Colaboraciones

Gardel y Le Pera, juntos hasta el momento final de sus vidas

El día 24 de junio de 1935 ambos murieron en el trágico accidente de Medellín, hace 82 años.
Agrandar imagen Gardel y Le Pera.
Gardel y Le Pera.
Los padres de Le Pera viajaban como inmigrantes desde Italia a la Argentina, pero debieron quedarse casi dos meses en Brasil ya que la madre estaba por dar a luz. Fue entonces cuando nació Alfredo en la ciudad de San Pablo y después continuaron su viaje a Buenos Aires. El día de su nacimiento y el nombre, son datos controvertidos. El más firme es el 6 de junio de 1900 con el nombre de Alfredo, lo que su hermano José contradecía al afirmar como nombre completo y registrado: Alfredo Alfonso de Paula Le Pera. A su vez, algunos biógrafos sostenían que se llamó

Alfredo Le Pera Sorrentino. La familia vivió en el porteño barrio de San Cristóbal y Alfredo cursó el bachillerato en el Colegio Mariano Moreno. Allí tuvo como profesor al crítico teatral español Vicente Martínez Cuitiño, quien influyó en su vocación como poeta. También estudió piano y alcanzó a tener nociones básicas del pentagrama. Impulsado por su familia, comenzó la carrera de Medicina, la que abandonó en 4º año ante su afición al periodismo. Mientras, escribió alguna pieza teatral y la letra de su primer tango: ‘Carillón de la Merced’ conocido tema inspirado en una visita a la Iglesia Ntra. Sra. de la Merced, en Santiago de Chile. Enrique S. Discépolo compuso la música al poema y lo estrenó Tania, su pareja, en el Teatro Victoria.

UN DOTADO.
En 1920, Le Pera incursionó en la crítica de espectáculos para los periódicos El Plata, El Mundo, Última Hora, La Acción y El Telégrafo. También escribió teatro, siendo su primera obra la revista La Sorpresa del Año (1927). Le siguieron: Los modernos mandamientos, Gran circo político, Melodía de arrabal, ¡Qué quieren los brasileños!, Piernas locas, Rojas bocas, La vida se va en canciones, Está abierta la heladera, Ya están secando con Broadway y La plata de Bebé Torres, en la que actuó el célebre Pepe Arias. Estas obras hicieron trascender su nombre y siendo jefe de la sección Teatros de El Telégrafo, Le Pera entabló relaciones con empresarios del espectáculo; realizó traducción y confección de sub-títulos para películas silentes junto con Leopoldo Torres Ríos, relevante director del cine argentino que continuó su hijo, Leopoldo Torre Nilsson. Ese oficio le abrió a Le Pera el camino hacia París en 1931, donde ingresó en la United Artists como traductor castellano de intertítulos para cine mudo.

Conoció en ese mundo a figuras de la cinematografía y redactó notas para Noticias Gráficas, en las que reflejó el impacto que le produjeran los directores René Clair y Alfred Hitchcock. Para Carlos Gardel escribió letras para películas calificadas como inmortales, entre ellas: Mi Buenos Aires querido, Por una cabeza, El día que me quieras, Cuesta abajo, Soledad y Sus ojos se cerraron. Asimismo, Le Pera fue el guionista de las películas que filmó Gardel en Francia y Estados Unidos.

PARADÓJICO. Así escribió Terig Tucci en su libro Gardel en Nueva York: “El origen de estos dos emblemas parece una extraña paradoja en la formación de un adn tanguero universal, que logró su consagración a partir de dos creadores nacidos en el extranjero: la identidad francesa de Gardel y el origen italiano-brasileño de Le Pera, concebido en San Pablo camino hacia Argentina. Un dato más sobre Le Pera de su vida privada: amores de juventud, pasiones entre bambalinas y mucha bohemia, en tanto la trágica muerte del amor de su vida, la vedette Aída Martínez, nutrió de leit motiv sus letras. Para el argumento de ‘El día que me quieras’, hurgamos en la intimidad de Gardel y la encontramos exenta de romántico interés, mientras Le Pera, en cambio, tenía episodios en abundancia. El rol de partenaire poético e inspirador de historias universales con color local que jugó Le Pera, fue trascendental para montar la estatura de Gardel como transmisor de una identidad porteña y una lírica que perduraría y se agrandaría con el paso del tiempo. Con ocho películas en sólo tres años, a partir de ‘Espérame’, filmada en 1932, la dupla fundó un repertorio poético musical único, escrito entre el apuro de los sets de filmación”.

COMO SE CONOCIERON. El encuentro entre Gardel y Le Pera coincidió con un momento justo para el cantor, que avizoraba en el cine la posibilidad de proyectar su imagen y la del tango al mundo, por lo cual buscaba un compañero ideal para esa travesía. Le Pera, por su parte, necesitaba de nuevos desafíos y estabilidad dentro del ambiente teatral como escritor de obras y sainetes. El encuentro tuvo varias historias paralelas. La primera hipótesis cita que en pleno años ‘20 un enfurecido Carlos Gardel fue a recriminarle a Le Pera -por ese entonces periodista teatral- una crítica desfavorable. La otra hipótesis tiene cercanía con el periplo de Gardel por Europa, ya en los años ‘30. En ese momento, el poeta era subtitulador de una empresa de cine subsidiaria de la Paramount, justo lo que El Zorzal buscaba como socio creativo, tras el éxito logrado con la película ‘Luces de Buenos Aires’ en 1931. Cuando le nombraron a Le Pera, dijo Gardel: “¡Yo lo conozco de los cafés de Buenos Aires!”. Y en una reunión frente al restaurante Rochefoulcauld se arregló con Alfredo, a quien llevó a los estudios Joinville. En adelante, como se sabe, Le Pera le sirvió de mucho a Carlos porque era muy capaz y un trabajador infatigable. Al respecto dijo el escritor Edmundo Guibourg: “La sociedad creativa daría buenos resultados. Le Pera abordó un oficio para el que se había entrenado en su vida y volcaría en letras a personajes hechos a la medida de Gardel, que lo transformaría en una estrella de Hollywood poco antes de su muerte. Y, lo más importante, decodificaría como nadie la atemporalidad de ese imaginario gardeliano destinado al Mito en himnos como Volver: Yo adivino el parpadeo/ de las luces que a lo lejos/ van marcando mi retorno”....

TRÁGICO FINAL. Ambos funcionaron muy bien como engranaje musical, pues si bien es cierto las composiciones de Le Pera eran muy buenas, seguramente sin la voz de Gardel hubiesen pasado desapercibidas. Formaron una simbiosis hasta aquel trágico accidente del 24 de junio de 1935 en el aeropuerto de Medellín donde falleció Gardel y entre la comitiva que lo acompañaba murió Alfredo Le Pera, junto a buena parte de los músicos. La muerte agazapada marcaba su compás... decía Le Pera en una de sus letras de tangos cantados por Carlitos. Tenía sólo 35 años cuando falleció lo que deja mucho para pensar: ¿Adónde podría haber llegado como poeta y hombre de cine y teatro, de haber vivido hasta una edad madura? Y el mismo razonamiento cabe sobre Gardel, ya que el fatídico accidente apagó la vida de una dupla que cambió la historia del tango canción. Para Gardel era el punto más alto de su carrera como estrella de cine y cantor popular; fue el salto a la inmortalidad como ícono porteño alrededor del mundo. En tanto Le Pera, se había consagrado como poeta, guionista y letrista de canciones en los filmes Cuesta abajo, El tango en Broadway, El día que me quieras y Tango Bar, la conclusión de un papel secundario tan glorioso como en las sombras.
Por una cabeza
Tango - 1935
Por una cabeza
de un noble potrillo
que justo en la raya
afloja al llegar,
y que al regresar
parece decir:
No olvidés, hermano,
vos sabés, no hay que jugar.

Por una cabeza,
metejón de un día
de aquella coqueta
y risueña mujer,
que al jurar sonriendo
el amor que está mintiendo,
quema en una hoguera
todo mi querer.

Por una cabeza,
todas las locuras,
su boca que besa,
borra la tristeza,
calma la amargura.

Por una cabeza,
si ella me olvida
qué importa perderme
mil veces la vida,
para qué vivir.

Cuántos desengaños,
por una cabeza,
yo juré mil veces,
no vuelvo a insistir.
Pero si un mirar
me hiere al pasar,
su boca de fuego
otra vez quiero besar.

Basta de carreras,
se acabó la timba.
¡Un final reñido
yo no vuelvo a ver!
Pero si algún pingo
llega a ser fija el domingo,
yo me juego entero.
¡Qué le voy a hacer..!


Letra: Alfredo Le Pera.
Música: Carlos Gardel.

Grabado por Carlos Gardel en Nueva York el 19/3/1935 con la orquesta de Terig Tucci y coro, para el sello Víctor.

Ya en pleno mes de junio, no puede soslayarse que en su transcurso nació Alfredo Le Pera -ladero fundamental de Carlos Gardel en poesías de sus más célebres interpretaciones- y que el día 24 de junio de 1935 ambos murieron en el trágico accidente de Medellín, hace 82 años.

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