OPINIÓN SOBRE OPINIÓN

Sr. Director:

Apelo a la buena voluntad de ese matutino y a la aceptación que creo seguramente posee, para opinar libremente sobre una columna o editorial (lo leí en internet y no alcancé a visualizar firma alguna, por eso mi duda)publicada hoy domingo 30 del corriente mes y titulada “Juego sucio”. Discrepo en primer término respecto, y con conocimiento de causa (resido parte del mes en esa zona) que dicho (circo mediático) respecto a la detención de Julio De Vido haya sido preparado u organizado por alguien; conozco a gran parte y se trata de vecinos en su gran mayoría. Al margen, esté bien o mal, hay que recordar que el “porteño” en general nunca ha sido precisamente peronista, aunque en el presente caso se trate de alguien que desde mi punto de vista no pertenece a ningún partido sino que ha defendido a lo largo de su gestión pública, intereses totalmente “apolíticos”. En su caso sí hay una justicia que puede haber actuado tardíamente, y de acuerdo a los tiempos políticos, pero no por eso erróneamente, sobre todo en este caso.

Respecto al caso Maldonado, para un conjunto variopinto de militantes políticos, profesionales de los derechos humanos y otros, parecería que no cabe duda alguna que fue víctima del terrorismo de Estado, o sea, de la odiosa “dictadura” macrista. Por qué no preguntarse, y desde un principio, ¿a quién más le convendría la eventual desaparición de un joven desconocido hasta entonces, que había hecho suyo, tal vez pasajeramente la causa de los mapuches que quieren independizarse?. En investigaciones de este tipo es una pregunta clave. Seamos francos,

Cambiemos tendrá sus deficiencias, pero la violencia política no es precisamente una de ellas.
Volviendo al caso De Vido, y para quienes leemos y seguimos la trama de la política a través de los años (y sin influencia alguna), cayó por su propio peso; es demasiado amplio el espectro de corrupción y de cómplices en todo sentido (y en todas las esferas) para continuar manteniendo algo tan grande en el tiempo. No hubo desde 2006 solo investigación, sino sobre todo en el último tiempo y al margen de variadas torpezas, “arrepentidos” anónimos.

Hoy predomina una sensación de involución y decadencia hacia la clase política, aunque paradójicamente coincide con mejoras sustantivas en la valoración pública de la democracia como régimen de gobierno. Se está cocinando una nueva sensibilidad social que parece empezar a advertir que ese desdén institucional, normativo y ético, en el largo plazo, termina privando al país de resultados – sociales, económicos, etc. – y de las ventajas de retener en manos de los ciudadanos la última palabra en materia de soberanía política.
Atte,
Por Carlos A. Ferrer DNI: --------------------