Colaboraciones

José Servidio, un "balija" en el pasado del tango

Los hermanos Servidio fueron, al igual que los Canaro, los Lomuto, los De Caro, los Polito, una verdadera institución dentro de la música popular ciudadana. Hoy recordamos a José Servidio, bandoneonista, director y compositor.
Agrandar imagen José Servidio.
José Servidio.
José Servidio se le agregó siempre en su ámbito de actuación y en las noches porteñas de café, el seudónimo Balija, tanto que así se lo mencionaba en notas periodísticas, discos y en todo lo que tenía que ver con su labor relacionada con el tango. El singular apodó surgió de su propio padre porque de pibe cargaba con el fueye y parecía más grande que él, quedando bautizado así por siempre. Nació a poco de iniciado el siglo veinte, el 18 marzo 1900 en el porteño barrio de Villa Crespo Aunque los Servidio asimilaron alguna enseñanza de Genaro Espósito, Arturo Bernstein, Juan Maglio y otros maestros del bandoneón, puede afirmarse que se formaron autodidactas. El barrio que lo vio nacer lo acunó en tango y desde chico José empezó a manosear ese instrumento brujo de dos teclados, precedido por su hermano mayor Luis al que seguían después José y Alfredo.

Corría José con la responsabilidad del conjunto cuando decidieron formar orquesta, que por cierto era “la típica de los hermanos Servidio” y como a José, le apodaban Balija se la llamó en ocasiones “orquesta de los hermanos Balija”. Si bien integró la fila de bandoneones de numerosas orquestas, teniendo como compañeros en sus comienzos a Marcucci, Aieta, Iriarte, Guido entre otros, el primer conjunto de categoría que integró fue el de Roberto Firpo con sólo 16 años, mientras el famoso director ya grababa discos. Integró también las formaciones de Juan Maglio (Pacho), Francisco Canaro y la de Osvaldo Fresedo, a quien suplantó cuando sufrió un accidente de aviación.

La actividad de Balija con su orquesta se fue acrecentando y amenizó las mejores noches del café Nacional y otros lugares nocturnos porteños como: El Parque, Victoria, los cabarets Montmartre y Chantecler. Además, clubes, cines y en los comienzos de la radio. José Servidio trabajó incansablemente por del tango, grabando con orquesta o solos de bandoneón en casi todas las marcas de discos que operaban por entonces en Buenos Aires. También realizó giras por nuestro país y el Uruguay, participando además con compañías teatrales en diversas salas.


COMPOSITOR.
Su primera obra musical fue el tango ‘La contra... vino’ en 1919, que grabó Firpo, a la que encadenó muchos más, que tuvieron mejor acogida en el público, como ‘El bulín de la calle Ayacucho -su mayor éxito- con versos de un maestro: Celedonio Flores. Este tango quedó inmortalizado desde el mismo momento en que su amigo, Carlos Gardel, lo imprimió en el disco, más la posterior enorme interpretación de Fiorentino con Troilo. El célebre Zorzal Criollo, a quien conoció Balija Servidio cuando tocaba con Roberto Firpo, le grabó por primera vez y fue el tango ‘La chacarera’ (1923) que compuso con Maglio (Pacho). En 1925 Gardel registró el tango ‘Puentecito’ de José Servidio con letra de Juan Caruso. Le siguieron dos temas con letra del Cele Flores y música de Balija: el tango ‘El alma que siente’ y ‘Milonga fina’. También grabó Gardel en 1925 el tango ‘Trapito’ con versos de Eugenio Cárdenas y un vals criollo con música de Servidio y letra de Eduardo Escariz Méndez titulado ‘La pena del payador’. Todos estos temas grabados por Gardel fueron acompañados por sus guitarristas Barbieri, José Ricardo y Riverol.

Una serie de otras canciones de José Servidio que revelen su capacidad de producción (la mayoría tangos) fueron: ‘Pebeta loca’ que grabó Azucena Maizani; ‘La carreta’, muy buena melodía a la que Dorita Davis sumó su voz a los versos de Francisco García Jiménez. A ellos se suman estos títulos: Mis recuerdos, Magda, Francesita papa, Cuadro porteño, La orejera, Vida triste, A vos quería verte, Tendrás que llorar por mí, Pasó y se fue, Pelletier toda la vida, Vecinita fue por vos, Primero yo [b], Pollerita corta, No quiero más, Adoración, Todo un hombre, Gloria tanguera, Mi noche de tango, Cabaret Montmartre, Lo quiero ver, No me jures, Falsa fuiste, Por Dios se lo pido, Galopeando, Picaneando, que llevan versos de Roldán, Curi, Flores, Adamini, entre otros. Registró en Sadaic un total de 80 obras, la última fue el tango ‘Yo soy Mireya’ en colaboración con Juan Carlos Chiappe, en 1957.

QUEJA Y ADIÓS. José Servidio solía contar: “Con Gardel fuimos amigazos y solía verme en el Nacional, donde yo actuaba muy seguido... pero me hizo una mala jugada: se llevó un día mis tangos ‘Magda’ y Francesita papa’ prometiendo grabarlos, pero no lo hizo”, dijo con cierta queja. Después de reaparecer en la década de 1950 grabando para el sello TK, dejó en forma definitiva el espectáculo, pero siguió componiendo. En 1963 León Benarós lo describió así a Balija: “De mediana estatura, pletórico, ancho de espaldas, con camisa de anchas rayas azules sobre fondo blanco y traje estilo gardeliano.Tiene ojos grises, cabello abundoso y castaño, nariz aguileña y la voz reposada y grave.”. El tiempo mermó su salud y José Balija Servidio falleció a los 69 años, el 6 de junio de 1969, de modo que se están cumpliendo este martes 48 años de su desaparición física. Quizás no esté incluído entre la pléyade de grandes compositores pero, sin duda, dejó una obra abundante y valiosa a favor de la difusión de la música nuestra, colaborando para que el tango fuera declarado Patrimonio, Cultural Intangible de la Humanidad.
El alma que siente
TANGO - 1925
Es inútil que lo esperes,
si quizás ya no volverá,
llora tu pena, si quieres
el llanto te calmará.
De los tiempos que se fueron
sólo el recuerdo te quedó,
otros labios lo engrupieron
y el ingrato te olvidó.
Es inútil que quieras fingir
se te ve la intención de llorar,
y se ve que no estás resignada,
que estás apenada
de tanto ocultar,
y tenés una mueca de pena,
tan honda y serena
que da que pensar.

Tus amiguitas lo saben
y empiezan a murmurar,
perdiste el candidato
y ellas gozan al pensar;
que la más linda del barrio
también sin novio se quedó
y que por condescendiente
el novio te abandonó.

Preciso es que tú sepas
muchacha sensiblera,
ser noble en la desgracia
ser fuerte en el sufrir;
si no, la vida mishia
te arrastrará canera,
y ha de decir el taita
que arriaste la bandera,
pa´ no darle la cara
de frente al porvenir.
Qué importa si arrollando
la vida te ha vencido,
matándote, cobarde
la primera ilusión.
procede como el ave
que reconstruye el nido,
no llores más, chiquita
que por el bien perdido,
tal vez otro más noble
te entre en el corazón.

Letra: Celedonio Flores.

Música: José Servidio.
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