Colaboraciones

De Martín Miguel de Güemes y de Francisco Ramírez

Las vidas paralelas de dos auténticos patriotas e intrépidos guerreros, que sufrieron la ingratitud de sus contemporáneos.
El paralelismo que pretendo marcar se manifiesta en plurales circunstancias, una de las cuales es su coetaneidad: Güemes nació el 8 de febrero de 1785 y murió el 17 de junio de 1821, a sus 36 años; Ramírez vivió entre el 13 de marzo de 1786 y el 10 de julio de 1821 (35 años).

En plena juventud, Güemes fue Defensor y Reconquistador de Buenos Aires en 1806 y 1807, recibiendo la condecoración con la que Fernando VII premió a quienes se distinguieron en las acciones.

Ramírez –al estallar la Revolución de Mayo– prestó servicios al ejército patriota como correo y cobró fama en la organización de las milicias de su villa natal (siendo uno de los jefes que la recuperó en octubre de 1811).

Güemes suscribió el 22 de marzo de 1816 con José Rondeau –Director Provisorio del Río de la Plata, y Jefe del Ejército del Norte– el Pacto de Los Cerrillos, tratado que posibilitó que en Tucumán el 9 de julio de 1816 se declarara la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata (empleando uno de los nombres que autorizaría luego la reforma constitucional de 1860 (último párrafo del artículo 31).

Ramírez firmó el 23 de febrero de 1820 el Pacto del Pilar, que constituye –además de un categórico pronunciamiento por el republicanismo– el antecedente de los que luego afirmarán la unión federativa de las provincias del Río de la Plata: el Tratado del Cuadrilátero (25 de enero de 1822) y el Pacto Federal (4 de enero de 1831). Y –antes aún del triunfo de Cepeda– dictó el 19 de octubre de 1819 una proclama instando a los entrerrianos a “arrojar del mando a los déspotas, restablecer la igualdad civil entre los pueblos y ciudadanos y, fuertes en la unión, acabar con el ambicioso portugués y con los restos de la impotencia española, para canta himnos a la libertad interior, a la paz general, a la independencia de Sud América”.

MILITARES. Güemes –incorporado como vanguardia al Ejército Auxiliar del Norte– creó un ejército con características propias, sumamente disciplinado y que fue reforzando con los voluntarios de la División de Tarija, las milicias del Valle de Calchaquí y el Escuadrón de Salteños.

Las tropas de Ramírez –que éste organizó con estricta disciplina y regularmente uniformadas– se destacaron por luchar en riguroso orden y siguiendo las instrucciones y mandatos de sus superiores, con mucha mayor precisión que las montoneras e incluso que algunas fuerzas regulares.
Da. María Magdalena Dámasa Güemes de Tejada (“Macacha Güemes”) se destacó cooperando, en todo momento, con su hermano D. Martín Miguel.

D. Ricardo López Jordán fue un prominente guerrero y político entrerriano y colaborador del Supremo, medio hermano suyo, quien –avanzando hacia la provincia de Corrientes para deponer al gobernador enviado por el Directorio– le ordenó acudir en auxilio de Estanislao López, ante el avance de las poderosas fuerzas directoriales comandadas por Juan Ramón Balcarce, que habían invadido Santa Fe en septiembre de 1818.

Güemes fue denostado por tirano que disponía a su libre albedrío de las riquezas ajenas (V. G.: por haber suspendido el pago de un canon –consistente en trabajar gratuitamente para el propietario durante un mes– que pesaba sobre quienes ocupaban una parcela de tierra).

Ramírez fue criticado por su autoritarismo, al expedir unilateralmente disposiciones que implicaban la suma de facultades legislativas, administrativas y constituyentes (como ocurrió al dictar en Corrientes, el 29 de septiembre, de 1820 un Reglamento Constitucional para esa provincia, Entre Ríos y Misiones, creando la “República de Entre Ríos”).

IGUAL SUERTE. Güemes es el único general de la Independencia muerto en combate (acerca de la las circunstancias de su triste final, guardo respetuoso silencio, ya que el tema ha sido tratado por tantos prestigiosos historiadores salteños).

Ramírez sólo fue derrotado al quedar en seria desventaja numérica, después de una terrible felonía. Al respecto expreso que –sin desconocer su encomiable labor en la definitiva organización institucional de Entre Ríos (ya que promulgó el Estatuto Provisorio Constitucional el 14 de marzo de 1822)– quien lo traicionó no fue otro que el Coronel D. Lucio Norberto Mansilla (marido de Da. Agustina Ortiz de Rozas, hermana del Gobernador de Buenos Aires), quien estaba a cargo de llevar la infantería por barco hasta la ciudad de Santa Fe y traicionó a su jefe al volver a embarcarla poco más tarde, ordenando el retroceso (lo que posibilitó que la escuadra porteña destruyese la flota entrerriana, cortando las comunicaciones con nuestra provincia, e impidiendo el avance de Ramírez y Medina hacia el sur). El propio Mansilla así lo habrá de reconocer posteriormente, explicando en sus anotaciones del 13 de mayo de 1821: “Hice grandes fogatas a vanguardia, y cubierto con su sombra, se reembarcó todo durante la noche, sin ser sentido, ni visto por el enemigo. Al día siguiente, estábamos en el Paraná; se celebró el hecho de armas y nadie se apercibió de la intriga”. “Intriga mía contra Ramírez, que no había sabido respetar la resistencia tantas veces manifestada en oposición de invadir mi patria natal”.

RESONANCIAS. Se da de tal modo una constante en la ex capital del Virreinato, que hasta hace relativamente pocos años no había dado a ninguna de sus calles el nombre de caudillos federales (aclaro que el hermano menor de Estanislao López, Juan Pablo López –“Mascarilla”, por su fealdad– que desde mucho tiempo atrás tenía una con el suyo, se hizo unitario a fines de 1841, al enterarse de que D. Pascual Echagüe había sido derrotado por D. José María Paz, en Caaguazú). Además en el predio de la casona de San Benito de Palermo se colocó el monumento a Sarmiento y el de Juan Galo de Lavalle –en la plaza homónima–, frente a la residencia de la familia Dorrego.

No es de extrañar, entonces, que en esa ciudad de Buenos Aires, así se publicaran las noticias en “La Gaceta” del 19 de julio de 1821. “Extraordinaria - Julio 19. Acta de la municipalidad de Salta cortando la guerra con Tucuman, deponiendo á don Martin Güemes de la silla del gobierno, nombrando al teniente coronel don Saturnino Saravia, gobernador provisorio, y concluyendo con el nombramiento de comandante general de armas, en la persona del general don Antonio Fernandez Cornejo. - Oficio del nuevo gobierno de la provincia de Salta, y de su municipalidad al presidente dé la República del Tucuman, participando el cambio operado en aquella provincia y los motivos que á ello la indujeran. (sic) Capítulo de carta de un sujeto respetable de Córdoba á otro de esta ciudad, dando la noticia de la muerte de Güemes, que se hallaba ya enterrado en la capilla del Chamical, y de la de Ramirez, por los santafecinos en el Rio Seco; asi, como otras de Olañeta, etc. etc. - Copia de un capítulo de carta de Tucuman á un sujeto de Córdoba, comunicando noticias del Perú, y de la muerte de Güemes, de resultas de la herida que habia recibido de un balazo en las asentaderas, al huir de la sorpresa que le hicieron los enemigos, con el favor de los comandantes Zerda, Zayala y Benitez, etc. – (sic) Editorial sobre los enunciados sucesos. «Acabaron para siempre dos grandes facinerosos, Güemes y Ramírez»”.
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