el recorrido que uno hace”, insiste. Y agrega que “el trabajo que hago se trama con vínculos entres la música, la literatura, la pintura, el teatro, el cine, cosas que me interesan, tanto como los artistas que tienen una concepción global del arte. En este momento sigo releyendo y mirando cosas a las que siempre vuelvo: Dostoievsky, Matisse, Picasso, me gustan también Chagall, Basquiat, Caravaggio, Ernst Kirchner.

En la obra premiada, “Walter y Fernanda”, un lugar preeminente lo ocupa el ser humano. “Me parece que el cuerpo humano dice mucho. Creo que en un punto todos somos muy ridículos, terribles y hermosos también”.Y en este punto, aprovecha para hablar de los personajes centrales de su obra premiada. “Por un lado las personas me dan ternura, por otro me resulta muy fuerte cómo dicen, cómo expresan cosas de sí mismas en lo que llevan puesto, en la mirada, en su necesidad de tener y ser reconocidas”.
NUEVO RECONOCIMIENTO
Alberto Bonus es un artista conocido en el Salón, ya que ha sido premiado en ediciones anteriores. Ahora, este plástico nacido en Nogoyá y radicado en Gualeguaychú, ha sido premiado por el conjunto de su obra que tituló “El camaleón 1/El camaleón 2”.
Bonus considera que “cuando uno participa de un salón competitivo como este hay tres resultados que pueden suceder: ser rechazado, ser aceptado, y recibir un premio. Tengo muy claro de que en la valoración de la obra depende la opinión de tres personas distintas (el jurado) y que siendo artistas o no, es una visión muy personal de cada uno”.
Con ese enfoque “obtener un premio además de ser una gran alegría, siempre es para mí un estímulo y a la vez un momento de reflexión”.

Este año el jurado coincidió en que las dos obras que presentó conformen el segundo premio Adquisición en Grabado, los cuales se agregan al patrimonio del Museo junto a una pintura en el 2010 y una escultura en 2012. “Estoy más que contento, en este transcurrir de mi trayectoria de 10 años de actividad artística ininterrumpida”, admite.

Por otra parte, el plástico coincide con opiniones anteriores en cuanto que “en lo artístico un premio siempre suma positivamente, es como recibir una inyección de energía para seguir creciendo”.

“En lo profesional siempre me gusta explorar nuevos caminos, que mi trabajo sea dinámico, al final de cuentas las técnicas y las disciplinas (dibujo, pintura, escultura, grabado) son medios para una misma expresión artística. Lo que a mí más me gusta es poner en una imagen todos los sentimientos: como siempre me digo a mí mismo: poner el corazón y dejar todo en la cancha”.

Las dos obras premiadas como conjunto en Grabado son técnica mixta (xilografía, serigrafía, papel calado, collage). “Son de los últimos trabajos que estoy haciendo –contó el artista a EL DIARIO–. Los presenté porque me gustó el resultado de ambos, y en un fervor pleno de adrenalina me decidí casi cuando vencía el plazo”.

“Por ultimo –expresó Bonus con buen criterio– para saber el significado de las obras los invito a concurrir al museo y apreciarlas ya que es una cuestión personal de cada uno”.

Las cartas están presentadas. Ahora, para el público lector, solo queda formular la invitación: “pasen, vean y aprecien”.

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