Perspectivas

Teatro, mapas y territorio: de lo local a lo universal por la vía de un clásico

Jorge Dubatti, docente universitario e investigador teatral reconocido internacionalmente. Visitó la ciudad y brindó la charla "Los clásicos y su reescritura: Shakespeare en la Argentina".
Agrandar imagen Jorge Dubatti, en una entrevista con EL DIARIO.
Jorge Dubatti, en una entrevista con EL DIARIO.
Profesor universitario, crítico e historiador teatral Jorge Dubatti es, sobre todas las cosas un apasionado por el teatro. Comunicador nato, conversador por antonomasia, Dubatti ha realizado aportes reconocidos internacionalmente a la teatrología, entre ellos propuestas teóricas de Filosofía del Teatro, Teatro Comparado y Cartografía Teatral, disciplinas en las que ha sido pionero.
Es Doctor (Área de Historia y Teoría del Arte) por la Universidad de Buenos Aires. Premio Academia Argentina de Letras 1989 al mejor egresado de la Universidad de Buenos Aires.

Este reconocido investigador –autor de una vastísima bibliografía- tiene la capacidad de hacer accesible a quien lo escuche aspectos conceptuales y teóricos de la actividad que estudia.

Regresó a Paraná invitado por el Foro Teatral local para brindar una charla sobre los clásicos y su reescritura y en particular sobre la obra de Shakespeare. Entrevistado por EL DIARIO, compartió las razones por las cuales el célebre autor inglés y su obra resultan fértiles para pensar el presente nacional a partir del teatro.
DEL CLÁSICO AL TERRITORIO
¿Cuál sería una razón clave para rescatar a Shakespeare en Argentina hoy?

Primero porque es un clásico. El crítico estadounidense Harold Bloom señala en su libro `Shakespeare, la invención de lo humano´, que el autor inglés es el primero que plantea en el desarrollo de su teatro la idea de lo humano tal como la entendemos en el mundo occidental. De allí que en principio uno puede decir que hay algo en la obra de Shakespeare que nos interpela, que nos convoca, que tiene que ver con la comedia, con la tragedia, con el dilema, que nos impacta y moviliza. Pero claro, no de la misma manera que a los isabelinos en el siglo XVII. O a los ingleses de hoy en sus territorios. Nos interpela para generar sus propias preguntas. Y aquí es donde hacemos la articulación con el clásico. ¿Qué es un clásico? Es un texto que nos invita a generarnos nuevas preguntas.

Pero para dar profundidad a la razón por la cual entiendo que es importante estudiar a Shakespeare en nuestro país, quiero señalar primero que me interesa plantear un tema propio del teatro, que es la territorialidad.

Vivimos en un mundo que cada vez es más desterritorializado. Internet, satélites, dispositivos, skype, ayudan a construir un paradigma más allá del vínculo sociogeográfico para ingresar en un plano sociocomunicacional.

Lo que conceptualizamos como `convivio´, esa posibilidad que da el hecho vivo –propio del teatro- de que acontezca algo singular e irrepetible, estalla en esta deslocalización.

Por eso el teatro no puede desterritorializarse; resiste en lo que llamamos el fenómeno de la territorialidad. Y en ese aspecto es muy interesante ver cómo funcionan las cartografías teatrales del mundo.

Hay una cartografía cultural, geográfica, muy distinta en Buenos Aires, otra en Entre Ríos, otra en Misiones, otra en Mendoza, otra en Patagonia.
En ese sentido, me interesa la noción de territorialidad, porque no hay `un´ teatro argentino; hay `teatros argentinos´. Y subrayo el plural. Cada región tiene sus particularidades, con sus marcas e identidades culturales, con sus imaginarios.
POLÍTICA Y CARTOGRAFÍAS
¿Por qué resulta importante esta noción de `territorialidad´ en el teatro?

Hay que dar importancia a esta noción porque tiene vinculación con las políticas culturales. Y éstas son importantes porque si nosotros no defendemos el concepto de los teatros argentinos en plural, de las territorialidades, ocurren aberraciones como la que aconteció este año en el Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires, que no incluye a espectáculos de provincias del país en el programa.

Entiendo que usted y su equipo trabajan en un programa planteando a contrapelo de la concepción anterior, cerrada y excluyente.

Sí. Se llama `Teatros de mi país´, ciclo que organizamos en Buenos Aires para poder ver excelentes espectáculos de otras territorialidades de la Argentina.

Y aquí quiero poner el acento en lo central de establecer un `diálogo de territorialidades´, de cartografía. Pongo mucho el acento en esto porque considero también que es propio del teatro, la única de las artes que no es posible desterritorializar. Y que, reitero, resiste en una vieja cultura ancestral: la idea de la reunión geográfica.

A la vez resiste en otro elemento territorial que es el cuerpo. Hay una relación entre el cuerpo y el territorio. A ello denominamos territorialidad cultural. El cuerpo lleva consigo una territorialidad. Es lo que hacía maravillosamente Luis Landriscina, que hacía una especie de comedia del arte de las voces, con las cuales pintaba las distintas regiones del país a partir de las tonadas y la entonación.
APROPIACIONES
¿Cómo vincula lo anterior a Shakespeare?

Shakespeare tiene una territorialidad que refiere al siglo XVII, en Inglaterra. Y en Argentina tenemos otra territorialidad. Lo interesante es ver cómo pasa Shakespeare de una territorialidad a otra. Cómo nosotros, en La Argentina reescribimos, como nos apropiamos de este autor. A nosotros, más que tomar la esencia de Shakespeare lo que nos interesa es traerlo a nuestra territorialidad. Vamos a él no tanto para relacionarnos con una esencia sino para implementarle una política de la diferencia.

Algo de eso que hizo magníficamente en su momento Leopoldo Marechal con Antígona Vélez. Allí uno puede ver que el toma el mito pero lo lee desde un enfoque cercano a nosotros. En ese texto célebre de Marechal, aparece la pampa, la lucha de fronteras, el concepto de frontera, la idea de pensar una nación argentina.

Redondeando: lo que me interesa de los teatros argentinos que se apropian de Shakespeare es ver qué hacen los argentinos con él. Cómo lo reescriben, lo transforman, se lo apropian para decir algo que el autor inglés no pensó.

Pienso en Hamlet y evidentemente hay allí una figura muy fuerte que es la relación con el padre, con los hombres del pasado, que regresan para recordarnos lo que está pendiente. Por ejemplo, ¿quién sería en Argentina, el Padre? Bartís, en su Hamlet o la guerra de los teatros, plantea que el padre que regresa es Perón. Obviamente de esto Shakespeare jamás se enteró.

En ese sentido creo que existe una contemporaneidad permanente del texto y la idea de posibilidad de diálogo. Eso es lo que posibilita plantear una relectura y reescritura de la obra en clave novedosa. Reescribir la obra y hacerla contemporánea.

Creo que un ejemplo puede aportar a lo que planteo. La versión de Hamlet que hizo Catita, Niní Marshall, es un ejemplo maravilloso de cómo el teatro argentino se apropia desde su lugar de Shakespeare. Entonces la clave no es preguntarle a Shakespeare por su esencia, sino al teatro argentino por cómo se apropia de la cultura mundial.

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