Música

Brahms, en una irreprochable interpretación con perfume caribeño

Aisha Syed Castro esparció, el sábado, un delicado perfume musical a través de su interpretación del Concierto para Violín y Orquesta Op. 77, de Brahms, en el Teatro 3 de Febrero.
Agrandar imagen La violinista dominicana fue la invitada especial de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos.
La violinista dominicana fue la invitada especial de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos.

Aisha Syed Castro esparció, el sábado, un delicado perfume musical a través de su interpretación del Concierto para Violín y Orquesta Op. 77, de Brahms, en el Teatro 3 de Febrero. La violinista dominicana concretó así su primera presentación en Argentina. La velada tuvo asimismo otra novedad: la primera audición local de la Sinfonía N° 5 de Mahler, interpretada con solidez por la Sinfónica de Entre Ríos. En ambos casos, la dirección fue de Luis Gorelik.

El público paranaense ha tenido el privilegio de asistir, en distintos momentos, a acontecimientos artísticos que dejan huella. Entre ellos, y en el plano musical, la visita y el debut de artistas excepcionales, que se han presentado en salas de la ciudad.

La violoncelista Sol Gabetta, los violinistas Lucía Luque y Xavier Inchausti, el pianista Horacio Lavandera, son nombre de una lista de talentos que en su momento fueron niños prodigiosos y que llegaron a la ciudad para deslumbrar con su capacidad fuera de serie. A ellos se suma ahora Aisha Syed Castro.

La descollante violinista dominicana llegó a La Argentina por primera vez para presentarse junto a orquesta Sinfónica de Entre Ríos, dirigida por su titular, el maestro Luis Gorelik.

El Teatro 3 de febrero cobijó el viernes esta presentación inicial de la intérprete caribeña en el país y el público local tuvo el privilegio de poder disfrutar del acontecimiento. Esto por sí mismo ya deja huella en la historia de la región. Pero además el encuentro tuvo como especial condimento la primera audición local de una obra.

El programa permitió disfrutar del Concierto para Violín y Orquesta Op. 77, de Mohanes Brahms, con la presencia de Syed Castro como solista. En la segunda parte, la OSER presentó la Sinfonía Nº 5, de Gustav Mahler.

La presentación del organismo junto a la solista fue posible gracias a una ponderable conjunción: la articulación del sector público y privado.
El concierto contó con la organización de la Secretaría de Cultura de Entre Ríos, de la Asociación Mariano Moreno y de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Paraná.

EXCELENCIA TÉCNICA. El concierto para violín y orquesta Op. 77, de Johannes Brahms, es una composición escrita para el lucimiento del solista. De hecho, el autor la concibió especialmente para su amigo, el instrumentista Joseph Joachim.

La estructura consta de tres movimientos en los que se requiere desplegar una batería de recursos técnico-intepretativos que dan cuenta de la severa exigencia para el músico solista.

Con contundente solvencia, apoyada en sus antecedentes –se presentó por primera vez en un concierto con orquesta a los 11 años- Syed Castro expuso su jerarquía. Su trabajo estuvo a la altura de las expectativas generadas por su trayectoria y formación en afamadas instituciones británicas.

De hecho, la joven nacida en 1989, fue la primer latina en ser aceptada en la escuela de niños prodigios Yehudi Menuhin School en Inglaterra y luego se graduó en el Royal College of Music, de Londres.

Lo visto y oído el viernes permite afirmar que la artista está lejos aún de alcanzar el cenit de su trayectoria. Es más, esta mujer explícitamente piadosa y devota –manifestó su agradecimiento a Dios y se declaró cristiana al saludar al público antes de ofrecer un bis- aún está en pleno proceso de maduración para llegar a extraer lo mejor de sí.

Si corresponde la metáfora automovilística, se trata de una persona que está en nivel de `Formula 1´ en camino de alcanzar su máxima configuración.

DESAFIO RESUELTO. a obra de Brahms presenta un desafío para quien la afronta. Con el ritmo intenso de su primer y tercer movimiento (Allegro non troppo y Alegro giocosso) demanda un manejo de virtuosismo superior en la digitación de la mano izquierda. Su ejecución implica también el empleo de recursos técnicos y adornos como trinos y deslizamientos de dedos, tanto como desplazamientos y disposiciones sobre el diapasón de una dificultad superlativa. Para añadir complejidad, los recursos necesarios para resolver la ejecución demandan también un manejo superlativo del arco.

En la versión que pudo oirse el sábado, la solista superó con maestría lo que demanda la obra. La elevada exigencia en lo técnico no hizo mella en la expresión. La violinista contagió la delicadeza necesaria a las cadencias y los vertiginosos pasajes escalísticos, con un discurso que fluyó con claridad, prístino, sin empastarse.

Syed Castro otorgó a cada nota escrita por el autor, su exacto lugar. La sensibilidad se trasladó también durante la ejecución, a la comunicación que mantuvo la solista con el director. El vínculo entre ambos fue clave en el resultado final, que se potenció con el aporte de la orquesta, especialmente en momentos del segundo movimiento y en el Allegro final.

Conmovida por el reconocimiento de la sala, la joven dominicana regresó para brindar, fuera de programa, una Allemanda de Bach para retirarse tras dejar la mejor impresión, imborrable ya, en la sala.

INTERPRETACIÓN SIN FISURAS. A tono con la primera parte, en el complemento del concierto, la OSER afrontó un compromiso de fuste: la Sinfonía Nº 5, de Gustav Mahler, en primera audición local.

La obra, de largo aliento, posibilitó a la platea apreciar el resultado del lento, pero persistente trabajo de sus integrantes y el director para sostener un proyecto de crecimiento que, se intuye, avanza hacia elevadas cimas.

El carácter dramático, sombrío desde el inicio de la sinfonía, en el que se incluye una marcha fúnebre, fue asumido claramente en la interpretación, que registró los matices imprescindibles para no traicionar al autor.

En esta obra se destaca claramente el trabajo de los metales y la percusión, propias del tono elegido por Mahler para acentuar el clima opresivo y oscuro, que fue resuelto acertadamente por los músicos de la OSER. En el balance, tantos las cuerdas como los vientos pudieron mostrar su jerarquía, en una obra seleccionada con acierto por el director para posibilitar al auditorio reconocer el potencial de todo el ensamble.

El logro es posible en función de las gestiones que han permitido al organismo normalizar su plantilla y ampliar la nómina de cargos para completar la masa orquestal necesaria para ejecutar piezas del repertorio sinfónico con la dignidad que corresponde.

Lamentablemente la versión de la Sinfonía que se escuchó el viernes no fue completa, ya que no se incluyó el tercer movimiento. El mismo no se interpretó debido a que -según explicó Gorelik al público-, su ejecución integral implicaba exceder el horario impuesto para el desarrollo de la actividad en la sala.

Salvo ese detalle, la velada dejó en el público el perfume embriagador que en imborrables melodías esparció una flor dominicana tras el paso por el Teatro 3 de Febrero de Paraná, en su primer concierto en Argentina.

Temas:

Música
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]

¡Escribí tu comentario!

[X]
* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.

¿Deseas reportar este comentario?

No Si
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]

¡Escribí tu comentario!

[X]
* 600 caracteres disponibles
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores. eldiario.com.ar se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina.