Colaboraciones

No renunciemos a un mundo mejor posible

El autor de este artículo, originalmente publicado en “El chasqui del litoral”, fustiga la actitud de una clase dirigente enredada en sus propios intereses y hace un breve llamado al protagonismo social.
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Estamos mal. Podríamos estar peor. Desde hace décadas no salimos de este axioma que pertenece al refranero popular.

La grieta es ahora la forma de expresar más o menos lo mismo.

Con el agravante de ser tenida en cuenta por lo que representa en las divisiones entre los amigos, los familiares, que hacen de cada discusión una pelea sin reconciliación posible, ensanchándose las veredas enemigas, a medida que se hace más hondo el cauce entre ambas.
Lo cierto es, digámoslo de una vez, que no se debe al pueblo semejante estado de situación.

La culpable de ello es la dirigencia política, salvando las excepciones honrosas de rigor. Pero podemos hacer extensiva esta cuestión a la dirigencia en general: sindical, deportiva, judicial, universitaria, que por acción u omisión no está a la altura de las circunstancias, respecto fundamentalmente de la reparación moral de la República.

La naturaleza arrasa los cultivos, inutiliza millones de hectáreas, mata animales, destroza pueblos enteros, con pérdidas incalculables. Pero, nuestros referentes políticos están preocupados por las próximas elecciones.

Están negociando sus lugares en las listas, para la ocupación de bancas y curules, cargos en los distintos poderes del Estado, buscando sitios en los que por más que pierda el partido al que pertenecen a ellos les toque en lo personal un buen pasar en el próximo gobierno.

No importa si el proyecto se planteó porque de todos modos no es su realización lo que les interesa.
Hay problemas serios en todos los aspectos.

La educación está pasando por una de sus peores crisis.

Tarifas que aumentan desmesuradamente para los que menos tienen, que se justifican por atrasos anteriores, aunque los servicios sean pésimos sin que se hubiesen realizado las inversiones convenidas, recibiendo los empresarios subsidios de todo tipo.

Las economías regionales destruidas no sólo por las inclemencias del tiempo sino por manejos inadecuados de las exportaciones y de las importaciones.

Los productores constantemente al borde de la quiebra.

Los consumidores rehenes de los proveedores y estos de las grandes cadenas y de las políticas financieras.

No importa si esto se debió a la corrupción.

Falencias en las leyes con un debate interminable entre los garantistas asumidos a sí mismos como progresistas y los conservadores a los que aquéllos califican de retrógrados.

Mientras la realidad sangra por la Vía Crucis de las injusticias.

Estamos mal y estaremos peor si continuamos a merced de una dirigencia insensible, que no piensa sino en sí misma.

Si no participamos, si nos quedamos con los brazos cruzados, como espectadores y no protagonistas, nadie nos va a sacar del pantano.

Nos irán saqueando los de afuera cada vez con más facilidad y no tendremos quienes resistan desde adentro en concordancia con la responsabilidad republicana que les corresponde.

Informémonos para formarnos ciudadanos de la democracia. Seamos protagonistas proponiendo y exigiendo el cumplimiento de planificaciones concordantes con nuestras necesidades y con nuestras expectativas para la realización de un mundo mejor, ahora, antes que sea demasiado tarde y no nos quede otra que resignarnos a que nos vaya peor.
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